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Dos películas donde el Alzheimer es también un actor más del reparto
 
La belleza de descubrir
Una es coreana y la otra, argentina. Se trata de “Poesía” y “El hijo de la novia”, películas que aunque  tratan el tema del Alzheimer desde diferentes aristas, coinciden en que ésta es una oportunidad para aprender a (re) descubrir la vida, eso “que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes”*.
 
Carla González C.
 

Tener a un familiar con Alzheimer – desorden neurodegenerativo cuyo síntoma principal es la pérdida de la memoria – debe ser un golpe muy difícil de aceptar, sobre todo si se piensa en la responsabilidad que se adquiere teniendo al cuidado una persona en esas condiciones. ¿Pero quién piensa en aquellos que lo viven cada día?

En las películas “Poesía” (Lee Chang-dong, Corea 2010) y “El hijo de la novia” (Juan José Campanella, Argentina 2001) son dos las mujeres – Mija y Norma – las que tienen que lidiar con este padecimiento que dicho sea de paso, afecta a cada vez más personas, esto por la influencia de factores como la mala alimentación, el tabaco y el sedentarismo que inciden en el deterioro del organismo.

Lo interesante es que en ambas películas se puede ver cómo estos personajes disfrutan, no de la enfermedad claro está, pero sí de las cosas cotidianas y de lo que todo individuo deja de apreciar sobre todo cuando entra en la etapa de la adultez.

“Poesía” trata de Mija, una mujer de 66 años que vive con su nieto – un adolescente con todas las características de esa etapa de la vida – y que trabaja cuidando a un anciano discapacitado. Para ella, el diagnóstico del Alzheimer parece no afectarle tanto y el olvido de algunas palabras tampoco. Sus ansias por redescubrir la naturaleza y las cosas que a ella le interesan son más fuertes incluso que su misma realidad.

Lo anterior hace que irradie una imagen que para los demás a veces pareciera ser similar al de una anciana un poco extraña, cosa que a ella no le importa, pues la búsqueda y conexión con la poesía – que encuentra finalmente de manera sublime – la hacen un personaje adorable que desde su enfermedad encarna muchas cosas que actualmente hemos perdido como sociedad.

En “El hijo de la novia” en tanto, se puede ver a Norma padecer de un Alzheimer avanzado, cosa que de a poco se transforma en motivo de cambio, balance y diagnóstico de su hijo, un estresado y trabajólico dueño del restaurante familiar.

Si bien en algunas partes de la cinta Norma pareciera sufrir por una realidad que a ojos del resto ya se ha desvanecido, la impresión que le dejan cosas como la de conocer a su nieta una y ciento de veces o acariciar a su marido como si recién se estuvieran conociendo es sin duda, una lección que a muchos nos hace falta poner en práctica.

Con estas dos películas es posible darse cuenta que desde el lado del “enfermo”, la cosa posiblemente sea bien distinta a lo que pensamos y que finalmente esos olvidos sean sólo una parte de una experiencia que a causa del evidente desgaste, no se puede comprobar. ¿Qué pasa si quien tiene Alzheimer tiene la oportunidad de vivir desde otra perspectiva algo que el resto no puede?

Nota al pie: ojo con la poesía que en ambas películas tiene un rol preponderante.

*Frase perteneciente al músico, John Lennon.

 
Trailer de la película Poesía



 
Punto Vital Enero 2012 ©
 
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