“Cuando empecé a tomar jugo de noni recuperé mi energía, mi ánimo de hacer cosas. Fue como tomar un golpe vitamínico. Me revitalizó, me dio un empujón y me ayudó a levantarme. El noni me estabiliza, me hace sentir más equilibrada”, dijo Eli del Caso tras descubrir los beneficios del jugo de morinda citrofilia, nombre originario del fruto. Como éste, hay miles de testimonios anónimos que han dado fama mundial a un producto que en Tahití llevan usando desde tiempos inmemorables.
Fue el Dr. Ralph Heinicke, un notable bioquímico americano, quien descubrió los posibles beneficios del noni (una fruta de sabor amargo y aspecto similar a la chirimoya) mientras estudiaba las enzimas de la piña.
Se dio cuenta de que cierto alcaloide llamado xeronina jugaba un papel importante en la estimulación de un correcto crecimiento celular y funcional en el cuerpo humano. Descubrió entonces que el jugo del nonicontenía cantidades apreciables del precursor de la xeronina (el cual denominó "pro-xeronina"). Según su investigación, la pro-xeronina libera xeronina en los intestinos, al ponerse en contacto con una enzima particular también encontrada en el jugo de noni. La teoría de Heinicke es que, cuando la xeronina es liberada, actúa al nivel molecular para reparar células dañadas.
Tras su investigación, el doctor Heinicke se atrevió a escribir que “algunos de los problemas para los que el jugo de noni puede ayudar son: presión alta, cólicos menstruales, artritis, úlceras gástricas, torceduras, depresión mental, mala digestión, heridas, arterioesclerosis, problemas con válvulas sanguíneas, senectud, adicción a las drogas, alivio de dolores y muchos más”, y concluyo diciendo: “aunque esta lista pareciera haber salido de una hoja arrancada de un manual de un hombre viajero de medicina, es probablemente conservadora”.
Heinicke no ha sido el único estudioso de las propiedades del noni, de hecho en nuestro país, el Dr. David Lemus -director del Programa de Anatomía y Biología del Desarrollo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile- llevo a cabo sus propios estudios, publicados en la revista Biological Research, que le hicieron pasar a formar parte del Comité Científico de Noni.
Pese a todas estas investigaciones, a medida que crece el consumo de jugo de noni aumentan también los escépticos. Varios expertos advierten de la falta de estudios específicos que respalden sus propiedades antioxidantes, anti-inflamatorias e inmunológicas. Afirman que, aunque se han hecho investigaciones y todo apunta a que el noni tiene una composición interesante, faltan estudios más avanzados que comparen su efecto con el de otros medicamentos. |