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Algunos productos naturales pueden entorpecer tratamientos alópatas
 
Obstáculos naturales
Muchas personas complementan sus tratamientos médicos con el consumo de productos naturales, los que muchas veces pueden obstaculizar los efectos de estos remedios, anulando, inhibiendo o desestabilizando el efecto del medicamento alopático.
 
Carla González C.
 

No es desconocida la práctica de complementar el uso de fármacos con el consumo de algunos productos naturales. Así, tomarse una pastilla acompañada de agüita de hierbas o simplemente agregar a la dieta jugos de fruta u otros preparados en paralelo a tratamientos médicos, puede ser perjudicial para algunas personas, a pesar de que pareciera una acción normal y sin mayores contraindicaciones.

Para saber más acerca de este tema, el director del Centro de Investigaciones Farmacológicas y Toxicológicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, doctor Iván Saavedra, explica que los productos naturales, hierbas y sustancias minerales “poseen principios activos que tienen actividad farmacológica”, es decir, “realizan en los organismos vivos actividades bioquímicas o físicas que gatillan una actividad fisiológica, al igual que el medicamento alópata”.

La diferencia entre ambos, en palabras del especialista, radica en que el producto natural no posee una investigación clínica como la que hay detrás de los medicamentos tradicionales. Además, sentencia que otra divergencia es la relacionada con “la pureza de la droga y su concentración”, cualidades que son menores en los productos naturales.

 
Según el doctor Iván Saavedra, los principios activos de los productos naturales “pueden aumentar o disminuir la absorción de otras sustancias y la eliminación de fármacos del organismo. Además pueden inhibir o activar enzimas o también bloquear receptores” y todo esto se termina “con un aumento o disminución del efecto del medicamento alopático”, asevera.
 

Por su parte la médico internista de la Pontificia Universidad Católica (PUC), doctora Gianella Caiozzi, afirma que la mayoría de los medicamentos tienen dentro de sus componentes, sustancias químicas que son muchas veces obtenidas de productos naturales. Ejemplo de estos son la digoxina, la aspirina y algunos remedios que se utilizan en tratamientos contra el cáncer, entre otros.

Es por esta razón que la profesional dice que el hecho de “que provenga de una planta, no significa necesariamente que no sea tóxico” y en ese sentido indica que la fitoterapia es aquella que utiliza los mismos compuestos químicos que la medicina tradicional científica, pero lo hace a través de hierbas, infusiones, cápsulas, etcétera. “Por eso pueden ser igual de perjudiciales si no están bien usados”, dice.

Concordando con la doctora Caiozzi, el doctor Saavedra complementa diciendo que “la mayoría de los fármacos han sido extraídos de los productos naturales por la recopilación de plantas y sustancias que usaban o usan los pueblos originarios y/o los animales”.

Por esta razón sustancias como los minerales, alcaloides, compuestos orgánicos, aminoácidos y azúcares, entre otros, “interactúan con las moléculas de los fármacos alópatas”, explica.

 
Malas combinaciones
 

Si bien no hay que generalizar ni sembrar el pánico diciendo que es perjudicial combinar todos los productos naturales con la totalidad de los alópatas, sí hay que tener cierto cuidado con algunas mezclas que incluyen a algunas enfermedades o tratamientos preventivos.

Al respecto, ambos especialistas sentencian que entre los medicamentos naturales que reaccionan en forma negativa a remedios de la medicina tradicional están:

- El ginseng, planta que no puede usarse mientras se están administrando anticoagulantes como la aspirina y la warfarina.

- El ginkgo biloba en dosis no adecuadas puede producir en algunas personas con alguna enfermedad base, el sangrado de encías o nariz, ya que produce un efecto sobre las plaquetas.

 
     

- La hierba de San Juan, la que en palabras del doctor Saavedra, “es sinérgico de la actividad de los antidepresivos, o sea, aumenta la potencia del medicamento”, según la doctora Caiozzi, reaccionará contra la acción de los anticonceptivos, metabolizándolos más rápido de lo normal.

- Jugos de pomelo y Noni. El primero porque inhibe el metabolismo de las estatinas y por lo tanto no se puede tomar cuando se están tratando las hipercolesterolemias con Atorvastatina (fármaco que ayuda a bajar el colesterol) y el segundo en tanto, aporta demasiado potasio, aumentando notablemente la potasemia.

- Algunas plantas hacen que los medicamentos se metabolicen más rápido, por lo tanto pacientes con – por ejemplo - VIH deben siempre consultar al médico antes de utilizar alguna de ellas, pues podrían ocasionar que el tratamiento de la enfermedad sea menos efectivo.

- La jalea real para el médico de la Universidad de Chile es “peligrosa de administrar en pacientes asmáticos, ya que produce bronco espasmos”.

- La manzanilla para la doctora Caiozzi debe ser consumida en dosis bajas y no concentradas, sólo una o dos tazas al día. Su excesiva utilización puede provocar vómitos.

 
Para la doctora Gianella Caiozzi los pacientes que están bajo tratamiento de anticoagulante oral – en especial personas de la tercera edad que padecen de arritmias o que son cardiópatas – se pueden ver perjudicados “con cualquier tipo de planta. De hecho, pueden comer frutas y verduras, pero en dosis estándar y no más de lo que se consume siempre”, cuenta.
 
¿Y para beber?
 

Otra de las precauciones que se deben tomar en cuenta es la forma en cómo se consumen los remedios, pues los líquidos con los que se ingieran comprimidos, grageas o cápsulas también pueden reaccionar en forma negativa a los efectos que se quieren lograr en el organismo.

En este contexto, el doctor Saavedra aclara que los medicamentos sólidos “están diseñados por el farmacéutico fabricante para ser ingeridos con 200 a 250 centímetros cúbicos de agua potable” y por lo tanto otro tipo de líquidos como las bebidas o la leche “pueden retardar o impedir la absorción de la droga en el esófago, estómago o intestino”, ya que a ésta se estará adicionando otro tipo de sustancias.
 
     
Ingerir los medicamentos sin agua, es decir tan sólo tragándoselos, también puede resultar peligroso para la salud, esto según el doctor de la Universidad de Chile porque “no se entrega el principio activo en forma normal o se pueden producir daños locales en el tracto gastrointestinal”.
 

Por otro lado, la doctora Gianella Caiozzi dice que también hay que tener cuidado con la dieta, donde dependerá de qué fruta o verdura se consuma y para qué se esté tomando el remedio, donde incidirá o no la forma en que ambos se combinen. De esta manera, menciona que para los tratamientos anticoagulantes, “el consumo de mucha verdura puede ser un poco complicado. Por eso cuando el doctor calcula la dosis, el paciente debiera comer la misma cantidad de estos alimentos y no sobrepasarse”, dice.

La especialista también comenta acerca de algunos cítricos, los que podrían reaccionar mal en pacientes de la tercera edad con problemas renales (insuficiencia renal), esto por contener gran cantidad de potasio, nutriente difícil de eliminar en estos casos.

Hablando de las infusiones, afirma que para que éstas tengan un real efecto farmacológico, deben ser consumidas en concentraciones de 2 ó 3 gramos. Como las bolsas de té son de aproximadamente un gramo, lo recomendable es entonces agregar dos bolsas más al agua.

 
El mejor remedio es no automedicarse
 

“La automedicación es peligrosa” subraya el doctor Iván Saavedra y complementa asegurando que acciones como la interacción con otras drogas, productos naturales, contaminantes y alimentos, “pueden provocar reacciones adversas además de intoxicaciones”.

También sentencia que debemos tener claro que los productos naturales contienen además de su principio activo, el que resulta útil para determinadas patologías, “otras sustancias con actividad farmacológica. Esto es lógico porque no son purificados, sino naturales”, concluye.

Es por eso que menciona que el tratamiento en base a medicamentos y productos naturales pueden acompañar, mas no reemplazar a un procedimiento clínico y que lo más recomendable es mantener una comunicación fluida con el médico, comentándole siempre qué otros remedios o dietas se están empleando en paralelo al consumo de medicamentos.

La médico internista de la PUC reconoce un cierto temor en los pacientes en lo que respecta a informar a sus médicos acerca de qué es lo que están tomando para suplementar sus tratamientos. Por otro lado, advierte que dentro del mundo médico aún hay profesionales que desconocen acerca de la influencia de los productos naturales en la salud de las personas.

“En Chile no hay una ley que regule los productos naturales, por lo tanto uno no sabe si lo que está comprando trae lo que dice que contiene”, manifiesta. Es por eso que recomienda “adquirir productos de marcas conocidas e internacionales” y recalca que siempre que estén bien indicados, ambos tratamientos pueden compatibilizarse de manera muy efectiva.

 
Punto Vital Julio 2009 ©
 
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