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El déficit atencional y la hiperactividad pueden ser tratados con terapias florales
 
Para los niños del tiempo
La discusión acerca del consumo de marihuana aún no ha podido encontrar un equilibrio. Algunos a favor y otros en contra, diversos grupos entregan sus argumentos para defenderla o reprobarla. Entre ellos están los que repudian su uso y también quienes han encontrado nuevas formas de utilizarla, algunas incluso terapéuticas que podrían contribuir a llevar una mejor calidad de vida.
 
Carla González C.
 

Niños del tiempo, la paciencia y el apoyo. Pequeños a los que sólo quince minutos les bastan para desviar su atención y a quienes se les tilda de rebeldes, inquietos e impulsivos. Alumnos quienes poseen una libreta de notas no muy auspiciosa y cuya primera indicación es la terapia “para que alguien haga algo con ellos”. Son los niños Ritalín, los del “castigo al movimiento”.

La hiperactividad y el síndrome de déficit atencional son trastornos que muchos niños llevan como etiqueta. Es fácil reconocer a los primeros, pues son aquellos que no pueden quedarse mucho tiempo en un solo lugar, se levantan y se sientan en la silla cuantas veces sea necesario y muchas veces su conducta impulsiva les juega malas pasadas.

A los segundos en cambio, se les ve retraídos, son aquellos que “vuelan” en la sala de clases y para quienes resulta toda una odisea seguir el aleteo de una mosca que atraviesa el lugar. Ambos son ejemplos de pacientes a quienes se les somete médicamente al consumo del metilfenidato, nombre genérico que se le da al Ritalín, fármaco más conocido para el tratamiento de estos casos.

“Detrás de cualquier medicamento debe haber un buen diagnóstico”, afirma el pediatra Pedro Barreda, quien a pesar de autocalificarse como un ‘defensor del Ritalín’, no deja pasar el hecho de que muchas veces el tratamiento en base a este remedio no es adecuadamente recetado. Las distintas miradas frente al mismo trastorno, dice el médico, “permite a veces una exageración del tratamiento, lo que implica una estandarización”, sentencia.

En esta misma línea, Barreda comenta que para tener a un paciente con estos trastornos tienen que “cumplir con ciertos rigores que son científicamente aceptados y eso no siempre es considerado por todos los médicos”, asegura. Esos rigores, según el pediatra, tienen que ver con una suerte de igualdad en el comportamiento del niño, quien si padece de alguno de estos síndromes, se desenvolverá de igual forma en el colegio, dentro del núcleo familiar, con sus amigos, etcétera.

 
Para el pediatra Pedro Barreda, el profesional indicado para recetar el Ritalín es el neuropsiquiatra y no cualquier especialista. “Los remedios no sólo son buenos, sino que son extraordinarios cuando están bien indicados”, asegura.
 

Al respecto, el especialista explica que en ocasiones el comportamiento varía según el círculo social en que se encuentre el menor, por lo tanto, la aplicación del fármaco estaría mal indicado y por lo tanto, habría que recurrir a un mejor estudio del caso. “Lo que hacemos es hacer una historia muy clara del niño y de sus padres (comportamiento familiar), se mandan test a los profesores (comportamiento en el colegio) y así buscamos alternativas para dar la posibilidad de un diagnóstico”, añade.

Este “primo hermano de la anfetamina”, como lo nombra el doctor Barreda, tiene además algunos efectos como provocar el insomnio, la inapetencia y la corta duración en su efecto. “El Ritalín es un estimulante, pero como cosa curiosa, en los niños actúa inhibiendo este comportamiento impulsivo y agresivo”, en el fondo controla un comportamiento que no es socialmente aceptado y que como asevera el profesional “castiga el movimiento”.

Frente a esta aseveración, el profesional destaca que el uso del metilfenidato, “no es para que el niño se saque buenas notas ni tampoco para que se porte bien, pues hay otros trastornos como el de aprendizaje que están relacionados con esto, por lo que no todo se soluciona con este famoso Ritalín”, dice categórico.

 
La desilusión permite abrir las puertas a lo natural
 

Actualmente, existe un alto número de pacientes que se ha alejado paulatinamente de la medicina alópata. La permanencia en el tiempo de procedimientos que no tienen resultados palpables, las altas sumas de dinero gastadas en medicamentos y el frío trato que algunos médicos tienen con las personas, han hecho que algunos desvíen la mirada hacia la medicina alternativa, complementaria o integrativa.

“Como está tan confuso este tema del Ritalín, a algunas mamás no les gusta que sus hijos tomen medicamentos que son anfetamínicos o que son drogas y les encuentro toda la razón”, afirma el pediatra Pedro Barreda y agrega que por eso hay cierto cuestionamiento frente a tratamientos de esta índole, sintiendo incluso vergüenza de someter a los niños a ellos.
     
Para el doctor Barreda, la medicina alternativa es una medicina de cara a cara, ojo a ojo, de mucha comprensión y mucho cariño. “Es a través de ese afecto donde comienza la sanación”, comenta.
 

Así como en la medicina científica está aquella indagación donde se estudia la forma de comportamiento del niño en su entorno, la terapia floral – específicamente las Flores de Bach – poseen un mapa emocional, trazado que se realiza en conjunto con la paciente, donde a través de una profunda conversación se revisan distintos parajes de su vida, pesquisando posibles eventos que resulten importantes para un diagnóstico posterior.

La naturópata holística, terapeuta floral y creadora del centro holístico Salud Integral Pincetti (www.saludintegralpincetti.cl), Cecilia Pincetti Bustos, asegura que para los niños con trastornos atencionales, “las flores son mágicas” y cuenta que las sesiones no sólo implican el diagnóstico y la receta de éstas, sino que tal como comenta la especialista, “tienes que averiguar qué le pasa a ese niño, por qué no pone atención en clases” y muchas veces saldrán a flote experiencias pasadas que contribuirán en el estado actual del pequeño.

 
     

Para Pincetti, el resultado del Ritalín es mantener al niño “dopado”, lo que implica el no desarrollo de su verdadero yo, “eres tú y el Ritalín”, ejemplifica. De esta forma, menciona que a través de la terapia floral se logra que el niño tome conciencia y se haga cargo de sus propias emociones, “¿por qué el niño pierde el control?, porque siente rabia contra algo que le ocurrió o alguien que lo trató mal, por ejemplo”, sentencia.

La terapeuta coincide con el pediatra Pedro Barreda cuando dice que todos los sectores donde se desenvuelven los pequeños toman mucha importancia, colegio, amigos y los padres y la familia tienen un rol fundamental de los cuales no se puede prescindir. “En relación a las florales, cada paciente es individual. Cada niño posee su propia personalidad y se desarrolla de manera diferente en el entorno”, comenta.

 
Cecilia Pincetti cuenta que en variadas ocasiones llegan niños diagnosticados con déficit atencional, siendo que su problema radica en experiencias pasadas que de alguna forma le provocaron un cambio de actitud frente a situaciones como las escolares.
 

En cuanto a los resultados que se desprenden de la terapia floral, la naturópata afirma que son “muy buenos”, pues se logran los objetivos que se carecen en el déficit atencional, es decir, obtener una mejor concentración. Al respecto, la especialista manifiesta que con cada niño se crea un mapa emocional individual, el que contemplará además usos personales de diferentes flores, “no es como el Ritalín que se lo dan a todos los niños por igual, aquí tu fórmula pasa a ser exclusivamente tuya”, reafirma.

Para la creadora de Salud Integral Pincetti, lo más fácil es diagnosticar déficit atencional y recetar medicamentos. Según sus palabras, en los tratamientos tradicionales, “no hay una entrega profunda, buscar más allá” y al contrastarlos con la ayuda de las Flores de Bach, “uno busca cuándo fue el momento en que ese niño dejó de estar atento”, añade.

 
Aprendiendo la lección
 

¿Qué gana un niño con un tratamiento basado en las flores de Bach? Al respecto, Cecilia Pincetti comenta que con esta terapia – que trabaja sobre las emociones – los pacientes “aprenden la lección” y la ayuda que entregan los terapeutas es de sólo ser un guía, “pero tú solo te vas dando cuenta de qué es lo que te está pasando”, agrega.

Además del síndrome de déficit atencional, la naturópata comenta que otros trastornos que suelen repetirse en los niños son el miedo, la inseguridad, baja autoestima, rabia y algunas consecuencias que se desprenden de shocks profundos ocurridos en alguna etapa de su vida.

La idea central es “sanar y avanzar”. Aquí, la terapeuta floral dice que aquellas experiencias que marcaron en forma profunda en la vida de la persona, “hace (la terapia) que vuelvas a vivir a esa situación, la sanes y avances. Las flores armonizan tus emociones, te equilibran y te vuelven a tu centro”, asevera.

 

Alimentos nutracéuticos: otra ayuda para el déficit atencional
Para el doctor Pedro Barreda, los alimentos nutracéuticos – aquellos que contribuyen a la recuperación de enfermedades – son beneficiosos. “Hay pruebas que certifican que, por ejemplo, los omega 3 de cadena larga actúan sobre los neurotransmisores”, resalta.

De esta forma, se vuelve muy importante el consumo de pescado o de estos productos llamados nutra omega 3 de cadena larga incorporados en algunos aceites.  “Así empezamos a prevenir”, comenta el doctor Barreda.

Uniendo lo anterior con los pacientes de déficit atencional, el pediatra resalta que este ácido graso es muy eficiente, pues ayuda a la preservación y movilidad de la unión sináptica. “Sirve para todo lo que tenga que ver con la velocidad de transmisión” y agrega que existen dos, el DHA que ayuda a la parte neurológica y el EPA que contribuye en el área cardiológica, obesidad, etcétera.
 
Punto Vital Noviembre 2008 ©
 
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