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No todos están de acuerdo con la donación de órganos
 
Donar órganos, ¿es donar (siempre) vida?
La donación de órganos es uno de los temas que de vez en cuando resurge en la pauta periodística de los noticieros y el bajo número de donantes continúa siendo el tema que más preocupa. ¿Es la donación de órganos tan beneficiosa como nos cuentan?
 
Carla González C.
 

Sin duda, la sobreexposición del tema de los trasplantes de órganos ocurrida a partir del caso de Felipe Cruzat en 2009, permitió que las personas comenzaran a conversar del tema en sus casas y con sus familias y más cercanos.

De esta manera, la posibilidad de entregar nuestros órganos al momento de morir se transformó en un llamado masivo hecho a través de los medios de comunicación, siendo la premisa de “querer un corazón” una frase que tuvo múltiples interpretaciones, desde un llamado a la compasión hasta la necesidad de contar con una muerte para salvar una vida.

A fines de 2012, nuestro país seguía contando con un déficit de órganos para trasplantes y un alto número de no donantes. Eso claramente tiene preocupadas tanto a las autoridades como a quienes están agrupados en la Corporación Nacional del Trasplante, entidad privada sin fines de lucro que tiene entre sus objetivos generales el de “promover la donación de órganos y tejidos a través de actividades de difusión, educación y sensibilización de la opinión pública”.

El gerente general de esta institución, Ernesto Palm, cuenta a Punto Vital acerca de este tema y de la visión que tienen con respecto a la forma en que se debiera tratar la donación de órganos, lo que para ellos tiene que ver con una situación más ligada al altruismo, que con algo tan mediatizado y compasivo, cosa que ha provocado sin duda, que muchos no tomen partido por esta decisión.

Con respecto a las trabas que existen actualmente y que impiden que los donantes aumenten en cantidad, Ernesto Palm comenta que “básicamente el tema pasa por la educación de la gente y por la infraestructura necesaria para hacer el procuramiento de órganos”, cosas que distan de la avanzada técnica con la que cuenta la medicina en Chile para llevar a cabo esta clase de procedimiento.

El problema, según su opinión, es que el procuramiento “no es una política de estado”, sino que es algo que hasta ahora corresponde a una misión que sólo está en manos de la corporación. “Sí se están haciendo grandes esfuerzos por crear una unidad con el ministerio de salud, aunque no sabemos si lo harán en conjunto con nosotros o se tratará de una organización nacional de trasplantes”, comenta.

Los mitos que rodean a la donación

Otra de las barreras con las que se encuentran quienes desean que en nuestro país haya más donación de órganos, son los mitos que se tejen alrededor del tema y que según el gerente general de la Corporación Nacional del Trasplante, logran que muchas personas y sus familias se arrepientan o decidan no llevar a cabo esta gestión.

Algunos de los mitos que menciona son aquellos ligados a las religiones que hablan de que las personas tienen la creencia de que luego de la muerte viene la resurrección y por lo tanto, al donar sus órganos, no estarían volviendo a la vida en forma completa. “La verdad es que las religiones nunca han dicho eso”, asegura Palm y agrega que los credos “nunca han aseverado que resucitaremos en cuerpo, sino supuestamente en alma”, manifiesta.

 

Otra idea errada es aquella que habla del mal trato que recibiría un donante a la hora de acudir a un centro asistencial, pues se intentaría dejarlo morir para así extraer sus órganos. Al respecto, sentencia que “obviamente eso no es así, pues el hecho de poseer la condición de donante no significa un trato ni peor ni mejor”.

Quizás el más recurrente de los mitos es, para Ernesto Palm, la confusión que se provoca con el tema de la muerte. Según sus palabras, “este proceso es uno solo y se inicia con la muerte cerebral, o sea cuando el cerebro se muere, la persona ya está fallecida y no hay opción de que el paciente pueda vivir”.

Lo que sucede aquí, explica “es que el cuerpo debido a procesos naturales puede hincharse o deshincharse, produciendo algunos movimientos inesperados, pero eso no significa que la persona esté viva”. Además, dice que lo que algunas personas cuentan acerca de que la extirpación se realizaría aún con la sangre circulando, se trata de un procedimiento mecánico, el que debe realizarse para así mantener a los órganos en funcionamiento.

Los trasplantados y su calidad de vida

Quienes no están a favor de los trasplantes argumentan su posición diciendo, entre otras cosas, que la calidad de vida de quienes se someten a esta intervención no es buena y de hecho, es cosa de tiempo – en algunos casos - para que el cuerpo rechace al nuevo órgano, lo que impedirá la idea de una garantizada y perdurable esperanza de vida.

Una de esas personas es Nelson Hill, diseñador gráfico y docente. Según su opinión, “el tema de los trasplantes no es ciencia exacta; en algunos casos funciona bien, pero en la mayoría el paciente tiene que someterse a terapias de inmunosupresión, para evitar el rechazo. Es decir, tu organismo es llenado de químicos para evitar que funcione como debe”, manifiesta.

En esta misma línea, el profesional sentencia que “las personas trasplantadas sobreviven con una calidad de vida mala y por muy poco tiempo. Si no fuera así, habría una sociedad de trasplantados haciendo campaña, cosa que no existe, ya que la mayoría fallece en el corto plazo”.

Frente a esta idea, Ernesto Palm dice que desde el primer transplante en Chile hasta hoy ya han pasado unos cuarenta años y que por lo tanto “la sobrevida se va viendo con el correr del tiempo. Hay personas operadas, por ejemplo de riñón, que llevan treinta años trasplantadas y están en perfectas condiciones”, sentencia.

“En todos los casos, el cambio en la calidad de vida es fundamental”, asegura y en cuanto a la sobrevida, manifiesta que en promedio (y hablando de los trasplantados de riñón), el ochenta por ciento de los pacientes tiene una esperanza de 10 años.
 
Una opción personal y no televisada

“El pedir por los medios sensibilidad al respecto y que la gente abra su corazón lo encuentro aberrante”, dice enfático Nelson Hill, quien explica su aseveración diciendo que “en el fondo, estás pidiendo que alguien se muera para que te done los órganos – los que además deben ser compatibles – para que tu ser querido sobreviva”.

Esta acción que para el diseñador es “egoísta y cliché” es de alguna u otra forma también compartida por el gerente general de la Corporación Nacional del Trasplante, quien menciona que el hecho de tomar la decisión de donar un órgano es totalmente personal y que lo que se debiera trabajar no es ni la sensibilización de la población ni la exposición mediática, sino que la educación correcta en el tema.

 

“Cuando se manosean estos casos y sale una mamá diciendo ‘mi niñito se va a morir si no hay un hígado’, es delicado”, pues existirá esta lectura ya antes mencionada – la de esperar la muerte de alguien para poder hacer el trasplante – lo que puede resultar “terrible, inhumano y equivocado”, sentencia Palm, porque después de todo lo correcto sería abogar porque el sistema funcione de la manera correcta y trabajar por ello.

Al cierre de este número, se instaló la discusión acerca de la modificación de la Ley de Órganos, específicamente en el punto que habla de la prioridad que tendrían aquellos que se manifestaron donantes por sobre los que no lo son. Al respecto el presidente del colegio de médicos – Enrique Paris – mencionó en una entrevista con CNN Chile que quien decidiera no ser donante, “tienen que ir a una notaría y dejarlo por escrito para entrar en la lista de no donante”.

Punto Vital Junio 2013 ©
 
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