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Cambiar los malos hábitos: Tarea difícil, pero no imposible
Fumar o comer comida chatarra son sólo algunas de las acciones que se realizan a diario convirtiéndose en malos hábitos y, aunque es complicado sí pueden ser modificados.
 
Patricio Gutiérrez
 

Se definen como el reflejo de una persona, como el estilo de vida o simplemente como una acción característica de cada individuo. Pero mucho más que un comportamiento repetitivo, los hábitos marcan nuestras vidas para bien o para mal.

Ahora, cuando hablamos de modificar estas acciones nos vemos enfrentados a una tarea no menor que muchas veces  resulta casi insostenible, recayendo más de una vez antes de lograr el objetivo.

Para Marco Garrido, psicólogo deportivo del Club Magallanes, la dificultad de cambiar esas acciones dañinas para la salud - como fumar - se atribuye principalmente a las recompensas que se obtienen de éstas mismas.
“Debemos considerar que  el ser humano funciona en base a refuerzos y en éste caso; fumar o comer comida chatarra son recompensas inmediatas, en cambio hacer ejercicio o hacer una dieta son tareas que traen beneficios a largo plazo”, explica.

Pero esta no es la única razón por la cual es tan difícil cambiar un hábito, el psicólogo agrega que “las personas tienden a realizar rituales que acompañan un hábito, un ejemplo: La relación de fumar cuando se bebe una copa de licor, la recompensa de fumar sería relajarse y la sensación de placer que se atribuye a la nicotina”.

Una visión similar comparte la doctora del Hospital Sotero del Río, Elizabeth Avilés, quien asevera que las trabas para modificar el estilo de vida radican en que la gente no toma conciencia sobre los problemas que pueden tener en el futuro.

“Al no ver consecuencias en sus actos, las personas siguen realizando su rutina normalmente. Al consumir comida chatarra, el sabor y el placer son los beneficios, pero las consecuencias llegan mucho tiempo después y por eso continúan con esos hábitos”, dice.

Entonces, la llamada zona de “confort” en que entran los seres humanos sería la principal razón por la cual es tan difícil eliminar las acciones perjudiciales para la salud, tanto así que ni los futuros problemas para el organismo son un incentivo para cambiar.

Los pasos para cambiar un mal hábito

A pesar de que los malos hábitos son difíciles de cambiar o eliminar, la misión no es imposible. La dedicación y el esfuerzo personal son la clave para modificar el estilo de vida que en el futuro puede pasar la cuenta.

Salir a trotar todos los días o dejar de fumar puede resultar muy fácil a simple vista, pero a la hora de hacerlo se convierte en un verdadero suplicio y muchas veces se termina desistiendo.

Marco Garrido entrega las claves necesarias para deshacerse de las acciones perjudiciales para el organismo y tener éxito en el combate frente a los malos hábitos.

“Primero debes tener la intención de cambiar, posteriormente preparar el escenario para llevar a cabo tu idea y lo siguiente es  dar el ‘primer paso’ -que es lo más complicado- , para finalmente, mantener en el tiempo el cambio”, dice.

Sin embargo, para lograr ese cambio no sólo se necesita de intención, sino de un trabajo metódico. “Es recomendable planificar y establecer objetivos, ya que ellos nos ayudan a mantener un orden en relación al cambio que se desea obtener además, obvio, de la fuerza de voluntad”, agrega el profesional.

Otro punto vital es la motivación. Y es que si no existe un estado que active y mantenga las ganas de cambiar, no se llegará a la meta e incluso se podría terminar en algo peor;  un cuadro de frustración al no lograr lo deseado.

Además, al no tener estímulos necesarios la permanencia en el tiempo de nuestra nueva conducta puede estar en peligro, es decir, se puede recaer y volver al punto de partida en cualquier momento.

Por lo tanto, la motivación es “gravitante, es la variable que orienta al individuo a la realización, orientación y mantenimiento de una actividad”, según Garrido.

Cómo mantener el cambio en el tiempo

Una vez que se alcanza el objetivo principal, se asoma otra dificultad, quizás la más importante en la transformación de los hábitos; mantener la nueva actitud en el tiempo.

Un claro ejemplo de esto es cuando se comienza con una dieta. Después de pasar por lo más complicado -el inicio de la misma-  se puede sucumbir ante las tentaciones de los chocolates, dulces o comida chatarra.

Y tras esa “pequeña” recaída llega lo peor, el régimen se abandona y vuelve al punto de partida. Entonces, y según la doctora Avilés, es de suma importancia que el cambio se ratifique con el tiempo.

“No servirá de nada si es que después de eliminar algún mal hábito se regresa al mismo, es más sería peor que al comienzo. ¿Por qué? Porque no se volvería a intentar ya que el pensamiento de que ‘no puedo’ se apodera de las personas”, comenta.

 

Marco Garrido concuerda con la doctora y explica cuáles son los pasos a seguir para mantener correctamente la nueva actitud en el futuro.

“Un ejercicio mental para no recaer, es realizar visualizaciones (imágenes mentales) sobre las consecuencias que traería volver al mal hábito. Para mantener la nueva conducta, busca activadores, rituales que se lleven a cabo antes de una situación”, dice.

Esto quiere decir, en palabras simples, que a la hora de comer comida chatarra hay que imaginar un disco “pare” y realizar esta acción cada vez que la tentación sea fuerte. Con el tiempo estas operaciones se convertirán en rituales que impedirán volver a los malos hábitos.

En definitiva, esas conductas que son perjudiciales para la salud se pueden modificar siguiendo un proceso, pero por sobre todo, con mucho esfuerzo y perseverancia en el tiempo.

Punto Vital Diciembre 2012 ©
 
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