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La terapia acuática del watsu puede aliviar los dolorosos síntomas de la fibromialgia
 
Para que el dolor cese
Según la Corporación de Fibromialgia de Chile, en nuestro país entre el 1 y el 2% de la población sufre de este trastorno, el que se caracteriza principalmente por agudos dolores en el área muscular. Si bien aún se desconoce la forma en cómo sanar a estos pacientes, existen variadas terapias que ayudan a aquietar estas dolencias y el Watsu es una de ellas.
 
Carla González C.
 

Sentirse libre, liviano e incluso con la sensación de estar flotando sobre una nube debe ser una de las sensaciones más relajantes que puedan existir. Esto, acompañado del silencio y de la energía y movimientos que un guía especializado da al cuerpo de quien se somete a la terapia, completan este cuadro que puede ser muy beneficioso para todo aquel que busque este tipo de experiencias.

Uno de los grupos de personas que pueden beneficiarse en un ciento por ciento con esta práctica son aquellos que sufren de fibromialgia, enfermedad crónica explicada por el reumatólogo doctor Jaime Bravo Silva en el diario “Vivir Sanos” de 2004, como una patología que “se caracteriza por un dolor músculo – esquelético y que en el 66% de los casos está asociada a la fatiga crónica”.

El médico menciona además que a pesar de que no se conocen las causas específicas, “se sabe que la combinación de distintos factores puede provocarla, como situaciones estresantes, traumas físicos o emocionales y cambios hormonales”.

 
Algunos de los síntomas de la fibromialgia son el dolor difuso en gran parte del cuerpo, la fatiga crónica (ambos los signos más importantes), rigidez articular, contracturas musculares, trastornos del sueño, cefalea, vértigo, depresión, ansiedad y cambios de humor, entre otros.
 

El Watsu  Wellness Practitioner certificado por la Federación Chilena de Trabajo Corporal Acuático, Rodrigo Salas Zuleta, cuenta que los pacientes de fibromialgia “han recibido una incomprensión acerca de lo que es el dolor, el que para ellos se vuelve razón de invalidez” y que por lo tanto, los ha llevado incluso a recluirse en sus casas renunciando a las actividades que antes desarrollaban en forma normal.

De esta manera, el terapeuta afirma que esta experiencia – el Watsu – es una forma de tomar conciencia corporal a través del agua y comenta que en el caso específico de las personas que sufren de fibromialgia, la búsqueda principal es la del alivio, físico en un primer momento para luego continuar con el consuelo a nivel emocional y mental.

“Estas personas llegan con muchos dolores en los músculos, con contracturas en las articulaciones y en su cuerpo en general”, menciona Rodrigo Salas además de comentar que la mayoría de las veces se trata de pacientes que han probado todo tipo de tratamientos, sin haber encontrado un cese a sus incómodos síntomas.

En esta misma línea, el Watsu Wellness Practitioner manifiesta que esta técnica no sólo tiene que ver con meterse a una piscina temperada y luego salir y sentirse mejor. Aquí, dice, “el agua acoge y la labor principal del terapeuta es estar a disposición de la persona. Entonces, la gente entra por un dolor y se da cuenta de que tiene un alivio tanto en la parte física como en la parte sutil (razón y emociones)”, explica.
 
En la experiencia el cuerpo está atento al movimiento
 

El terapeuta de Watsu cuenta que para iniciar una terapia con pacientes que padecen de fibromialgia, primero se debe realizar una anamnesis para así identificar los puntos donde se manifiesta el dolor y también conocer dónde se han presentado en el pasado estas incomodidades.

Luego de aquello – y de haber explicado en qué consistirá la sesión – el especialista en esta terapia invita a la persona a vivir la experiencia, momento en el que tendrá gran importancia lo que va transmitiendo el cuerpo dentro del agua, pues como explica Salas, “puede que se haya señalado como punto de dolor el tobillo, pero en realidad el bloqueo comience en la cadera”, dice.
 
     
El profesional en Watsu afirma que es de suma importancia el trabajo que se haga con la respiración. Así, cuenta que “cuando la persona inhala, expande su cuerpo y cuando exhala, se aprovecha la acción para realizar la contracción”.
 

Lo anterior conllevará a rutinas intencionadas por el terapeuta, donde el cuerpo del paciente se mostrará, abriéndose (expansión) o cerrándose (contracción) según sea su dolor. “Lo que se busca es liberar la rigidez de la articulación, invitando al movimiento en complemento con la flotación, logrando que la persona se suelte y tome conciencia de la evolución que va teniendo”, sentencia.

A pesar de esto, Rodrigo Salas asevera que si bien se habla de traslados intencionados, lo importante es saber que lo principal es “invitar y facilitar movimientos espontáneos”, los que sólo se concretizarán si la persona, o mejor dicho su articulación, está “abierta a la expansión”.

Asimismo, el especialista dice que “no es llegar y dirigir el cuerpo hacia equis lugar, porque si la articulación o la extremidad no tiene la apertura de doblar, entonces se deberá ir, por ejemplo, a los pies, soltar de a poco los dedos, trabajando siempre con paciencia”, comenta.

 
El alivio es un darse cuenta
 

Para Rodrigo Salas, el efecto terapéutico del Watsu en los pacientes con fibromialgia va más allá de comentar cómo se sintió en la sesión y de qué forma se movió su cuerpo a través de la piscina. Para él “es un viaje en el cual la persona se siente atendida y cobijada por la presencia y la compañía del terapeuta y el agua”.

En relación a los beneficios que reciben las personas que sufren de esta patología, el terapeuta menciona que el componente psicosomático del estrés es muy importante. Por esta razón, el Watsu podría resultar positivo, ya que “entrar al agua y simplemente estar ahí, permite recordar el cuerpo y soltarlo, haciéndose parte del medio acuático”, cuenta.

Concretamente, el especialista asegura que si bien no hay una recuperación de la enfermedad, sí hay una disminución en el dolor. Según sus palabras, “el sanarse dentro de cualquier contexto depende de un cambio, de un darse cuenta que se inicia en uno mismo. Si la persona sigue con los mismos hábitos, probablemente los dolores persistirán”, asegura.
     

“Ahora puedo subir la escalera”
María Celia Ibarra (66) es una de las mujeres que padece de fibromialgia y que  hace algunos meses comenzó un tratamiento complementario con sesiones de Watsu, terapia que según sus palabras, ha resultado muy beneficiosa para calmar los intensos dolores que aumentaban con el paso de los años.

Según cuenta, la enfermedad – de la cual padece hace más de 15 años y que en primera instancia fue diagnosticada como un lupus eritematoso – le impide realizar una vida normal casi en un ciento por ciento, lo que claramente merma su calidad de vida casi por completo. “Lo que más me ha afectado es la cadera y la zona lumbar. También sufro de contracturas en los hombros, brazos y piernas”, dice.

De esta manera, María Celia se acercó a la Corporación de Fibromialgia de Chile, lugar que además de ofrecer ayuda psicológica, entrega algunas alternativas para que las pacientes puedan recurrir y así complementar sus tratamientos.

Una de esas opciones es el Watsu, terapia que la paciente toma desde hace aproximadamente un mes y que le ha resultado muy beneficiosa. “Desde que estamos en estos talleres me he sentido mucho mejor. Es algo que relaja demasiado, es muy gratificante”, asegura y añade que gracias a la terapia acuática “ahora puedo subir mejor al segundo piso de mi casa”.

 
Punto Vital Julio 2009 ©
 
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