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Leer al otro y movilizar su energía para lograr la sanación es uno de los objetivos de esta terapia
 
Nei Dan Gong Fa, la terapia alquímica
Desde la medicina y las artes chinas de la salud nació la terapia alquímica – Nei Dan Gong Fa – método a través del cual se utiliza la movilización de la energía para poder desbloquear aquellas zonas que se encuentren en desarmonía y con ello, originando enfermedades físicas, emocionales y energéticas.
 
Carla González C.
 

Algo así como un scanner natural o un mapeo del cuerpo que no sólo se queda en la lectura, sino que también incluye el tratamiento e incluso la sanación. Eso es a muy grandes rasgos el Nei Dan Gong Fa, terapia alquímica donde la energía es la protagonista y las manos del terapeuta la herramienta para removerla y encauzarla.

Esta terapia tiene sus orígenes en la milenaria medicina china, la que junto con disciplinas relacionadas con el ejercicio físico y la meditación logran desprender un método en el cual la sutileza y la llamada “conciencia expandida” pueden alcanzar la recuperación del paciente – o la mejora en su calidad de vida – frente a enfermedades tan diversas como la depresión, el lumbago y el colon irritable.

Por otro lado, una de las características más importantes del Nei Dan Gong Fa recae en el terapeuta, pues es a través de sus manos y de la meditación profunda alcanzada en cada sesión donde puede obtener resultados que muchas veces la medicina convencional no ha podido entregar.

 
“El Nei Dan Gong Fa, más allá de una terapia es la reconciliación de la persona con lo más profundo de su ser. Así se entiende – en este modo de sanar – qué es lo que enferma a la persona y qué es lo que en ella queda inconcluso, incomprendido”, menciona la terapeuta Anne Obellianne.   

 

La terapeuta y acupunturista francesa y quien desarrolló este método, Anne Obellianne, menciona que para llevar a cabo la terapia alquímica, el facilitador debe tener una gran “capacidad para percibir y tener de alguna forma el talento de apreciar la energía. Es leer al otro y por eso se debe ser respetuoso, aprender a tocar y tener la actitud adecuada”, dice.

Bajo la premisa de “ponerse en el otro”, Anne menciona que el Nei Dan Gong Fa no tiene absolutamente nada que ver con la imposición de manos ni con el traspaso de energía. La idea, indica, es lograr que “la energía cambie de frecuencia” en pro del paciente y su salud.

De esta manera menciona que la terapia es “compartir, unir cuerpo, energía y ser profundo; una transformación del chi. El acto terapéutico es como desenchufar la mente, la que a veces es mentirosa, pues uno pensando y hablando a veces se engaña a sí mismo. Hay que callarse y escuchar al cuerpo vital”, sostiene.
 
Un recorrido interno
 

Acostumbrados a concebir a la medicina china como un método donde las agujas y los movimientos del chi kung o el tai chi son parte de las técnicas que se utilizan para tratar la enfermedad de una persona, es difícil concebir a buenas y a primeras que sólo a través de la postura de las manos de un terapeuta, uno pueda llegar a recuperarse, por ejemplo, de una úlcera.

Ése es el caso de la terapia alquímica, la que trabaja netamente con la energía, pero siempre bajo los preceptos de la esencia de la medicina china tradicional, que habla entre otras cosas, de que las enfermedades se originan a partir del bloqueo de la energía y que el cuerpo está directamente relacionado con las emociones. Eso junto a la idea de que nuestras emociones de alguna forma comandan también a nuestro organismo, forman lo que sería el material de trabajo del cual aquí nos referimos.

 
 
En esta especie de recorrido interno – dice Anne – “el cuerpo del paciente cuenta acerca de su sufrimiento interno”.
 

En ese sentido, la terapeuta menciona que otro de los elementos esenciales en la terapia es la atención, tarea que debe desarrollar el facilitador, especialista que no debe ponerse por ningún motivo “por encima del universo” ni como un ser que viene a sanar al paciente de todas sus dolencias.

“La calidad del trabajo del Nei Dan Gong Fa es justamente lograr proponer un espacio de atención”, en el que la confianza entre las dos partes sea tal que por un lado, el terapeuta no se coloque desde el lugar de la omnipotencia y por otro, que el paciente no deje todo en las manos de quien lo está tratando. La idea es “que ambos conformen una asociación energética, algo así como un baile sobre una balsa”, dice.
 
Se nos escapó el sentido común
 

Para Anne Obellianne, “observar y aceptar lo que está pasándole a nuestro cuerpo y a nuestra vida de a poco quedó atrás para pasar a un ritmo totalmente manejado por la materia”. En ese sentido, menciona que “vivimos abandonados y eso nos debilita y por lo tanto terapias como ésta nos ayudan en definitiva a reconquistar la libertad y la confianza. Eso nos da fuerza”, asegura.

En esta misma línea, menciona que es justamente por esta poca capacidad de observación que tenemos la mayoría de los seres humanos con respecto a nuestra salud, enfermamos con facilidad, sobre todo – dice – “cuando no nos ocupamos de nosotros mismos y cuando aceptamos todo, incluso lo que no queremos aceptar”.

De esta forma menciona que “culturalmente, somos educados para no escuchar tanto, pero lo que realmente beneficia es aprender a hacerlo, tanto a nosotros mismos como al resto. Aquí nace el respeto fundamental hacia la vida y la salud”.

Sin esta atención, prosigue, “vienen las enfermedades, las que de alguna forma son cuestionamientos y al mismo tiempo una especie de bendición porque permiten que no hagamos el ridículo toda la vida”, es decir, comenta que se tratarían de alertas a nuestro comportamiento porque finalmente sin ellas, iríamos de exceso en exceso quizás igual que hoy, pero sin que nuestro organismo dé señales de que algo anda mal.
 
Para Anne, “la enfermedad es cuando la persona tiene una divergencia entre el camino de su esencia - de lo que es auténticamente - y lo que está viviendo”. Según sus palabras, sentimientos como el miedo y la ansiedad – los que generan un estado nuevo y desconocido – impiden que cambiemos de actitud.
 

De esta manera el Nei Dan Gong Fa es una forma para cuestionarse acerca de cómo se está viviendo y desde allí entender qué es lo que nos pasa. Acerca de esto, la terapeuta comenta que es sumamente importante indagar dentro de nosotros mismos no precisamente desde la culpa o la autoflagelación, sino desde un modo consciente y tolerante que permita iniciar un proceso de cura de manera responsable y amorosa. “La persona cuando es consciente e independiente se puede mejorar más rápidamente sólo con sanación alquímica”, asegura.

 
Punto Vital Marzo 2011 ©
 
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