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La vacuna contra la A (H1N1) trajo consigo el debate acerca de estas inoculaciones
 
Las vacunas, ¿un cóctel tóxico?
Mientras el Ministerio de Salud chileno hace un enérgico llamado a la población para que se vacune, hay otros – médicos y agrupaciones - quienes levantan la voz para hacer un llamado a la “no vacunación”, esto por los innumerables efectos secundarios que no sólo atañen a esta inyección, sino a todas las de su tipo.
 
Carla González C.
 

La segunda campaña de vacunación en contra de la gripe A (H1N1) – en un principio llamada “gripe porcina” - ya fue una realidad en nuestro país y muchos chilenos se sometieron una vez más a ella con la convicción de que sus compuestos los salvarían de una gripe calificada como pandemia según la Organización Mundial de la Salud (OMS), institución que hoy se encuentra fuertemente cuestionada por esta declaración.

La temporada que a raíz del terremoto se adelantó e incluso reforzó en quienes habitan en la zona sur del país, provocó quizás más revuelo que el año pasado, pues muchos contrarios a la inoculación alzaron aún más la voz con respecto a los efectos negativos no sólo de ésta, sino de todas las vacunas a las que los seres humanos estamos expuestos.

Con esto, manifestaciones con respecto a las increíbles sumas de dinero que se manejan en torno a estas vacunas, del negocio que sería el venderlas y de la poca o nula información que reciben las personas con respecto a sus efectos adversos, se sumaron a la cantidad de críticas que ha recibido esta suerte de maniobra creada por quienes tienen evidentes intereses creados en este tema, los que lamentablemente afectan en forma directa a la gente que las utiliza.

“No se la recomiendo a nadie”. Así de tajante es el médico de orientación antroposófica, doctor Pablo Moché, quien manifiesta que este tema de las vacunas y la cantidad de contras que poseen es mucho más antigua que la nueva inyección preventiva de esta “nueva” gripe.

Para él, las enfermedades frente a las cuales van dirigidos estos preparados no son una desgracia sino al contrario, son necesarias en las personas ya que nos permiten desarrollar ciertas fuerzas. “Las enfermedades tienen algo que hacer en la persona”, indica ciertamente apegado a su visión antroposófica, la que ve al hombre de una forma mucho más amplia que la medicina alópata, incluyendo en él otras corporalidades además de la física, como lo son el alma y el espíritu.

 
Para el doctor Pablo Moché, “las enfermedades en general, tienen un por qué y son de alguna forma una oportunidad para desarrollar ciertas fuerzas que de otra manera no se podrían desplegar”. Las vacunas entonces, estarían impidiendo este proceso natural en el ser humano.
 

Y como precisamente los seres humanos concebimos a las patologías como “una mala jugada del destino” y como algo que definitivamente hay que erradicar es que campañas como la de las vacunas se vuelven - para algunos – tan tentadoras que se transforman en la solución más acertada para lograr una recuperación que en estos casos ha sido causa de debates a nivel internacional.

Por otro lado, el médico antropósofo comenta que también es posible encontrar un sinnúmero de mitos y desinformación, lo que hace aún más difícil concretar la posibilidad de que todas las personas puedan hacerse su propia opinión con respecto al tema y así elegir si finalmente se vacunan o no.

Al respecto, dice que “sería excelente que las personas supieran de verdad qué es lo que están vacunando” y dentro de esos mitos y falta de información a la que se refiere cuenta el caso de la vacuna BCG (inoculación protectora de la tuberculosis).

“Esa vacuna en realidad no previene de la tuberculosis, lo que hace es prevenir la diseminación de una enfermedad pulmonar, es decir, perfectamente puedes padecer tuberculosis, pero no hacer una de tipo peritoneal o una renal o mesentérica”, sostiene y agrega que este antecedente es desconocido por muchos médicos, esto “por no leer la letra chica” de este preparado.

Otra vacuna cuestionada por el doctor Pablo Moché es la que se aplica al año de edad, aquella que dice prevenir del sarampión, las paperas y la rubéola. Para el especialista, estas enfermedades – llamadas evolutivas en medicina antroposófica – “son necesarias y es bueno que sucedan sobre todo en la niñez porque permiten cambios. Además la fiebre es también una herramienta muy importante del ser humano”, sentencia.

Por otro lado, la vacuna para la prevención del cáncer de cuello del útero también está siendo cuestionada, de hecho, se conoce un caso de muerte por efectos adversos de esta inoculación. Frente a esto, el especialista menciona un estudio realizado por el médico español Juan Gérvas, quien menciona que esta vacuna tampoco sería eficaz y que “faltan aún muchos elementos para poder determinar si realmente (esta vacuna) tiene una razón de ser”, cuenta.

Además, añade que como se trata de una inyección relativamente nueva que se administra a niñas de entre 9 y 12 años, aún no se conoce cómo esta inoculación ha funcionado a lo largo de la vida de las pacientes.

 
¿Sabe qué es lo que le están metiendo en su cuerpo?
 

Sentarse en una silla, arremangarse la camisa y dejar que la aguja penetre en la piel parece ser un proceso tan simple que incluso los presidentes de la nación pueden inocular a los ciudadanos para así dar énfasis a la campaña de salud. No obstante, saber qué es lo que contienen estos preparados va más allá del “pinchazo” y es por eso que la falta de información que se tiene actualmente alarma aún más a quienes sí han podido tener acceso a más datos.

La vocera del movimiento ciudadano “Detengan la vacuna - Chile”, Andrea Santander,  cuenta a nombre del colectivo que algunos de los hallazgos que más les han llamado la atención con respecto a la vacuna contra la influenza A (H1N1) tienen que ver directamente con los componentes con la que está elaborada.

 
     

Así, menciona que entre los hallazgos a los que han podido llegar gracias a sus investigaciones están “la utilización de elementos cancerígenos como el Formaldehído (formalina/embalsamador), Polisorbato 80 (esterilizador en ratas), Desoxilato de sodio (inmuno-toxina), Escualeno (relacionado con el síndrome de la guerra del Golfo) y Timerosal (conservante de mercurio relacionado con daño neurológico y autismo)”, entre otros.

Un verdadero “cóctel” de sustancias que al entrar en el cuerpo pueden producir daños a veces irreparables que distan mucho de la prevención de la cual hablan las campañas médicas. “Los efectos son una larga lista de dolencias y enfermedades de las cuales la gente ni sospecha y que son causadas por las vacunas. Estamos hablando de infertilidad, cáncer, autismo, daños neurológicos, parálisis, etcétera”, asegura Santander.

En esta misma línea, el doctor Moché confiesa no tener antecedentes que aseguren que en el caso de la vacuna para el A (H1N1) el derivado del mercurio presente en las vacunas sea el detonante de los efectos negativos que se les adscriben, “esto es negado tajantemente por los laboratorios y evidentemente no dan a conocer esta información”, dice, pero al mismo tiempo comenta que existen “vacunas que por sí mismas tienen claros efectos adversos”.

Algunos de ellos, los generales, son decaimiento, un poco de fiebre e inflamación de los ganglios por algunos días. Sin embargo, son los efectos específicos los más preocupantes y pueden ir desde la becegeítis (provocada por la vacuna BCG) proceso tuberculoso localizado con presencia de pus y dificultad en la cicatrización del lugar inoculado, hasta inflamaciones del sistema nervioso central (neuritis, encefalitis), cuadros provocados por las vacunas contra el sarampión, varicela, etcétera.

 
“Somos demasiado influenciables”
 

Chile, tal como la mayoría de los países del mundo, recibió la noticia de la nueva gripe con la preocupación normal de una nación que espera contar con toda su población sana. De esta manera y mientras los medios de comunicación alertaban (quizás demasiado) de la pandemia, el gobierno instauraba líneas de acción que permitieran a las personas zafarse de este desconocido virus.

Para el doctor Moché, hace mucha falta más y mejor información al respecto de la gripe A (H1N1), pues indicar cómo sanarla tan rápidamente – y tal como de alguna manera se hizo a través de la vacuna – resulta a lo menos sospechoso. “Todo el mundo sabe que detrás de esto hay enormes intereses económicos, no es descubrimiento mío”, afirma.

 
     

Según las palabras del médico, “nuestra población en general, por lo menos la latinoamericana, es demasiado influenciable”. Con esto añade, “se generó una histeria tremenda” e hizo que la gente perdiera de vista el hecho de que una gripe la puede tener cualquiera y durante cada invierno. Es una enfermedad banal, no mortal”, sostiene.

 
Para los miembros del movimiento, el tema aún no se ha abordado en Chile de la forma en como lo han estado tomando otras naciones, que incluso han devuelto las partidas de vacunas solicitadas a los laboratorios. “Aquí hay intereses mucho más poderosos que la verdadera preocupación por la salud de las personas”, afirman.
 

Continuando con la idea, el médico dice que lo que tiene de diferente esta gripe con la influenza llamada estacional es que la primera “es mucho más contagiosa y por lo tanto se disemina más rápidamente. Pero no es más grave” y de hecho comenta que en el mundo hay más muertes por gripe común que por “la porcina”.

Para quienes integran el grupo de “Detengan la vacuna – Chile”, el debate con respecto al uso de la vacuna contra el virus A (H1N1) comenzó a principios del año pasado en Austria, cuando un laboratorio inició la distribución del material para iniciar la creación de una vacuna contra el virus de la gripe estacional.

Luego de que en la República Checa se experimentara con hurones (todos ellos muertos durante el estudio) se pudo apreciar que algo andaba mal con las sustancias, claramente contaminadas con otros virus, en este caso el de la gripe aviar más el de la estacional.

Ésta junto a la declaración hoy considerada como errónea por parte de la OMS, “son la explicación mundial que tuvo esta falsa pandemia y el por qué los ciudadanos conscientes del mundo empezamos a estar atentos a esta gripe refaccionada de laboratorio”, aseveran.

 

El silencio de Sebastián

Sandra Ormazábal es la mamá de Sebastián, pequeño de 5 años que hoy está sumido en un gran daño neurológico luego de haber sido vacunado con las inoculaciones que entrega el fisco.

Según sus palabras y luego de ver cómo su hijo luego de las vacunas fue decayendo poco a poco, hicieron un sinnúmero de exámenes antes de decidir enviar una muestra de orina a Francia. El resultado fue impresionante.

Resultó que el niño estaba intoxicado con mercurio, preservante que se utiliza en las vacunas. “El examen detecta porfirinuria o exceso de porfirinas en la excreción urinaria, lo que constituye un marcador biológico de la intoxicación crónica por metales pesados. Un índice elevado de precoproporfirina, por ejemplo, es una característica propia de la intoxicación por Mercurio (Hg). Mi hijo tenía 44 nmol/gr. Cr de precoproporfirina dentro de un rango normal de 5-9 nmol/gr. Cr”, cuenta.

Hoy, Sebastián padece de entre otros síntomas, trastornos del lenguaje, alergia alimentaria y disbiosis intestinal (desequilibrio en la flora intestinal). Por ello, Sandra cuenta que el niño está siendo sometido a un tratamiento especial o intervención biomédica que también contempla una dieta.

Ésta se basa en suplementos de vitaminas y minerales, donde la nutrición implica el consumo de alimentos libres de gluten, caseína, azúcares procesadas, levaduras, soya, colorantes y preservantes artificiales. Suplementos de probióticos y enzimas para restaurar flora intestinal, entre otros. Esto permitiría la desintoxicación paulatina, una suerte de limpieza en el cuerpo del niño.

“Sebastián ha mostrado avances increíbles, ya ha regresado de su silencio infinito, está mejor”, comenta su madre.

 
Punto Vital Junio 2010 ©
 
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