Alimentación En Forma Cuerpo y Mente Salud Estética Sexualidad Emprendedores Suscríbase
+ SALUD

 
 
El oxígeno puede traer beneficios en algunos tratamientos médicos
 
Medicina hiperbárica: potenciando la autocuración
A pesar de que sus comienzos se remitían al tratamiento de los buzos que sufrían de descompensación, hoy la medicina hiperbárica se utiliza para trabajar en forma complementaria en algunos tratamientos, tales como la reparación de tejidos, las intoxicaciones por monóxido de carbono y traumatismos, entre otros.
 
Carla González C.
 

La medicina hiperbárica o baromedicina es en la actualidad uno de los tratamientos complementarios - aún no muy conocido en Chile -  que ha sido utilizado para apoyar diversos procedimientos clínicos. A través del sometimiento de los pacientes a oxígeno al 100% en una condición de presión mayor a la de la atmósfera y dentro de una cámara hiperbárica, es posible contribuir en la sanación de estos, por supuesto en forma complementaria al procedimiento médico inicial.

El doctor Antonio Felmer Aichele, médico cirujano y jefe de la Unidad de Baromedicina del Hospital del Trabajador de Santiago (HTS), explica que este procedimiento, que tiene unos 300 años de existencia, se divide hoy en dos ramas; la medicina subacuática y la oxigenación hiperbárica, ambas con características similares, aunque con objetivos específicos, pues la primera trata a aquellas personas que se desempeñan en labores submarinas y la segunda, a pacientes con determinadas patologías.

Para explicar acerca de qué se trata este tipo de medicina, el especialista dice que el procedimiento “estudia los cambios que sufre el cuerpo humano cuando está sometido a presión y esos cambios fisiológicos pueden ser causas de enfermedad o bien ser una terapia”

De esta forma, el doctor Felmer explica que así como un cambio de presión puede provocar alguna patología – descompensación - también puede contribuir terapéuticamente. “Depende de las circunstancias en que esté sometido el cuerpo humano a este ambiente”, completa.

 
La baromedicina nació luego del cambio que sufrieron las condiciones ambientales laborales del ser humano. Así y con el inicio de trabajos en ambientes hiperbáricos, se hizo necesario este tipo de tratamiento, pues la en ese entonces ignorada “enfermedad por descompresión” era muy frecuente en los buzos.
 

A partir de la preocupación que se tuvo por aquellos trabajadores subacuáticos, a quienes al subir a la superficie se les provocaba una descompresión al momento de despresurizarse el nitrógeno que entró en sus organismos, el especialista relata que se comenzaron a utilizar elementos como las escafandras o los cajones estancos – ambientes presurizados - los que apoyaban a quienes cumplían con este tipo de labores.

 
Del mundo submarino a la terapia con oxígeno
 

El jefe de la Unidad de Baromedicina de HTS manifiesta que fue a finales de los años 30 cuando se incorporó el oxígeno en las cámaras antes mencionadas con el objetivo de “acortar el tiempo de la descompresión, pues el oxígeno al 100% no tiene nitrógeno, logrando que éste salga del organismo al no tener la contraparte de la atmósfera”, expresa.
 
En este mismo contexto, el médico comenta que a medida que se fue investigando más acerca de este tema, los expertos detectaron que el oxígeno tenía múltiples beneficios terapéuticos, entre ellos, su aporte en la sanación de heridas y en el tratamiento de infecciones.

Otras funciones que se consideran en el oxígeno - en palabras del médico – tienen que ver con la gran incidencia sobre tejidos hipóxicos (poco oxígeno), donde es posible restituir el gas normal sobre el área. Entonces, será importante en patologías degenerativas como “la arterioesclerosis, daño vascular por diabetes, lesiones vasculares por traumatismos, quemaduras, enfriamientos, entre otras donde la zona afectada sea hipóxica, la que además tendrá una minusvalía energética”, determina.

La idea, según el doctor Antonio Felmer, es que frente al déficit de oxígeno que posea, por ejemplo, una extremidad, se puedan hacer reaccionar los mecanismos de reparación propios en el organismo de los seres humanos. “Todos tenemos mecanismos reparativos que nos permiten curar nuestras propias heridas; los doctores no fabrican moléculas ni células, eso lo hace la persona”, subraya.

 
Otros beneficios que aporta el oxígeno hiperbárico son el desarrollo de vasos sanguíneos (neovascularización) y su potente efecto en la defensa del organismo en cuanto a la actividad de los glóbulos blancos. “Si no hay oxígeno, los glóbulos blancos no funcionan y con esto las bacterias hacen de las suyas”, menciona el doctor Felmer.
 

De esta manera la también llamada oxigenoterapia ha permitido sumar con el tiempo a muchas más patologías, las que son tratadas en conjunto con la medicina tradicional para ayudar a los pacientes a recuperar su salud.

Al respecto, la Undersea & Hyperbaric Medical Society (UHMS) – sociedad médica que regula actualmente la forma en que se lleva a cabo la medicina hiperbárica en el mundo – informa que algunas de las trece enfermedades que actualmente pueden ser tratadas en una cámara hiperbárica (todo esto bajo comprobación médica) son las intoxicaciones por monóxido de carbono, pie diabético, la llamada “bacteria asesina”, lesiones por quemaduras y por radioterapia, absceso cerebral, mal por descompresión, gangrena gaseosa, entre otros.

Según una nota extraída del periódico New York Times, el portal de noticias Servicioweb anuncia que en Estados Unidos “once de estas enfermedades ya fueron aprobadas por el sistema de salud Medicare para su reembolso, lo cual indica que sólida evidencia respalda estos usos del oxígeno hiperbárico”.

 
Opiniones frente a las críticas
 

A pesar de las bondades de la medicina hiperbárica, las que dejan de manifiesto que ésta sería una terapia que podría contribuir mucho más de lo que lo hace actualmente en nuestro país, existen diversas críticas que mencionan que este procedimiento no tendría una base lo suficientemente sustentable para seguir difundiéndose.

Estos comentarios se refieren la mayoría de las veces a que ciertas clínicas alrededor del mundo mencionan entre sus servicios la terapia con oxígeno para tratar enfermedades como la fibromialgia, el autismo, la fatiga crónica, esclerosis múltiple y muchas otras (incluso algunos tratamientos cosméticos) que por cierto no aparecen en la lista que la UHMS mantiene publicada.
 
     

Además existen fuentes médicas que aseguran que los resultados no son iguales en todos los pacientes, por lo que la eficacia de la terapia y la falta de estudios clínicos que avalen sus beneficios, serían una de sus grandes falencias.

Frente a estas aseveraciones, el doctor Antonio Felmer sentencia que primero hay que tener claro que “el oxígeno hiperbárico no es un gas inocuo, se considera como una droga (como un medicamento) y por lo tanto se piensa como la aplicación de una sustancia beneficiosa para el cuerpo humano en determinadas condiciones de patologías, lo que se encuentra estandarizado y protocolizado”, sentencia.

En esta misma línea, el especialista dice que “en medicina hay muy pocas cosas categóricas” y por lo tanto, “mientras algunos grupos de personas se mejoran con ésta u otra terapia, puede haber casos en que los resultados no sean los mismos”, afirma.

 

En cuanto a las contraindicaciones de la baromedicina, el médico menciona:


- Personas que sufren de claustrofobia. A ellas hay que someterlas a una prueba de tolerancia.
- Problemas en los oídos.
- Epilepsia no tratada.
- Enfermedades crónicas pulmonares severas.
- Pacientes que estén en tratamientos con drogas anticancerosas.

 

Lo anterior es mencionado, ya que constantemente se están realizando estudios acerca de los beneficios que podría traer la medicina hiperbárica en otras enfermedades,  algunas de ellas nombradas en listas no oficiales. “Se está buscando, indagando, probando; ésta es una medicina de frontera que se está desarrollando con el tiempo”, manifiesta.

En relación a posibles riesgos relacionados con la forma en que se entrega la presión en una cámara hiperbárica, el doctor Felmer afirma que “si una persona se incorpora a este tratamiento, no se le someterá ni al mismo tiempo ni a la misma profundidad en que trabajan los buzos. Para eso existen tablas terapéuticas que rigen acerca de las condiciones en que debe realizarse la terapia”, dice.

Por último y frente a las patologías que algunos dicen tratar con la baromedicina, el profesional es enfático al señalar que en este campo “no todo está dicho” y asegura que con el paso del tiempo se han podido comprobar nuevas cualidades de esta terapia, las que han resultado muy beneficiosas en algunos casos.

 
Punto Vital Julio 2009 ©
 
Artículos Relacionados
Gases que alivian el dolor

delicious   digg   technorati   yahoo   meneame