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La iriología es un muy buen complemento para la medicina alópata y natural
 
La verdad está en los ojos
Pese a no ser un método curativo, la iriología – o iridología -  es reconocida por ser un procedimiento de diagnóstico muy bueno y por lo tanto muy útil para ser trabajado a la par de la medicina, sea ésta científica o natural. “Los ojos son el espejo del alma”, dicen y al parecer también lo son de nuestra salud.
 
Carla González C.
 

Con el paso del tiempo, la población ha podido conocer de los beneficios de terapias que parecen nuevas y revolucionarias, pero que realmente existen hace muchísimos años y que gracias a su capacidad por ir más allá del síntoma han vuelto a ganarse el lugar que para algunos, éstas se merecen.

Una de ellas es la iriología, método que se considera muy bueno para el diagnóstico de enfermedades y que se realiza a través de la observación del iris, donde cada ojo resulta ser un verdadero mapa – independiente uno de otro – de nuestros órganos y por lo tanto cualquier cambio en ellos es constitutivo de algún grado de desequilibrio.

Con respecto al origen de esta terapia, la iridóloga uruguaya Graziella Forno, cuenta que “el interés por determinar el estado de salud a partir del aspecto del iris es antiquísimo; ya los caldeos la conocían y para practicarla se basaban en principios astrológicos”.

Además, añade que “los egipcios en el siglo IV A.C. e Hipócrates y sus seguidores en las escuelas médicas de Salerno y Filostrato”, también consideraban a los ojos en un lugar importante de sus estudios. Posteriormente cuenta que se supo de este método en publicaciones que datan de los años 1670 y 1786.

Luego de aquello, Graziella cuenta que la iriología “resurge en el siglo XIX bajo el médico húngaro Ignaz von Peczely, quien sistematizó la lectura del iris a raíz (según cuenta la historia) de que en su adolescencia intentó curar la patita de un búho herido. Como era observador, notó una pequeña mancha negra en el iris del animal, lo que luego se convirtió en una línea blanca cuando la patita sanó”, relata.

Por último, comenta que luego de que en 1881 se publicara la primera gráfica iriológica – hito que despertó el interés científico – en el año 1950, el médico estadounidense Bernard Jensen “realizó una gráfica detallada de cada iris” y es precisamente esa imagen la que se utiliza hasta el día de hoy.
 
Frente a la profesionalización de los iriólogos – donde existe posibilidad de que muchos no sean especialistas – Graziella dice que a pesar de que lo teórico se aprende en meses, el aprendizaje lleva años. “A un buen iriólogo lo avalan los años de experiencia, la práctica, la destreza y miles de análisis”, asegura.
 

Por su parte, el homeópata e iridólogo Guillermo Alfaro – y quien coincide con los datos entregados por Graziella Forno – afirma que a través del tiempo y con el uso de este mapa, “muchos especialistas han ido agregándole información acerca de otras ubicaciones de diferentes procesos orgánicos y correspondientes a distintas enfermedades”.

Para el homeópata, lo importante de destacar es que “la enfermedad como tal tiene un desarrollo médico y lo que el ojo nos muestra son las causas, raíces y la forma de cómo esa enfermedad puede desarrollarse”.

Por lo tanto, menciona, “la iriología va más allá del síntoma” y en ese sentido afirma que el diagnóstico iriológico – o irodiagnóstico - “tiene como función demostrar o determinar en qué condiciones una persona podría desarrollar una tendencia, por ejemplo, tumoral agresiva”.

Graziella Forno en tanto menciona que a través del iris, el especialista puede observar “la constitución física del consultante y la futura evolución de su salud. Además, se puede ver el estado de los diferentes órganos y sistemas corporales, las áreas débiles del organismo, qué afección patológica actual y anterior presenta y cuáles podrán prevenirse”.
 
“No hay ojos sanos”
 

Según manifiesta Guillermo Alfaro, el ojo “registra una reunión de la sintomatología” que una persona puede estar presentando, asegurando con eso que todos ellos pueden apreciarse al momento del diagnóstico que realiza la iriología.

La iridóloga uruguaya en tanto, menciona que para lograr que esta observación sea eficaz, el ojo entrega un sinnúmero de datos como por ejemplo, “lagunas, aflojamientos de las fibras, rosario linfático, criptas, rayos solares, arcos nerviosos, puntos, despigmentaciones, líneas, relieves, manchas, colores, etcétera”, los que según dice “reflejan a través del tejido iridal en cada zona topográfica, todo lo que acontece en el órgano allí reflejado”.

Para Graziella, el hecho de poder ver en el iris estas áreas impregnadas de tóxicos (manchas) es sinónimo de lo que “ocurre en la zona del organismo allí reflejada”; lo mismo ocurrirá al momento de ver una zona inflamada, lo que corresponderá a un órgano que se encuentra en las mismas condiciones.
 
El iridólogo Guillermo Alfaro es enfático al señalar que “no existen ojos sanos”, pues para él uno de ellos “sería el de un paciente de 95 años que llegó a esa edad sin ningún problema, o sea se trataría de una persona longeva que tiene una buena vida y está sana. En cambio, hoy hay ojos de niños que desde el nacimiento vienen con un montón síntomas que pueden desarrollar a corto, mediano o largo plazo. Esas personas ya no van a llegar a los 90 años”, sentencia.
 

A pesar de que la iriología mantiene su punto de observación en el iris, Guillermo Alfaro afirma que el estudio va más allá, tomando en cuenta incluso a la esclerótica (parte “blanca” del ojo), la que según el especialista “contiene información realmente increíble porque en ella se encuentra todo el proceso circulatorio, la vascularización intensa y también sirve como un gran indicador tumoral”.

Para él, “el ojo es fuertemente predictivo” y esto claramente se explica con lo anteriormente mencionado, es decir, con la entrega de señales o signos, los cuales además de ofrecer un diagnóstico con respecto a enfermedades orgánicas, también son capaces de mostrarnos padecimientos relacionados con el ánimo, los que no debemos olvidar que también generan dolencias físicas.
 
Al sanar, el ojo cambia
 

Luego de haber observado el desequilibrio que existe en la persona a través de sus ojos – donde cabe recordar que mientras que el ojo derecho “muestra” los órganos del mismo lado del cuerpo y viceversa - y después de que el paciente se haya sometido a algún tratamiento para recuperar la salud, ambos iridólogos afirman que existen cambios en el iris, tal como le sucedió al búho de la historia del doctor von Peczely.

En este contexto, Graziella Forno comenta que “para que existan cambios, es necesario planificar un tratamiento naturópata en base a dietas, descanso adecuado, hierbas medicinales, homeopatía, etcétera, todo esto sin apartar al paciente de la medicina tradicional”. Con esto, afirma, “el iris irá modificando la información”.

 
 
Graziella Forno dice que “la lectura del iris permite al iriólogo conocer patologías pasadas, presentes y tendencias a enfermar por carencias constitutivas”. Esto, dice, “permite saber lo que está en riesgo de presentar y poder así tomar las medidas necesarias, puesto que ésta es una ciencia basada en la prevención”.
 

Para Guillermo Alfaro, definitivamente “hay procesos de cambio”, pero más allá de lo que sucede después, recalca que es importante saber que la iriología es “por excelencia una medicina preventiva”.

 
 
Punto Vital Mayo 2011 ©
 
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