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El 80% de las enfermedades conocidas pueden ser curadas a través de la reflexología
 
Pies que equilibran
La reflexología terapéutica funciona como una técnica preventiva frente a distintos males que aquejan al ser humano. La idea es mejorar la calidad de vida de quienes pasan por esta experiencia mediante presiones y estímulos suaves sobre el ojo, orejas, manos y pies, estos últimos los protagonistas de esta nota.
 
Carla González C.
 

Como una terapia complementaria y de apoyo a la medicina tradicional, la reflexología terapéutica nació hace cinco mil años en China, país donde se practicaba a pacientes que aún no sufrían de ninguna enfermedad y que por lo tanto, se veían enfrentados a sesiones de carácter preventivo.

Semánticamente, reflexología deriva de reflejo, por lo que esta técnica puede ser conocida también como ‘reflejología’. Además, el centro de esta terapia proviene de las zonas reflejas que poseemos en nuestro cuerpo – ojos, orejas, manos y pies – que permiten ver la totalidad de nuestro organismo y por ende, dimensionar las áreas afectadas y que necesitan de algún tratamiento.

Kamel Dib es uno de los conocedores de esta disciplina en Chile. A través de una distendida conversación con Punto Vital, el profesor de la escuela terapéutica que lleva su nombre, nos dio ciertas pautas acerca de esta terapia complementaria, de sus beneficios y de cómo ésta puede llegar a ser una increíble ayuda para todos quienes sufren de dolores, cualquiera sea el origen de ellos.

Tan extraordinario resulta conocer acerca de la reflexología terapéutica que prácticamente quedamos atónitos al enterarnos que esta disciplina puede sanar el 80% de las enfermedades conocidas y prevenir en un 95% su aparición. Todo esto con la utilización de las manos y las yemas de los dedos como única herramienta de trabajo.

De esta forma, depresiones, angustias, estrés, cólicos, colon irritable, jaquecas, dolores musculares, problemas a la columna e incluso infertilidad en ambos sexos son algunos de cientos de problemas que a través de las manos del terapeuta pueden ser curados o prevenidos. “De lo único que no podemos dar seguridad absoluta es de las infecciones, esto porque no vemos los órganos ni nos hacemos asesorar por exámenes de ningún tipo”, afirma el profesor.

 
El pié: un espejo del cuerpo
 

Para comenzar a tratarse bajo la reflexología terapéutica, el experto realiza una evaluación de las zonas reflejas del pie. Allí se pueden ubicar los puntos que coinciden con todas las áreas de nuestro cuerpo - son 220 puntos - y de ellos “hay tres que al presionarlos, mandan una señal al cerebro para que éste envíe endorfinas hacia las zonas dolorosas”, comenta Kamel Dib.

El profesor prosigue diciendo que uno de los objetivos de esta terapia es lograr la homeostasis o equilibrio dinámico del cuerpo, el que por algún motivo - individual en cada uno de los casos - se perdió y dio origen a una enfermedad.

 
     

Lo básico en reflexología terapéutica es saber acerca del pie y de los puntos que se deben abordar cada vez que un paciente presenta molestias en su organismo, todo esto, en el área que comprende esta extremidad hasta los diez centímetros sobre el tobillo, “los reflexólogos no pedimos a los pacientes que se desvistan como en la medicina tradicional, sólo nos ocupamos de sus pies”, menciona el terapeuta.

Es así como comienza una relación entre el terapeuta y el paciente, en la que la confianza es el principal factor para desarrollar una terapia con resultados eficaces. Además, el estado de ánimo con el cual el reflexólogo se presenta ante la persona es un punto muy importante, pues las energías que se transmiten serán absorbidas por ambas partes abarcando la trilogía del cuerpo, mente y alma.

Como una pincelada general, Kamel Dib hace referencia a cómo lo hacen los reflexólogos durante su inicio en esta disciplina para obtener un conocimiento pleno de la proyección de los puntos reflejos en los pies: “se parte el cuerpo en dos justo por el medio y  todo lo que está al lado derecho corresponde al pie derecho y viceversa”. No obstante, aclara que la interpretación que cada autor le dé a esta partición varía según su experiencia: “cuando tiramos la línea en medio estamos partiendo, por ejemplo, el estómago y yo lo veo sólo en el pie derecho porque ahí me da resultado”, sentencia.

 

Poniendo los puntos sobre las íes
La reflexología no es una sesión de masajes en los pies. Según Kamel Dib existe muy poca información acerca de esta disciplina y por este motivo, hay muchos lugares en donde dicen impartirla, pero que no es nada más que unos toquecitos en los pies a modo de relajación.

Por este motivo, el ‘apellido’ de terapéutica debe ir presente cuando se practica la reflexología, pues se trata de una terapia que consta de varias sesiones clínicas en donde su realizador debe enfocarse en el paciente y en nada más que el contacto entre sus manos y los pies de éste.

Otro de los puntos que debemos tener presentes es el uso de artefactos ajenos al cuerpo para realizar la práctica de la reflexología, tales como paletas o rodillos. Kamel Dib menciona que esto está absolutamente descartado y que sólo las manos y los dedos adiestrados del terapeuta están ‘autorizados’ para entablar relación con el paciente.
 
Punto Vital Marzo 2008 ©
 
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