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La Linaza: un grano con misteriosos beneficio
El consumo de productos naturales ha aumentado en el último tiempo, atraídos por los beneficios que estos traerían a la salud. Por su parte, la linaza no ha estado ajena a ese boom; sin embargo, los variados beneficios -conocidos popularmente- son en ocasiones puestos en duda desde el punto de vista científico.
 
Claudia Sánchez M.
 

Molida, en grano o en aceite, el Linum Ussitatissimun más conocido como Linaza ha sido parte de la dieta humana por miles de años. Sin embargo, gracias a los avances científicos y tecnológicos de la última década se han verificado los beneficios y potencialidades de la semilla de Lino y, a su vez, se han derribado mitos sobre el también llamado “Oro Molido”.

Las formas más comunes de consumir la Linaza es molida, ya sea en jugos, mezclada en yogurt o gelatinas; o también en infusiones o simplemente diluida en agua. Los seguidores y fanáticos de ésta sustancia recomiendan al menos 2 cucharadas diarias en cualquiera de sus modos e incluso se puede ir incrementando la ingesta de acuerdo a cada organismo.

En este sentido, es necesario establecer los reales efectos que el consumo de este grano, originario de la costa mediterránea, tiene en la salud humana, ya que diferentes artículos –muchas veces propagandísticos y carentes de valor científico- reportan a Linum propiedades “milagrosas”, probables pero no comprobables.

 
Beneficios Nutricionales
 

Diferentes estudios nutricionales de la Universidad de Pensilvannia, el más reciente publicado en marzo de 2006, han sostenido que en términos alimenticios la Linaza es una de las fuentes más ricas en ácidos grasos: Omega 3 y Omega 6, ambos esenciales para nuestro organismo ya que ayudan en los tratamientos desinflamatorios y actúan, especialmente, en el control del colesterol.

Otro beneficio, y quizás el más popular, es que el Linum ayuda en los procesos de estreñimiento crónico, limpiando intestinos y utilizándolo como lubricante de la vía intestinal.

Sus diversos beneficios han generado que muchas personas que buscan bajar de peso o bien disminuir los niveles de grasas ingieran, cotidianamente, Linaza, convirtiendo a esta semilla en parte fundamental de su alimentación.

Pero los beneficios de este popular grano, desde el punto del conocimiento popular- va mucho más allá de lo físico, adquiriendo cualidades psicológicas. Para algunos la ingesta cotidiana -pero no excesiva- permite la disminución de episodios de tensión o estrés, ya que el uso de la semilla de la planta de lino ayudaría a graduar la presión sanguínea, generando ciertos efectos de calma tras su consumo.

 
Las formas más comunes de consumir la Linaza es molida, ya sea en jugos, mezclada en yogurt o gelatinas; o también en infusiones o simplemente diluida en agua.
 
Prevención del cáncer ¿Mito o realidad?
 

En la actualidad, muchas publicaciones atribuyen a la Linaza y a su compuesto: lignina o lignano, propiedades anticancerígenos. Sin embargo, según el destacado cirujano Andrei Tchernitchin, jefe de Endocrinología Experimental y Patología Ambiental (LEEPA) del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, dichas atribuciones no son exactas y carecen de valor científico, sustentándose en un piso netamente de conocimiento popular.

Para el académico chileno muchos de los artículos publicados en revistas pseudos especializadas o artículos de Internet no son más que propaganda comercial para promover productos locales.

En este sentido, lo que el especialista señaló a Punto Vital -dejando la puerta abierta a posteriores reconocimientos científicos- es que los últimos estudios desarrollados en Estados Unidos no han determinado que la Linaza carezca de algún valor preventivo contra el Cáncer. Sin embargo, es tajante al precisar que los lignanos de la linaza, no producen efectos hormonales de ningún tipo.

 
 

La anterior evidencia plantea que el control hormonal en pacientes con riesgo de Cáncer no se ve potenciado por un supuesta ingesta de la semilla, sino que estos esperados beneficios de la Linaza serían gracias a los fitoestrógenos que pudieran encontrarse en ella.

En este sentido, Tchernitchin sugirió que el error de atribuir propiedades anticancerígenas a la Linaza radica en que “cuando se ingiere el Lino, las enzimas de la flora bacteriana intestinal humana transforma estos lignanos, lo que origina dos moléculas de acción estrogénica o antiestrogénica: La Enterolactona y el Enterodiol, los que sí tienen propiedades estrogénicas.

 
     

Para el académico, el hecho de que estas moléculas provengan de un vegetal (el lino) puede generar que algunos lo llamen erróneamente fitoestrógenos, pero en realidad no son tales, ya que no se ha determinado que estas moléculas presenten actividad protectora contra el desarrollo del cáncer endometrial o mamario, aunque está abierto a que personas consuman Linaza dentro de su dieta, ya que no posee ninguna contraindicación.

Así las cosas, resta mucho para que las reales potencialidades de la Linaza sean descubiertas completamente, lo que si podemos asegurar es que, estudios más o menos, esas pequeñas semillas encierran en si mismas misterios que podría cambiar radicalmente nuestra calidad de vida.

 
Punto Vital Septiembre 2007 ©
 
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