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El potencial adictivo de la marihuana puede causar mayor daño en personas vulnerables
 
La cannabis: desde la raíz a la semilla
La discusión acerca del consumo de marihuana aún no ha podido encontrar un equilibrio. Algunos a favor y otros en contra, diversos grupos entregan sus argumentos para defenderla o reprobarla. Entre ellos están los que repudian su uso y también quienes han encontrado nuevas formas de utilizarla, algunas incluso terapéuticas que podrían contribuir a llevar una mejor calidad de vida.
 
Carla González C.
 

Cuando hablamos de la marihuana, la gran mayoría de las personas – o por lo menos los que están en contra de su consumo - imaginan a un joven sentado en una esquina, fumándose ‘un pito’ con la intención de evadirse del mundo, de sus problemas y de todo lo que lo aflige y quiere ‘borrar’.

Y es que esta droga llamada “droga blanda”, es quizás uno de los productos que causa mayor discusión en nuestro país y el que más debates – junto a los temas de sexualidad – genera entre quienes no están de acuerdo con su consumo y quienes sí la apoyan y que incluso han ido más allá del famoso icono de la hoja para ver qué propiedades tiene la planta. Por ejemplo, sus semillas.

La psicóloga del área de tratamiento del Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes – CONACE – Marcela Lara, aclara en primera instancia el concepto de droga blanda. Dice que esta terminología está actualmente en desuso por la comunidad científica y que es un error llamarla de esa manera, pues “la marihuana es una droga que tiene potencial adictivo y que si es consumida por una persona vulnerable en un contexto vulnerable, probablemente provocará serios problemas”. Por lo tanto, darle ese calificativo, “puede llegar a ser un gran error”, sentencia.

La especialista menciona que las investigaciones que se han realizado en nuestro país tienen que ver con estudios de prevalencia de consumo y que en relación a los efectos que produce la cannabis sativa existe variada evidencia científica proveniente desde otros países. Al respecto, afirma que entre ellos está el descenso porcentual del peso en niños nacidos de mujeres consumidoras, incremento en malformaciones faciales y el trastorno de déficit atencional con hiperkinesia, este último, “puede verse incrementado  por factores ambientales como el consumo de sustancias”, añade.

 
Entre otros efectos que puede producir el consumo de marihuana, la psicóloga del CONACE menciona la obstrucción leve de las vías aéreas, bronquitis, sinusitis y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Además comenta que la Organización Mundial de la Salud considera que su utilización produce alteraciones cognitivas, problemas de la memoria a corto plazo y síndrome amotivacional, es decir, desinterés, apatía, fatiga, etcétera.
 

Marcela Lara destaca que como la marihuana es una droga, sus resultados serán iguales a las de otras sustancias, es decir, que introducida en el organismo, produce cambios en la percepción, en las emociones, el juicio y el comportamiento. “La marihuana es una droga y no deja de serlo a menos que se cambie la definición de ésta”, enfatiza.

Por su parte el director de la revista Cáñamo, Sebastián Binfa, señala que hablar de este tema puede ser muy subjetivo y que en Chile lamentablemente aún falta mucho camino por recorrer con respecto a los supuestos beneficios que tendría la cannabis para, entre otras cosas, tratar la calidad de vida de pacientes que sufren por algunas enfermedades.

“En Chile nunca se ha hecho un estudio clínico, porque el instituto de salud pública no lo autoriza”, afirma y dice que bien podrían hacerse este tipo de investigaciones, pues existen documentos firmados a nivel de las Naciones Unidas que permiten que se estudie el uso medicinal de la cannabis y sus derivados.

Al respecto el CONACE no desconoce este tipo de acuerdos internacionales, pero destaca que los reglamentos para ser llevados a cabo, deben ir acorde a la realidad de cada país y en el caso de Chile, “las sustancias estupefacientes y psicotrópicas sujetas a control están estipuladas en el reglamento de la ley 19.366, que sanciona el tráfico ilícito de éstas”.

 
Marihuana utilizada con fines terapéuticos
 

Una de las licencias que se le ha dado a esta droga en algunos países es la que tiene que ver con su uso en determinados casos, principalmente en pacientes con patologías como el cáncer, Sida, dolor crónico y esclerosis múltiple, a quienes sí se les permite consumir marihuana.

Con respecto a este tema, Marcela Lara reconoce que hay algunos lugares del mundo donde se prescribe a los pacientes el uso de la droga para, por ejemplo, estimular su apetito o sobrellevar de mejor forma algunos síntomas que les provocan sus enfermedades y tratamientos.

“Los cannabinoides más evaluados son el dronabinol y el extracto de cannabis. En algunos lugares del mundo se autoriza a prescribir esos compuestos, siempre y cuando no respondan a los tratamientos habituales con otros fármacos de elección”, dice. No obstante a lo anterior agrega que “para la mayor parte del mundo estos elementos no son de elección ni están autorizados para ser recetados, ya que siguen teniendo efectos colaterales y secundarios más intensos que el efecto terapéutico buscado”.

 
     
En esta misma línea, Sebastián Binfa dice que en el fondo lo que se busca no es un uso tradicional “como cualquier fármaco, sino que entregar un mejor vivir a las personas que son enfermos terminales”.
     
El principio terapéutico de la marihuana – en palabras del director de la revista Cáñamo – es el THC (Tetrahydrocannabinol) más todos sus cannabinoides y resalta que los efectos en cada persona no son estándar, pues las concentraciones van variando en cada consumo y su forma. 
 
Frente a la pregunta de cómo llegar a un consumo “sano” de la marihuana sin que intervengan otras sustancias, Binfa es enfático y reconoce que la cannabis también puede causar algún tipo de perjuicio, “todo fármaco puede causar algún daño”, comenta y entre los que menciona en el caso de esta droga está el daño provocado en el pulmón a causa de la combustión y la posibilidad de desencadenar una enfermedad psicótica en aquellas personas que son propensas a tenerlas.
 
Semilla de cáñamo: un tesoro desconocido
 

El doctor y especialista en naturopatía, el franco peruano Sacha Barrio, menciona que la semilla del cáñamo, donde el THC no está presente como en la planta misma, es un muy buen alimento y asegura que contribuiría de muy buena manera en nuestra dieta, pues contiene un porcentaje importante de omega3, sustancia que no es producida por el organismo y que por ende, debemos buscar en los alimentos.

“El omega3 es una grasa muy carente en nuestra dieta y entre sus fuentes tenemos en un 7% el germen de trigo y la soya, un 15% la semilla de calabaza, en un 20% la semilla del cáñamo y en un 58% en la semilla de linaza, siendo entonces el cáñamo un producto con fuente importante de esta grasa”, sentencia el especialista.

 
“El cáñamo no contiene Tetrahydrocannabinol, o sea, no es un estimulante ni un narcótico, pero sí un muy buen nutriente. Se consume en países como Canadá y Estados Unidos y se puede encontrar dentro de productos como la leche, granolas, aceites, etcétera”, afirma el doctor Barrio.
 

Invitado al Quinto Congreso Internacional de Medicinas Complementarias, Sacha Barrio también manifiesta que entre todos los alimentos que contienen omega3 siempre existirá una proporción que contenga otro aceite, el omega6. Para el naturópata, “lo ideal es que aquella proporción sea aproximadamente de uno a uno o de uno a cuatro como máximo” y en el caso del cáñamo, esta concentración se da de 20 a 30, “de todas las fuentes es la que más se acerca al equilibrio entre las dos grasas”, asegura.

Según Barrio, no hay ningún riesgo para la salud el hecho de consumir este producto, “es bastante inocuo”, resalta y agrega que como principio activo tiene muchos beneficios que ayudan en el tratamiento de ciertos trastornos y patologías, entre ellas, destaca que sirve en programas para adelgazar, como antidepresivo, para enfermedades como el Parkinson, la artritis reumatoidea, el Alzheimer e incluso como un antitumoral, “es un ácido graso esencial que sirve como nutriente para todas las células del cuerpo y tiene que formar parte de nuestra dieta”, enfatiza.

Por último, el especialista comenta que además el aceite de cáñamo es bien utilizado en la parte estética, pues sirve para humectar la piel de manera natural, “se usa combinado con algunos aromas y con por ejemplo, aceite de coco, lo que hace una sinergia muy interesante”, cuenta.

 
Punto Vital Noviembre 2008 ©
 
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