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Para algunas personas, los meses fríos son tiempos para bajar las revoluciones
 
Invierno: cambio de sintonía
Aumento de peso, cambios de humor, decaimiento e incluso la presencia de estados depresivos. Todos estos síntomas pueden hacerse patentes en invierno, haciendo que algunas personas vivan meses realmente inquietantes, muchas veces sin saber qué es lo que les sucede.
 
Carla González C.

Se conoce como Trastorno Afectivo Estacional (TAE) y afecta en su mayoría a adolescentes y a mujeres. Los especialistas mencionan que las personas que lo padecen se demoran a veces años en consultar – esto porque difícilmente se dan cuenta de que es la llegada del invierno la que detona este trastorno – y que es posible tratarlo con sesiones de fototerapia, con antidepresivos y psicoterapia.

La también llamada “depresión invernal” se da mayormente en lugares de mayor latitud, los países nórdicos por ejemplo, y se debe a la falta de luz diurna. Es entonces la carencia de la presencia del sol la que produce una baja evidente de la energía en quienes la padecen, lo que claramente afecta en su calidad de vida y en el desarrollo de sus tareas diarias.

Pero más allá de eso, ¿por qué es que los meses fríos pueden incidir de tal manera en un individuo hasta el punto de hacerlo sentir enfermo y con dificultad para sobrellevar el día a día?

Según la revista Muy Interesante, “el trastorno afectivo emocional se ha asociado con la melatonina, una hormona relacionada con el sueño que se produce en mayor proporción cuando los días son más cortos y oscuros. Algunos estudios sugieren que cuanto más lejos vive una persona del ecuador, más posibilidades tiene de desarrollar este trastorno”.

Para la psicóloga Rosario Matte (www.rosariomatte.com), los síntomas que se relacionan con el TAE tienen mucho que ver a nivel psíquico “con lo que les pasa a los animales que hibernan, donde les dan ganas de apagarse y guardar energías. Es por eso que estas personas se ponen a comer mucho más que de costumbre, sobre todo carbohidratos, les da mucho sueño, se sienten decaídas, no tienen las mismas ganas de hacer las cosas y de alguna forma sólo ansían estar tranquilos sin que nadie los moleste”.

Sin embargo, prosigue, “llega la primavera y la persona adelgaza, sale más, le dan ganas de compartir con otros, etcétera. Esto hasta que llega nuevamente el invierno”, asegura.

Según comenta la psicóloga, el Trastorno Afectivo Estacional podría verse como una suerte de “necesidad de cuidarse” y por eso plantea que a los antidepresivos u otros fármacos y terapias con los cuales comúnmente se trata esta afección, existen otras opciones quizás más naturales y que bien podrían complementarse con esos tratamientos.

Darse el tiempo para dormir un poco más, descansar lo más posible e intentar relajarse, son algunas de las propuestas. “Por algo el cuerpo le está pidiendo atención y un tiempo para poder recuperar energías porque éste también es un problema que tiene relación con los horarios biológicos, los que en estos casos se encuentran alterados”, afirma.

A pesar de lo anterior, Rosario Matte opina que aquí más que volcarse hacia el diagnóstico de una alteración, el asunto que se debiera tomar en cuenta es que “la persona vive sus ritmos biológicos de otra manera y así como los osos necesitan hibernar, hay también personas que requieren de algo similar y por lo tanto realizar actividades más pausadas como la meditación, masajes, baños con agua caliente y sales y en definitiva, cuidarse porque es el mismo cuerpo el que se lo está pidiendo”.

La glándula pineal

Una de las explicaciones que se da del TAE es la falta de luz natural del día, cosa que afectaría a la melatonina, hormona secretada por la glándula pineal, la que frente a la falta de luz comienza a elaborarla en mayor cantidad y con eso, logra producir sueño en la persona.

Lo anterior tendría entonces explicación en algunos organismos, los que con la falta de luz podrían verse afectados en mayor medida, puesto que los niveles de melatonina no estarían controlados. Además, se habla del aumento de las hormonas del estrés y la disminución de la serotonina, hormona relacionada con el padecimiento de la depresión.
 
 
“Los seres humanos pasamos por ciclos igual que la tierra y la diferencia está en que en sociedades como la nuestra, se considera como correcto el que seamos y estemos siempre estables. Si las plantas cambian con las estaciones del año, entonces no sería raro que nosotros también necesitemos de pasar por mutaciones similares”, menciona Rosario Matte.

Para la terapeuta, la glándula pineal “es súper importante porque a nivel biológico tiene que ver mucho con el ritmo circadiano, el de la vigilia y el sueño. Además, hay una corriente distinta a la biología que también habla de esta glándula como algo mucho más importante aún y que tiene que ver con el tercer ojo y con el desarrollo de otras habilidades”.

Lo importante para la psicóloga es “no centrarse tanto en el síntoma, sino más bien en qué es lo que éste te está diciendo porque claro, uno puede decir qué lata, tengo mucho sueño, me encantaría dormir todo el día, pero ese sueño que se siente quizás está hablando de algo más profundo y que quizás tiene relación con el desarrollo de una mayor intuición y para eso se requiere tener más energía o al contrario, irse un poco más hacia dentro”.

En este contexto, hace hincapié en lo importante que es el entorno para los seres humanos y en ese sentido afirma que “el exterior te exige que siempre seas igual; si estás en un trabajo no puedes cambiar tu horario de llegada y por eso se convierte en un desafío para cada persona poder – dentro de esta estabilidad obligada – ir acomodándose para así sentirse bien”.

Es por eso que subraya la idea del autocuidado como eje no sólo para quienes padecen del Trastorno Afectivo Estacional, sino para todos como una especie de tratamiento natural para mejorar nuestra calidad de vida.

“Debemos aprender a cuidarnos y también a observarnos, porque el cuerpo sabe y si no nos sentimos bien es por algo. Pero ¿qué hacemos nosotros?, si tenemos sueño nos tomamos apurados una taza de café y con eso seguimos funcionando y rindiendo”, sostiene.

La idea, prosigue, “es no resistirse a descansar y en el caso de quienes padezcan del TAE es vivir el invierno en sintonía, de manera distinta y guardarse si es necesario”.

Punto Vital Junio 2012 ©
 
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