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La Clamidia es una bacteria patógena y exclusiva del ser humano

Cuando el daño es en silencio

 
Carla González C.

Acostumbrados a oír acerca de las infecciones de transmisión sexual, sus síntomas y tratamientos, poco sabemos de algunas patologías que caben en la misma categoría, pero que no muestran molestias sino hasta bien avanzada la enfermedad. La Clamidia es una de ellas y afecta en su mayoría a mujeres jóvenes y en edad fértil.


Dentro de las infecciones de transmisión sexual (ITS), la Clamidia es una de las menos conocidas, pero al mismo tiempo, una de las más peligrosas. La infección que causa esta enfermedad es ascendente en el tiempo y debido a su carácter asintomático, es muy poco perceptible. Si a eso sumamos la poca asistencia a controles ginecológicos por parte de la mujer, los resultados pueden ser mucho más negativos.

La Clamidia o Chlamydia (del griego Chlamys, nombre que se le daba a los mantos utilizados por los soldados helenos) es una bacteria que se presenta exclusivamente en el ser humano y se transmite por la vía sexual al tener relaciones con

personas infectadas y por medio del embarazo, donde existe la posibilidad de partos prematuros o el contagio de madre a hijo, el que al nacer presentará problemas como conjuntivitis o neumonía.

Este microorganismo – que se multiplica en forma intracelular – da origen a vacuolas las cuales están recubiertas por una membrana similar a los virus que lo hace aún más resistente y silencioso en su actuar dentro del órgano reproductor.

María Angélica Martínez Tagle es Phd en Ciencias y especialista en infecciones ginecológicas. La doctora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile afirma que si bien esta infección la pueden sufrir ambos sexos, las mayores consecuencias son para la mujer: “es la bacteria que deja mayores secuelas en la salud reproductiva femenina”, acota.

La especialista comenta que esta bacteria se inserta fundamentalmente en el cuello del útero, pero destaca que hay casos en que la infección asciende por el endometrio hasta llegar a las Trompas de Falopio. “La infección es ascendente en un 40%”, resalta María Angélica Martínez y agrega que esto dependerá del tiempo en que se tenga al microorganismo dentro del cuerpo, “puede persistir por meses o años si no es diagnosticado o tratado”, sentencia.

 

La única forma de detectar la Clamidia es durante el control ginecológico y la única forma de prevenirla es teniendo una sexualidad responsable.


Según la profesional, si no hay un tratamiento realizado a tiempo, esta ITS puede causar daños que tengan que ver la disminución del lumen de la trompa, lo que provocaría un embarazo ectópico (tubario). En otros casos, la Clamidia puede producir la cicatrización anormal a nivel de mucosa, lo que podría traer como consecuencia el daño tubario y la posterior infertilidad en la mujer.

¿Cómo saber si tengo Clamidia?

“El blanco de la Clamidia es el cuello del útero” sentencia la doctora Martínez y manifiesta que entre el 70 y el 80 por ciento de las infecciones que ocurren a mujeres son a este nivel. “A través de los años, el microorganismo se ha adaptado a causar una escasa respuesta inflamatoria, por lo tanto ese porcentaje de casos será asintomático”, concluye.

A pesar de esto, la Doctora en Ciencias reconoce que existe un 20% restante de mujeres a las que sí se les presentan signos de los cuales deben estar alerta y consultar con el médico, siendo el más común de ellos, el aumento en la secreción vaginal.

En cuanto a las pacientes en las que la Clamidia es más recurrente, la doctora afirma que tanto en Chile como en el resto del mundo, los estudios apuntan a que serán las adolescentes y jóvenes menores de 26 años, las más propensas a presentar esta infección, “cuando se es más joven se tiene un comportamiento sexual más activo, hay más cambios de pareja y con mayor frecuencia y por lo tanto hay mayor riesgo”, enfatiza.

En el caso del organismo masculino, la doctora Martínez Tagle afirma que la Clamidia afectará también en forma silente, pero ésta vez en la zona de la uretra, “cuando se presenta el estado de infección, el hombre hace síntomas de uretritis, la que se caracteriza por la presencia de secreción muco - purulenta y en ocasiones también por ardor uretral”, comenta.

Con respecto a la forma de curación, María Angélica Martínez dice que cuando la infección es en el cuello del útero y las trompas, “es fácilmente tratable con antimicrobianos (como la tetraciclina) que son activos para la Clamidia, porque ésta es bastante susceptible y no tiene problemas de resistencia”, aclara.

El problema según la especialista, será cuando la infección sea tubaria, esto porque significará que la mujer ha pasado mucho tiempo con la bacteria alojada en su organismo y si bien es posible eliminarla, no habrá igual suerte para el daño causado por ésta.

El origen

Para la doctora Martínez Tagle, el origen de este tipo de enfermedades se da en ciertos grupos de la población que son denominados como “núcleos o reservorios” de enfermedades de transmisión sexual.

De esta forma, la profesional explica el origen de las ITS como la Clamidia diciendo que “en todo el mundo, estas poblaciones se caracterizan por su mayor promiscuidad, cambio frecuente de pareja y múltiples compañeros sexuales. Estos grupos sexualmente hiperactivos son los que transmiten a la población – llamada de puente – que eventualmente tiene contacto        sexual con ellos, transmitiéndola a su vez al grupo en general, que no tiene mayores factores de riesgo”.

Por último, María Angélica Martínez dice que además del tratamiento farmacológico, existe el de consejería, labor que desarrollan en su mayoría las matronas, donde se le enseña a la población acerca de los riesgos de tener este tipo de conductas sexuales y de cómo prevenir eventuales contagios por esta vía.


Punto Vital Junio 2008©

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