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Los sonidos pueden ayudarnos a volver al equilibrio y sanar por ejemplo, el insomnio
 
Armonizados para un buen dormir
La dificultad para quedarse dormido tiene que ver con un desequilibrio en nuestro organismo. El cansancio acumulado, no vivir en lo que se denomina “el aquí y el ahora” y estar constantemente dándole vueltas a las ideas, provocan que muchas personas no puedan obtener un sueño reparador. Atender este trastorno con sonidos puede aminorar e incluso terminar con este molesto problema.
 
Carla González C.
 

Falta de concentración, apatía, debilitación del sistema inmunológico y un cambio importante en el estado anímico son algunas de las consecuencias del insomnio. No poder dormir bien es para algunas personas, algo que sucede todos los días – incluso se puede dar por años en casos crónicos – y prestarle atención es primordial para lograr revertir esta situación.

Una de las terapias que resulta efectiva para estas personas y que su carácter natural deja atrás la idea de tomar pastillas para dormir – las que por cierto permiten crear un inquietante hábito de consumo – es la sonoterapia, la que a través de la vibración produce un efecto que contagia la energía con el fin de armonizar aquello que se encuentra en desequilibrio.

El sonoterapeuta de Espacio Sagrado, Claudio Guzmán, cuenta que aquel contagio se llama resonancia y que mediante ésta “uno logra a través de una fuente sonora, mover otra cosa, que podemos llamar materia o cuerpo físico. La energía se contagia”, sentencia. De esta forma, al provocar un sonido, nuestro cuerpo recibirá la onda sonora, haciendo que las células, las partículas e incluso los órganos entren en movimiento.

Guzmán afirma que además del cuerpo físico, la resonancia también puede provocarse a nivel energético donde, “se producen masas de aire alrededor nuestro, es decir, las partículas donde incide el sonido entran en resonancia, provocando también un efecto en la persona, un contagio de energía”.
 
El sonoterapeuta Claudio Guzmán, menciona esta terapia vibracional (al igual que todas las que trabajan en esta área), “colaboran con restaurar el sistema de una forma armónica. Lo que uno hace es entregar las herramientas vibratorias para que el cuerpo tome lo que necesita y recuerde su propio poder de autosanación”, explica.
 

El especialista afirma que cuando hay, por ejemplo, un órgano que se sale de su frecuencia armónica de vibración, se dice que está en proceso de enfermedad. “Afortunadamente nuestro cuerpo tiene un sistema de re equilibrio – homeostasis – que está siempre latente”, dice y agrega que en ese sentido, la terapia y el sonido propiamente tal “inciden en este órgano enfermo y apoyado con la homeostasis y por resonancia, intenta modelarlo y devolverlo a su frecuencia armónica, sana”, explica.

A través del efecto binaural, una de las formas de trabajo que tiene la sonoterapia y que habla entre otros, del estado meditativo que se logra mediante el estado alfa (7 a 14 hertz aproximadamente y que puede lograrse escuchando música relajante, meditando, haciendo yoga, etcétera), Claudio Guzmán sentencia que el cuerpo puede entrar en un estado de tranquilidad, “donde los hemisferios cerebrales empiezan a funcionar de una forma más equilibrada”.

De esta manera, la mente estará mucho más conectada con el cuerpo, la respiración e incluso según las palabras del terapeuta, “uno puede quedarse dormido”. Entonces, mediante este trabajo, se utilizan “tonos que tengan diferencias que estén dentro de estados, en este caso el alfa, para poder lograr el objetivo, o sea permitir la relajación y el sueño”, menciona.

En el caso específico de pacientes que sufren de insomnio, Guzmán manifiesta que los sonidos que suelen ocuparse en las sesiones son aquellos agrupados en la categoría de graves, pues según el especialista estas vibraciones de baja frecuencia entregan calma y por ende, invitarán a permanecer tranquilos para poder llegar incluso a lograr el tan anhelado sueño.

El cómo de este efecto se lo debemos también al trabajo con los chakras, que a través de la armonización de las glándulas, pueden entregar la armonía al cuerpo que luego se traducirá en relajo. “Dentro de las sustancias que secretan las glándulas está por ejemplo la endorfina, que es algo que se produce en estados alfa y que colabora en casos de dolor, inhibiéndolo y entregando estados de más alegría”, afirma.

En la sonoterapia, cuenta Claudio Guzmán, se pueden utilizar variados elementos sonoros que regalan a las personas el presente y la atención para concentrarse sólo en lo que están viviendo durante las sesiones. No obstante, los que destacan en este tipo de terapias son los cuencos de cuarzo, a los que el especialista se refiere diciendo que “tienen la energía del cristal que potencia, amplifica y como instrumento, transmutan la energía”.

Teniendo todos estos elementos, el cuerpo podrá adoptar una actitud de relajo. En pacientes con insomnio, que no descansan y que por lo tanto no pueden recuperarse durante la noche, el especialista cuenta que “lo primero que harán al recibir estos sonidos es tender a quedarse dormido, porque están las condiciones necesarias para que el cuerpo descanse y logre la recuperación”.

 
Musicoterapia: otra buena opción para los insomnes 
 

Otra de las formas en que están presentes los sonidos y que pueden ser aprovechadas por las personas que padecen de insomnio es la musicoterapia. Diferente a la sonoterapia, la utilización de música en un proceso terapéutico es igualmente beneficiosa además de ser una excelente herramienta de autoconocimiento.

El pedagogo en educación musical y musicoterapeuta de la Universidad de Chile, Rodrigo Figueroa Bruna, sentencia que dentro de la terapia musical se reconocen dos enfoques, “la música en la terapia” y “la música como terapia”.

En el primero las melodías se convierten en “un elemento posible de enmarcar con más facilidad en la terapia complementaria”. El segundo en tanto es descrito por el profesional como una perspectiva donde “las respuestas físicas y psíquicas que genera la música son el disparador de todo el proceso terapéutico, orientándose así hacia la terapia alternativa”.

 
     

Rodrigo Figueroa menciona que independiente del enfoque con el que se traten problemas como el insomnio, “es importante recordar que la música actúa como un catalizador y un decantador de experiencias”. De esta manera, subraya en la idea de que la musicoterapia “no es la cura en sí misma, sino que se transforma en una herramienta de autoexploración que busca, en primera instancia, hallar el mensaje implícito de la conducta insomne, en pro de una resolución orientada a una ecología emocional”.

     
El musicoterapeuta Rodrigo Figueroa menciona que en la práctica, el hecho de utilizar la música como una herramienta para la autoexploración, surge como “una respuesta metafórica a la pregunta, ¿qué me quiere decir el insomnio?
 

En cuanto a los efectos que producen los sonidos el organismo y no sin antes aclarar que musicoterapia y sonoterapia no son lo mismo, pues “la primera busca hacer partícipe al paciente de su propio proceso terapéutico y la segunda ve al paciente como un receptor sonoro susceptible de ser sanado”, el especialista menciona que estos son múltiples y que entre los más desatacados están:

- Activa la corteza cerebral de una manera integrada, facilitando la comunicación entre los dos hemisferios cerebrales.

- Incide (positiva y negativamente dependiendo del estímulo) en la producción de hormonas y endorfinas.

- Estimula el sistema nervioso central y fomenta la producción de neurotransmisores.

- Baja las defensas del aparato intrapsíquico.

Así como en la sonoterapia hablamos de los cuencos de cuarzo y las campanillas, en la musicoterapia el profesional reconoce dos modalidades de trabajo. Así, ambas se distinguen por la participación del paciente en el proceso, es decir, en la modalidad activa, la persona hace su propia música y en la pasiva, es el receptor consciente de las melodías. “En ambos casos hay participación implícita del paciente”, reconoce Figueroa.

“No existen instrumentos ideales para hacer musicoterapia”, enfatiza el profesional y agrega que incluso puede servir “cualquier elemento que produzca sonido con el cual hacer la música”. La idea es que el setting musicoterapéutico (algo así como el repertorio) sea atractivo para los pacientes, además de fácil de hacer practicar.

En cuanto al tratamiento que se puede construir para apoyar a quien padece de insomnio, Rodrigo Figueroa cuenta que éste “se basa en la aplicación de la música y/o algunos de sus elementos (pulso, ritmo, timbre, agónica, dinámica), por parte de un profesional calificado a un paciente que lo requiera en virtud de alguna patología o dolencia que pueda ser tratada, tanto en sí misma como en sus efectos colaterales”.

Para el musicoterapeuta “no existe una receta universal para combatir ninguna patología” y subraya que en esto, el insomnio tampoco se escapa, ya que según sus declaraciones, este trastorno “suele ser un síntoma que frecuentemente va acompañado por otros indicadores patológicos”.

En ese sentido, comenta que tratar el insomnio como una enfermedad en sí misma, “sería tan irresponsable como tratar la tos como una patología en sí”. Por esta razón recomienda que la mejor forma de tratarse frente a estos problemas es visitando a un especialista y recurriendo en forma complementaria a este tipo de técnicas.

 
Punto Vital Enero 2009 ©
 
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