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Esta nueva generación necesita mayor conexión consigo misma
 
Stiperpuntura: un restablecedor de la energía
El miedo a las agujas y el temor por posibles contagios de infecciones hacen desistir a muchas personas que quizás quieren someterse a la acupuntura para sanar ciertos padecimientos. Éstas y muchas otras razones lograron la creación de la stiperpuntura, terapia natural que utiliza las propiedades curativas del cuarzo.
 
Carla González C.
 

“Acupuntura sin agujas” es como se describe comúnmente a la stiperpuntura, posibilidad terapéutica en donde se utilizan almohadillas de celulosa vegetal (stiper) compuestas de micro cristales de silicio (SiO2), elemento químico que abunda en la naturaleza y “cuya cristalización trigonal y hexagonal forma el cuarzo”.

Estas pequeñas almohaditas – cuyas presentaciones están preparadas especialmente para adultos, niños y para ser utilizadas en la auriculoterapia – funcionan según sus entendidos como “como catalizador inteligente de las variantes energéticas de nuestro cuerpo y del medio ambiente” y por lo tanto, mediante su acción permite restaurar la energía que se desajustó en el organismo produciendo la enfermedad.

Joyce Garcés es terapeuta y facilitadora de la stiperpuntura en nuestro país. Según cuenta, este método nació hace aproximadamente 8 años atrás en un pueblo de Barcelona (España) a partir del trabajo de una pareja de acupunturistas que se especializan en el trabajo con niños y que a partir de aquello se dieron cuenta de que las agujas no eran precisamente del gusto de los pequeños.

De allí que se creó este sistema, el que según sus palabras se utiliza en los mismos puntos de la acupuntura, estableciéndose así como una “nueva herramienta” que viene a complementar el trabajo terapéutico de las medicinas complementarias y cuya labor principal es el de restablecer el equilibrio tanto en el cuerpo de las personas como en otros espacios y seres como casas, animales y plantas.

 
Para Joyce Garcés es de suma importancia mostrarle al paciente cuál es el efecto -causa de su enfermedad o dolencia para que así esté consciente de cómo se exteriorizó “algo guardado por mucho tiempo en la parte emocional”. En ese sentido la stiperpuntura serviría de puente entre el paciente y el terapeuta (también entre ellos y la energía).
 

Con respecto a su efecto, la terapeuta menciona que éste puede ser tan estimulante como sedante. Esto se debe a que su composición permite que la energía se disperse cuando se tiene en forma excesiva o bien, se eleve en caso de deficiencia. Estas micro partículas de cuarzo tienen la facultad además de ser un “limpiador y estimulante espiritual” que permite además de la labor terapéutica, “infundir serenidad y calmar los estados  de estrés”.

 
Su mejor arma va contra el dolor
 

La facilitadora de la stiperpuntura cuenta que dentro de los múltiples aportes que tiene esta terapia, el más destacado tiene que ver con la sanación de los dolores. De esta forma, molestias en la cabeza como la migraña y la cefalea; dolores de espalda como el lumbago o el cervical y la recuperación de lesiones y reumatismos, son muy buenos pacientes de estas pequeñas almohadillas.

Por otro lado, menciona que otros padecimientos como el insomnio, el cansancio, la fibromialgia, el asma y la ansiedad también pueden ser controlados bajo este procedimiento. “No tiene contraindicaciones ni efectos secundarios, por lo tanto puede ser utilizada por niños, adultos, mujeres embarazadas, ancianos, etcétera”, asevera.

 
La stiperpuntura también tiene a la estética como uno de sus campos de acción. Sin embargo, más que funcionar como un mágico procedimiento cosmético, actúa como un regenerador y un vasodilatador, por ende, puede ser utilizado en tratamientos, por ejemplo, contra las arrugas.
 

La idea es colocar los stiper en forma piramidal sobre la zona del dolor. De esta manera cuenta, “la energía entra en el campo de acción”, provocando reacciones como las antes señaladas, las que además pueden funcionar equilibrando los chacras de la persona.

“Lo bonito de esto es que los terapeutas podemos ayudar a las personas y luego dejarlas libres para que sean ellas mismas quienes lo utilicen”, manifiesta Joyce quien además señala que lo anterior tiene que ver con lo inocuo de los stiper, virtud que podemos aprovechar para reemplazar incluso los medicamentos comprados en una farmacia.

A partir de esto, la terapeuta afirma que uno de los objetivos que tiene la stiperpuntura es además de contribuir en la recuperación de los pacientes, crear conciencia acerca de lo mal que estamos los seres humanos en cuanto a la ingesta indiscriminada de remedios.

“Estamos bombardeados por farmacias y lo que hoy necesitamos es vencer a los medicamentos. Las enfermedades como la depresión no existen, es algo que está en la mente de las personas, entonces mostrarle a la gente eso a través de terapias como ésta es maravilloso”, cuenta.

Por último, la terapeuta comenta que la stiperpuntura podría definirse también como “una terapia muy sutil, amorosa e intensa” que ayuda a que la gente se vuelva más receptiva, logrando en ellas el apaciguamiento de los miedos y la apertura de la conciencia.

Además comenta que es un método que da pie para la unificación del ser humano en todos sus ámbitos (cuerpo, mente y espíritu) y que no se trata de algo mágico, sino solamente “es otro tipo de medicación”.

 

El procedimiento
La idea es que finalizada la sesión de stiperpuntura, la persona mantenga estas almohaditas fijas a su cuerpo (en la zona en que las dejó el terapeuta) con una cinta adhesiva especial para estos fines por lo menos durante 6 días.

Esta duración dependerá de la energía de la persona; si es carente de ella, puede que el cuerpo absorba inmediatamente el contenido del stiper, necesitando el cambio por uno nuevo.
 
Punto Vital Octubre 2009 ©
 
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