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Informarse y hacerse responsable de uno mismo es fundamental
 
Medicina preventiva: protagonistas de nuestra vida
Para algunos, hablar de medicina preventiva es sinónimo de exageración frente a patologías que supuestamente (aún) no existen en una persona. Sin embargo, este concepto va mucho más allá, siendo la enfermedad sólo uno de sus áreas de trabajo.
 
Carla González C.
 

A fines del año pasado, el doctor argentino Esteban Rubinstein - especialista en medicina familiar – lanzó al mercado el libro “Los nuevos enfermos”, texto en donde habla acerca de cómo la medicina preventiva también puede tener implicancias negativas sobre la persona a pesar de todos sus beneficios.

Dentro de este libro, su autor – quien defiende a la medicina preventiva, pero aún así cuenta acerca de sus desventajas – denomina como “nuevos enfermos” a quienes luego de exámenes de carácter preventivo como la mamografía o la densitometría ósea, se  les habla de la posibilidad de padecer ciertas enfermedades, conversación que puede provocar en muchos de ellos, incertidumbre y preocupación, esto incluso mucho antes de conocer los resultados de dichos estudios.

En relación a lo anterior, el especialista trasandino postula que dentro de la medicina preventiva debería cambiarse, entre otras cosas, algunas nomenclaturas y la forma de dialogar con el paciente, cuidando en todo momento que esta suerte de “búsqueda del riesgo” no cause daño a la persona, sino más bien cuide de ella y trabaje en pos de la detención en el avance de las enfermedades.

 
“No estoy en contra de la medicina preventiva. Por el contrario, considero que trae más beneficios que perjuicios, pero también pienso que es necesario que la gente piense el hecho de volverse un paciente aunque se encuentre sano”, menciona el doctor Esteban Rubinstein.
 

Con respecto a este tema, la médico especialista en salud pública y directora médica del Centro de Terapias para la Calidad de Vida San José, doctora Paola Jacob Gómez, afirma que al menos aquí en Chile, el concepto de medicina preventiva – desde el punto de vista de la salud pública – es antecedido por una instancia llamada historia natural de la enfermedad, proceso que contempla al ser humano desde su estado sano (o prepatogénico) hasta el momento en que padece de alguna patología.

Dentro de aquellos considerados sanos (pero que de igual forma están sometidos a factores de riesgo), la doctora Jacob menciona que existe la etapa subclínica, que tiene relación con aquellos que a pesar de no tener síntomas evidentes, están de igual forma enfermos. Estos serían los llamados “nuevos enfermos” por el doctor Rubinstein.

Es así como cuenta que los estudiosos en el tema de la salud pública en el afán por llegar a las personas antes que con la medicina curativa, dieron con el concepto de medicina preventiva, en donde estarían insertos “todos los exámenes de screening o tamizaje, tales como el papanicolau o la mamografía”, estudios que se utilizan con el objetivo de prevenir y pesquisar precozmente una enfermedad.

 
Medicina preventiva: ¿paranoia?
 

Uno de los argumentos que más llaman la atención del libro “Los nuevos enfermos” es aquel que se refiere a lo peligroso que puede resultar el desarrollo de la medicina preventiva en el sentido de promover la medicación en las personas y la sobre preocupación por su salud.

Al respecto, la doctora Paola Jacob comenta que en este punto hay algo de razón, pues el hecho de estar en constantes exámenes de carácter preventivo y reiteradas visitas al médico, pudieran causar en algunas personas alarma mucho antes de diagnosticarse realmente una patología.

En ese sentido, la especialista comenta que para el doctor Rubinstein “los exámenes de tamizaje o screening son súper útiles porque pesquisan el diagnóstico y así se puede hacer un tratamiento oportuno, pero por otro lado la gente se empieza a poner un poco paranoica. Ahí estaría el punto”, sostiene.

 
     
La doctora Jacob manifiesta que la prevención puede darse en todas las etapas del tratamiento del paciente y la idea es no pasar a la siguiente. Es así como indica la existencia de la prevención primaria (prevención de enfermedad), la secundaria (el empeoramiento de la enfermedad) y la terciaria (prevenir o evitar secuelas).
 

En este contexto, la doctora Jacob sentencia que este comportamiento es quizás propio del ser humano, específicamente de la persona a quien se le menciona que tiene probabilidades de sufrir tal o cual enfermedad. “Desde ese punto de vista se produce una propensión a estar más metido en el médico y en el fondo a estar menos libre”, manifiesta.

A pesar de eso, dice que las probabilidades de padecer de alguna enfermedad son eso; probabilidades y por lo tanto considera mucho mejor la prevención y el diagnóstico previo al retraso en un posible tratamiento o detección.

Por otro lado y acerca de qué medicina puede funcionar como preventiva, la directora médica del Centro de Terapias para la Calidad de Vida San José, menciona que tanto la medicina alópata como la complementaria pueden desarrollarse de igual manera, “siempre que dentro del planteamiento que se esté ofreciendo como medicina, se aborden los estilos de vida, la pesquisa precoz o directamente lo clínico. En el fondo lo que se ve es a la persona”, sentencia.

En ese sentido, la especialista dice que “la medicina complementaria vendría a apoyar el tema”, haciendo una revisión de sistemas que no son vistos por la medicina alópata. “Aún estamos hablando de dos medicinas, pero la verdad es que la medicina es una sola y creo que esa visión sería en algo la salida para esta angustia por querer detectar las cosas precozmente, por no enfermarse y por no morir, entendiendo que la medicina se debe ver como un todo y desde ahí abordar a las personas”, asevera.

 
Activos en la salud
 

Para la médico, aún seguimos comportándonos como pacientes y no como sujetos activos sobre nuestra salud y por ende el hábito de dejar la vida en manos del médico sigue siendo una constante en la mayoría de la población.

Si bien lo anterior es una práctica cotidiana, no debemos olvidar que los primeros actores en el tema de la prevención de enfermedades somos nosotros mismos y por lo tanto, tener responsabilidad sobre nuestro organismo e informarnos acerca de cómo sobrellevar una vida saludable es primordial.

Al respecto, afirma que la medicina complementaria e integrativa posee un paradigma que difiere del mundo alópata. Aquí – menciona – la persona pasa de paciente a ser “más sujeto de su propia salud” y en ese sentido, el apoyo que puede brindar este tipo de terapias es fundamental.

 
     

Por otro lado, existen diversas acciones que pueden ser llevadas a cabo en forma tanto individual como colectiva y que dicen relación a cosas tan simples (y tan complejas a la vez) como procurar llevar un estilo de vida saludable y permanente en el tiempo.

Frente a este tema, la médico comenta que entre esas condiciones que llevan directamente a un “buen vivir” están “el descanso y el sueño, los espacios de recreación y el concepto de barrio saludable, pausas en el trabajo, momentos de ocio, la buena alimentación y la actividad física”, etcétera.

Siguiendo con este tema, manifiesta que “el hacer por hacer” tampoco contribuye en la prevención y por ende establecer acciones conscientes y bajo evidencia de que realmente poseen beneficios, es de suma importancia para poder sacar buenos dividendos de ellas.

Cuando se hace alusión a los estilos de vida, hablamos de integralidad y por lo tanto hablar de conductas sanas también es referirse a la salud mental, a las relaciones familiares y a las condiciones en las que está el entorno en el cual nos movemos. Al respecto, la doctora Jacob dice que “la promoción de la salud como prevención primaria (es decir, antes de la enfermedad), es un tema que tiene que ser visto desde el Estado y no ser algo manejado solamente por el individuo”, asegura.

En conclusión, la medicina preventiva no sólo es tarea pertinente de los médicos y los exámenes que ellos puedan remitirle a una persona. La responsabilidad en uno mismo y la preocupación por informarse acerca de cómo podemos prevenir enfermedades es imprescindible para que – sanos o no – impidamos el avance o la aparición de patologías. “Cada uno debe hacerse responsable de su salud”, remata la doctora.

 
Punto Vital Junio 2010 ©
 
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