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La psicología transpersonal permite una mejor exploración hacia uno mismo
 
Más allá del ego
Los conceptos de psicología y espiritualidad no suelen ir juntos y muchos incluso no los consideran necesarios para la sanación de ciertos trastornos. La psicología transpersonal los une y gracias a la utilización de herramientas como la meditación y la respiración holotrópica, permiten ayudar a la persona a encontrarle un sentido a la vida.
 
Carla González C.
 

Una vez más, el hecho de vivir el presente se vuelve importante para mejorar nuestra calidad de vida. Quedarse “pegado” en el pasado o estar constantemente preocupado del futuro y de lo que podría o no pasarnos, deja huellas muy profundas en la vida de las personas, tanto, que a partir de aquello podrían producirse las enfermedades.

De esta manera, el “darse cuenta” y salirse de esa realidad para ponerse al servicio del “ahora” es sumamente relevante para encontrarle un real sentido a la vida y de paso dejar atrás enfermedades como la depresión, trastorno que tienen mucha relación con la pérdida de la conciencia.

Con este afán de reencontrarse con uno mismo, poder sentirse y recobrar incluso nuestra esencia y aquello que había antes de aprender a usar la mente, el habla y lo social, nace la psicología transpersonal, cuyo interés es “aquello que se encuentra más allá de lo condicionado”.

Así lo indica el psicólogo Alejandro Celis Hiriart, creador del Instituto de Expansión de la Conciencia Humana y uno de los precursores del movimiento transpersonal en Chile, quien menciona que esta disciplina nació a fines de la década de los sesenta y se deriva de la psicología humanista, que a diferencia de las otras “tiene un trabajo interno, como una exploración de sí mismo; los otros en cambio tienen una cosa mucho más cientificista”.

De esta manera, cuenta que la psicología transpersonal emergió al momento de encontrarse dentro de la corriente humanista, elementos que iban más allá de la persona y que podían apreciarse gracias a la ya mencionada exploración, la que por cierto en aquella época tenía mucha relación con el consumo de sustancias de tipo “psicodélica”.

Allí, dice que “encontraron cosas que apuntaban a que el ser humano tenía aspectos o una dimensión más trascendente, o sea algo que va más allá de su biografía, apuntando a algo más cósmico, místico, etcétera”.

Para Alejandro, los transpersonales no “descubrieron la pólvora” ni nada por el estilo, sino más bien tomaron el saber milenario para adoptarlo nuevamente en estos tiempos como una herramienta terapéutica que según su experiencia, es muy beneficiosa.

Es por eso que esta disciplina se establece como algo más abierto que la psicología tradicional – de la cual el terapeuta dice que lo que le queda estrecho es tratar de ser tan científica – esto pues según sus palabras “hay cosas que uno no puede llegar desde el método científico, sino más bien a través de la exploración interna”, cosa que claramente los transpersonales sí pueden concretar y no precisamente “experimentando con ratones”, dice.

 
Según menciona Alejandro Celis, la psicología transpersonal es la única que habla de espiritualidad. “Es una tontera no incluirla en este minuto de la historia, es decir, si no la consideras estás patinando. Es saberse incluido en el universo y eso va más allá de la religión o las iglesias tradicionales”, asevera.      
 
Mirando más allá del bosque
 

“Más allá de la máscara”. Ése es el significado de transpersonal, concepto que al unirse con el de psicología, produjo este movimiento que hoy es muy útil para poder concretar esa apertura que en definitiva todos – en mayor o menor medida – necesitamos para conocernos mejor y con eso mejorar nuestra forma de vivir.

Para Alejandro Celis, una de las bases de este movimiento es entender que el ser humano no está alejado ni tampoco separado del universo. Es así como este pensamiento se establece como un sistema, donde ninguno de sus componentes es ajeno a otro y por lo tanto, conocer cada uno de ellos y convivir de manera positiva será clave para el bienestar de las personas.
 
 

Es justamente esta conjunción de factores y elementos, los que proporcionan una ayuda a la psicología, esto para tratar pacientes no de una manera médica, sino más bien proporcionándoles una guía en pro de la conciencia y del “darse cuenta”.

Es por eso que la psicología transpersonal utiliza muchísimas herramientas, algunas de ellas son la meditación, la respiración holotrópica, el eneagrama y las constelaciones familiares, entre otras, todas ellas útiles para llevar a cabo procesos terapéuticos.

Para el director del Instituto de Expansión de la Conciencia Humana, se puede “utilizar cualquier cosa, siempre y cuando se esté usando con una finalidad determinada. Hay maestros orientales que para sanarte te tiran agua, pero lo usan con una razón y según lo que ellos creen. Entonces, cualquier técnica que se use, si tiene un contexto o está dentro de un marco espiritual, es válido”, asegura.
 
“No hay ningún transpersonal que sea igual a otro. Hay gente que se fascina con alguna corriente mística equis, otros acuden a las flores de bach, a las constelaciones o el eneagrama, etcétera. Todos tenemos intereses distintos, pero el asunto es que hayan ciertas bases que sean las mismas”, explica Alejandro Celis.
 
Lo importante es darse cuenta
 

En cuanto al aporte específico de esta disciplina como terapia para tratar ciertos trastornos, el psicólogo afirma que quienes se dedican a lo transpersonal “ayudan a la gente a encontrarle un sentido a su vida. Si se logra eso, no tendrá sentido deprimirse”, menciona.

Esta recuperación del sentido de vivir es para el especialista esencial para una mejor calidad de vida, donde justamente es la depresión la enfermedad que para él es la más recurrente en el ser humano. “Es bastante grande junto con la pérdida de sentido, ambos están bastante generalizados. Es como si la gente por estar inmersa en un modelo económico, en el consumismo y el endeudamiento, reduce su vida a pagar las deudas y a adquirir más cosas”.

En esta misma línea, manifiesta que la idea entonces no es “vivir en las cavernas, pero sí salirse un poco de esa carrera loca que no tiene fin, porque a uno siempre le están ofreciendo cosas nuevas y diferentes y si uno no tiene límites, no va a terminar nunca”, dice.
 
El psicólogo transpersonal afirma que “estamos condicionados por nuestros padres, la sociedad, la religión, los profesores, etcétera” y dice que para poder llamarse un ser único, debemos primero “ser conscientes de ese condicionamiento y salirnos de ahí. Así nos liberamos”, sostiene.
 

A través de la psicología transpersonal – dice el psicólogo – se intenta que la persona “primero, descubra cómo está condicionada para que luego explore posibilidades alternativas. Salir es fácil, lo importante es tomar conciencia”, explica.

Con respecto a este tema, comenta que los chilenos tenemos una manera “muy tajante de ver las cosas” y que es muy diferente a la que tienen el resto de los sudamericanos. Es por eso que quizás caemos más fácilmente en estados depresivos y muchos se niegan a trabajar por un cambio y en definitiva, por una sanación verdadera.

Para Alejandro Celis y en general para el pensamiento que trabaja la psicología transpersonal, lograr vivir a conciencia, respirar de manera adecuada y en general vivir el presente es sumamente difícil y al mismo tiempo, “es lo más simple de todo”.

Lo anterior lo explica diciendo que “cuando niños, todos – sin excepción - vivíamos así, en el presente y conscientes de todo lo que estaba pasando. Es sólo que nos olvidamos y nos rayamos con todo lo que nos meten en la cabeza”, comenta.

La idea entonces – añade – “es recuperar este presente y sentir cada instante como algo fresco; sentir el cuerpo, la respiración; sentir cuando estamos con alguien y saber qué le pasa al otro y qué a mí, estar atentos, etcétera”, asevera.

¿Y es posible recuperarlo si estamos inmersos en un mundo que no se detendrá por nosotros? Para Alejandro Celis es posible y justamente la psicología transpersonal puede ser de gran ayuda. En ese sentido menciona que años atrás la idea de revertir el condicionamiento se veía como algo sumamente difícil, pero luego se vio que era mucho más simple.

Al respecto afirma que “si uno logra que la persona trabaje y sienta lo que le está pasando, la mitad del camino ya estará hecho y lo único que se debe hacer es mantenerse así y eso es sobreponerse a un hábito, nada más. Cuando una persona sana, es porque lo decide”, asegura.
 

“Estamos tan rayados que necesitamos los medicamentos”
Para Alejandro Celis, el consumo desmedido de fármacos es una respuesta a la forma en que vivimos actualmente y según sus palabras, la automedicación es una medida atenuante que se sobrepone al hecho de tomar conciencia de uno mismo.

“Todo eso forma parte del frenesí de nuestra vida cotidiana”, comenta y además señala que “no sólo los remedios son paliativos de una locura general, sino que también lo deberían ser las cosas más holísticas y sanas. Toda esta locura que generan los remedios es artificial, o sea, estamos locos por la manera en cómo vivimos y no porque la locura sea parte del cuento”, manifiesta.
 
Punto Vital Febrero 2011 ©
 
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