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Amor por los demás, humildad y libertad son algunas de sus cualidades
 
Profesionales de la salud natural: seres integrales
El interés por la medicina “no científica” ha aumentado. Pacientes que buscan alternativas naturales a sus padecimientos y profesionales que integran la medicina  complementaria en sus tratamientos alópatas, son un signo de apertura del cual aún queda mucho por aprender.
 
Carla González C.
 

A pesar de que la medicina natural se remonta hacia los inicios de la historia del hombre, los procedimientos científicos tomaron un lugar importante que hizo que lo tradicional quedara en ocasiones relegado a la categoría de alternativo e incluso de esotérico, ésta última también legítima para algunos, pero alejada de toda teoría formal.

Tratar enfermedades a través de hierbas, imposición de manos, aromas y masajes, entre otros, quedó validado sólo en las comunidades ancestrales, pasando a ser la ingesta de compuestos químicos una constante de la que hoy muchas personas quieren alejarse, pues en ocasiones, los procedimientos de largo aliento no entregan los resultados que se esperan, pasando a ser la búsqueda del bienestar armónico un anhelo a considerar.

La médico cirujano con especialidad en radiología y en medicinas complementarias como las Flores de Bach, imanes, diagnóstico energético integral y sintergética, entre otros, doctora Marcela Guerra Brieva, aclara en una primera instancia aquellos conceptos a los que usualmente se recurre para hablar de la medicina no científica o natural.

De esta forma, comenta que en Estados Unidos, el National Center Complementary American Medicine, estableció una categorización de estas prácticas, las que agrupó en tres áreas:

Medicina alternativa: la que se utiliza en vez de la medicina científica.

Medicina complementaria: la que busca y utiliza el paciente en paralelo al tratamiento alópata y sin conocimientos de su médico.

Medicina integrativa: corriente actual donde “el médico científico se abre a esta nueva mirada en beneficio del enfermo, conociendo las terapias y tratamientos complementarios que está recibiendo su paciente de manos de otro terapeuta”.

A pesar de que actualmente la mirada hacia la medicina natural ha incurrido en una apertura considerable, aún existen profesionales que se muestran reticentes a  integrarla en sus tratamientos.

Frente a esta tesis, la especialista en Flores de Bach comenta que, “estos facultativos son personas muy cautas y como los médicos formales nos regimos por la medicina de la evidencia y hay tan pocos trabajos de investigación con metodología científica sobre las medicinas complementarias, habrá que esperar unos años para que esto ocurra, pero será sin duda, un aporte enorme”, recalca.

 
Cimentando una buena relación
 

Actualmente, muchas personas en el mundo occidental y en nuestro país, recurren a las terapias complementarias tanto para superar alguna dolencia, como también para encontrar - a través de una visión más integral – un aporte de mayor equilibrio a sus vidas. A lo anterior, también se le suma un creciente interés por parte de estudiantes, quienes quieren aprender distintas técnicas en pro de la salud de las personas.

El decano de la facultad de ciencias de la salud de la Universidad Pedro de Valdivia (UPV), doctor Bernardo Morales Catalán, comenta que el surgimiento de carreras en el área de la salud natural proviene del interés por mejorar la calidad de la atención médica, donde los facultativos tengan la formación indicada para – como comentaba anteriormente la doctora Guerra – identificarse con las necesidades de los pacientes.

 
     

Al respecto, el médico afirma: “hacía falta formar nuevos profesionales de la salud con una visión distinta del acto médico” y agrega que el concepto con el cual sentaron las bases para el inicio de estas carreras, fue principalmente “reposicionar al ser humano como centro de la preocupación terapéutica, considerándolo en forma holística”, explica.

Ambos médicos coinciden en la importancia de ir en ayuda del paciente en forma integral y no sólo acallando los síntomas físicos, frecuente procedimiento en la medicina alópata. “Si a la persona le duele la espalda, el doctor le coloca una inyección y se le pasa el síntoma. Sin embargo, el ser humano tiene una corporalidad, donde se hace necesario considerar además, su entorno”, asevera Morales.

La doctora Marcela Guerra en tanto, manifiesta que lo importante al aprender una técnica, es que la escuela donde se estudie aporte una mirada global para no caer en la creencia de que sólo un tratamiento lo cura todo, “debes saber tus límites y ser humilde con lo que sabes”, menciona la especialista y subraya la idea de que cuando lo amerite, hay que consultar a otro colega o derivar al paciente y jamás proceder de manera irresponsable. “Lo ideal siempre en la salud es trabajar en equipo”, enfatiza.

“Entender el lenguaje y el paradigma” que poseen ambos mundos es vital para que germine una estrecha relación entre lo científico y lo natural en beneficio de los pacientes, especialmente en enfermedades crónicas o terminales, “esta es la importancia de normar la docencia de estas prácticas”, afirma Guerra y continúa comentando que “el Ministerio de Salud, está trabajando actualmente en esto, lo que significa que muy pronto serán tratamientos reconocidos por Fonasa e isapres”, destaca.

Con respecto al tema de la integración, el doctor Bernardo Morales sentencia que los estudiantes de este tipo de carreras deben estar integrados a un equipo de salud, sabiendo en todo momento en “qué pueden aportar, hasta dónde llegar y cuándo derivar”, enviando información útil para el buen desarrollo del tratamiento.

 
Serviciales y de perfil equilibrado
 

¿Cómo debe ser un profesional de la salud natural?, ¿Qué características debe poseer un terapeuta? Ambos médicos, en su vasta experiencia han observado que la mayoría de los estudiantes son personas de servicio, que buscan ayudar a otro en su dolor y ven el equilibrio del ser humano a través de la reconexión con la naturaleza.

Aplicar el método científico en su ejecución como profesionales, anhelar el equilibrio y aspirar a la libertad propia y ajena, son algunas de las cualidades, “porque en la terapia lo que tenemos que enseñar al paciente es cómo volver a recuperar su autonomía y como terapeutas, debemos hacer un constante esfuerzo para conectarnos con la pureza y la belleza de la vida y de las personas, abriéndonos a la posibilidad de sanación”.
 
Al respecto, la doctora Guerra agrega: “aspirar a ser un verdadero terapeuta significa  comprometerse a realizar un camino de autosanación, observando y trabajando tus defectos. Para iniciar una carrera de verdad, tienes que comenzar por ti, por lo tanto no es un camino fácil” y prosigue: “una de las cosas más importantes, es no temerle al dolor humano”, pues en las terapias alternativas realizadas a conciencia, “se abre el código del sentir” y por lo tanto, lo imperante será el amor profundo por el otro.

“Como médico holístico no sólo recetas medicamentos, también tienes que aprender a abrir un espacio para acoger el dolor del otro”, menciona la especialista y agrega que se debe aprender a practicar “la escucha y mirada terapéutica”, donde cada palabra del paciente y cada postura de su cuerpo son una expresión de su todo. “No tratas de evitar ni esconderte de su sufrimiento, al contrario, aprendes a respetarlo profundamente”, concluye.

 

Medicina complementaria: tres grandes grupos
Existe mucha información acerca de las distintas terapias, las que cada vez están más al alcance de todos. Con respecto a este tema, la doctora Marcela Guerra Brieva hace una distinción entre ellas, destacando tres grandes grupos:

Medicinas ancestrales con cosmovisión propia: son sistemas completos de salud con miles de años de existencia, entre ellas las medicinas tradicionales de China, India (ayurvédica o ciencia de la vida) y la chamánica de nuestro continente.

Terapias y técnicas de uso actual: la mayoría tienen su origen en las medicinas ancestrales, pero con el paso de los años se han descontextualizado, dando paso a terapias que funcionan por sí solas como el Reiki, el Shai, los masajes, la herboterapia, los baños a vapor, la aromaterapia y la acupuntura, entre otros.

Técnicas originadas en Occidente: por último, la doctora Guerra menciona las medicinas que comienzan a surgir en Europa hace alrededor de 200 años atrás, donde destacan sistemas médicos completos como la Naturopatía, la Medicina Antroposófica, la Homeopatía y “un nieto de ésta”, la Homotoxicología.

Por último destaca a la medicina Sintergética, gestada hace 30 años atrás en Colombia. Esta medicina surge como una nueva y moderna propuesta terapéutica que integra lo ancestral y lo científico, siendo un ejemplo de medicina integrativa.
 
Punto Vital Septiembre 2008 ©
 
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