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Los celos dejan al desnudo el miedo a la pérdida de una relación amorosa
Temor a perder lo amado
Sentir celos por la pareja pareciera ser algo normal en todas las relaciones. Sin embargo, estar constantemente pendiente de qué es lo que hace el otro, rastrear sus contactos telefónicos o exaltarse si éste no llega a la hora, sale inesperadamente o se comienza a preocupar más por su apariencia, es signo de alerta. ¿Está siendo demasiado celoso?
 
Carla González C.
 

Dicen que si uno no siente celos por su pareja entonces significa que no la ama verdaderamente. ¿Será esto cierto? Y es que estar permanentemente pendiente de qué es lo que hace el otro por temor a una posible infidelidad no debe ser algo tan agradable como para compararlo con sentimientos como el amor o el cariño. Entonces, ¿son sanos los celos?

La terapeuta de pareja y directora nacional del Centro PNL Chile, Alida Talloni, menciona al respecto que los celos “son un conjunto de respuestas emocionales, mentales y conductuales frente a la percepción real o imaginaria de una amenaza externa que pone en peligro una relación amorosa y la mantención de beneficios y recompensas”.

De esta manera, la terapeuta dice que los celos no son sólo cosa de parejas, sino que todos en algún momento de nuestra vida hemos sentido esa alteración con respecto a nuestros hermanos, padres, compañeros de trabajo, etcétera. “Incluso se da en animales de compañía al percibir cambios en las relaciones por incorporación de un nuevo miembro en la familia o de otro animal”, acota.

Alida Talloni dice que los celos se dan en todas las personas. “Dependerá del grado de intensidad que tengan es si están dentro de la norma o si por el contrario, están asociados con algún tipo de patología donde se comprometen situaciones de violencia y agresión”, sentencia.

En cuanto a su origen, Alida comenta que estos “surgen como mecanismo de defensa, algo así como una respuesta natural ante la consciente o concreta amenaza a perder una relación significativa e importante”. Lo interesante aquí es que esa amenaza a la que pueden apelar los celosos puede ser tan real como imaginaria, ambas capaces de destruir lo que esa persona siente como básico para poder vivir.

Algunas de las construcciones que causan preocupación y por ende, resultan fruto de los celos pueden ser “la seguridad en sí mismo y su futuro, el autoestima, la atención, cuidado y beneficios y recompensas como exclusividad, preocupación, cariño, amor, compañía, estatus social, calidad de vida, entre otros”.

Por otro lado, la terapeuta manifiesta que esta alteración emocional que se inicia con estos pensamientos – reales o imaginarios – son parte en los celosos de verdaderas historias que de alguna u otra forma van cobrando sentido aunque sus elementos sean totalmente dispares unos de otros.

“Decir que él o ella llegó tarde porque… o no me contestó el celular, entonces parece que…, armando todo un castillo de información que se puede hilar sin necesidad de que todos sean coherentes”, son algunos de los ejemplos clásicos que pueden apreciarse en este tipo de relaciones.

En esta misma línea, menciona que hay especialistas que dicen que un poco de celos en la pareja “puede ser generador de nuevas energías en la relación al colocar signos de alerta para hacer cambios, renovar la relación y vencer la rutina”.

Frente a esto comenta que es muy difícil encontrar a una pareja donde ninguno de los dos sea celoso. “La ausencia de celos es bastante poco probable; distinto es que uno no lo demuestre. Además, a menor autoestima y seguridad en sí mismo, mayor será la obsesión que uno puede tener y mayor la creatividad hacia el comportamiento del otro”, sostiene.

 
Hombres celosos por sexo; mujeres por la emoción

A pesar de que tanto el género masculino como el femenino padecen de celos por igual, la directora nacional del Centro PNL Chile comenta que las causas del por qué surgen estos celos son diferentes en varones y damas.

Por este motivo, cuenta que a medida que se ha ido estudiando el tema, se ha podido detectar que existen “diferencias en cuanto al foco de los celos entre los sexos”. Así, menciona que mientras “los celos de los hombres están focalizados a la amenaza de la infidelidad sexual de la pareja, los de las mujeres tienen que ver con la posibilidad de amenaza emocional por parte de su compañero”.

Otro de los hallazgos que menciona Talloni es con respecto al grado en que se dan los celos con respecto al tiempo que lleva la pareja constituida como tal. Y justamente como se pensaría, afirma que “en relaciones de menos de un año, los índices de celos son mayores, lo que tiende a disminuir progresivamente a medida que la relación se hace más duradera”.

 

Según la terapeuta de parejas, quienes poseen una autoestima sólida y son seguras de sí mismas, “no tienen temor a la pérdida. Están alerta, sí, pero al mismo tiempo hacen algo para mantener y conseguir que la relación sea lo más fructífera posible”, dice.

 

El paso del tiempo también tiene algo que decir con respecto a este tema, pues si antes rastrear las llamadas o revisar los bolsillos y el cuello de la camisa eran la manera de averiguar si había algo extraño, hoy lo son la búsqueda de las contraseñas del correo electrónico y de la cuenta de Facebook la manera de conseguir “la verdad”.

Al respecto, la terapeuta dice que uno de los objetivos de las redes sociales como la antes mencionada es “construir y profundizar amistades y relaciones”, por lo tanto “contribuyen a la aparición de los celos como comportamiento compulsivo de acecho permanente”.

De esta forma, asegura que “el cambio en el comportamiento privado de las personas (el que suele darse en este tipo de plataformas) genera grandes angustias e inseguridad en algunas relaciones, esto por no tener el control de los modos de actuar detrás de una pantalla”.

La existencia del ex celoso

Tener al lado un hombre celoso de su esposa o una mujer que teme todo el tiempo a perder el amor del marido no es una experiencia de pareja muy agradable, sobre todo si estos celos se dan constantemente, tanto, que no se puede seguir una rutina de vida en forma normal.

La pregunta que cabe hacerse aquí entonces es si un celoso puede dejar de serlo y así tener la oportunidad de salvar la relación, aprender la lección y continuar adelante. En este caso, Alida Talloni dice que si bien la historia personal de los individuos incide en cómo estos se desenvolverán al momento de construir su propia relación de pareja, es posible apartar esos modelos para seguir construyéndose de manera independiente.

 

“Siempre la historia va a ser parte del proceso del crecimiento individual de las personas, pero uno puede cambiar esa historia. Por eso está la resiliencia (capacidad de sobreponerse a experiencias de dolor emocional) y otra serie de mecanismos de aprendizaje que uno tiene a lo largo de la vida para no repetir modelos que no fueron muy adecuados”, sentencia.

Frente a la pregunta de si un celoso puede cambiar y dejar de serlo, la terapeuta afirma que es posible y que para lograrlo existen tratamientos de tipo psicológico y de pareja muy efectivos, los que “permiten superar, mejorar y evitar apariciones de celos que deterioren la relación”.

La idea en estos procedimientos es trabajar temas como “el autoestima, la creatividad (muy alta en los celosos), autonomía, seguridad personal, desarrollo de habilidades sociales y diseño de plan de vida para crecer como un ser autónomo, único y auténtico que no necesita depender de su pareja, sino que se complementa, se comunica, comparte y crece en la relación”, asevera.

Punto Vital Junio 2010 ©

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