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La homeopatía es un muy buen recurso terapéutico para la pediatría
 
Niños sanos al natural
El abuso de los adultos en el consumo de fármacos hace que muchos padres tomen la decisión de no medicar en exceso a sus hijos y buscar soluciones menos invasivas para tratar sus enfermedades. La homeopatía es una de esas terapias que resulta muy amigable para los más pequeños.
 
Carla González C.
 

Que para algunos adultos la solución a todos sus problemas está en los medicamentos, no significa que los niños también deban seguir esa senda, esto pese a que hay muchos padres quienes consultan periódicamente frente al más mínimo signo de enfermedad de sus pequeños, preocupación natural, pero que puede causar serias consecuencias.

Es por eso que conocer acerca de las terapias complementarias, las naturales y las poco invasivas es relevante para de esta manera saber de otras alternativas para cuidar la salud y así promover un estilo de vida más sano, cosa que definitivamente hace mucha falta en estos días.

La homeopatía es una de esas terapias que se ha abierto campo entre los adultos, pero que es igualmente válida para los niños, quienes también pueden verse muy beneficiados con sus propiedades. En ese sentido, la pediatría es una buena compañera de esta medicina y por lo tanto, una opción positiva para recuperar la salud.

Así lo indica la médico pediatra, doctora Raquel Carrasco Torrealba (www.dracarrasco.cl), quien menciona que a pesar de que la labor médica – tal como en los adultos – se refiere al tratamiento de las patologías, “gran parte del trabajo del pediatra es la prevención de enfermedades, eso se llama control del niño sano”.

En ese sentido, dice que “en el aspecto preventivo, la homeopatía es un gran recurso terapéutico para que el niño esté mejor y más sano”, habiendo dentro de esta medicina natural, un sinnúmero de medicamentos que apoyan de manera eficiente el fortalecimiento del aparato inmune de los pequeños.

 
Además de trabajar en el sistema inmunológico de los niños, la doctora Raquel Carrasco dice que la homeopatía permite que estos pequeños, “estén más felices, más relajados, más contentos con su entorno, etcétera”, asegura.
 

Por otro lado, la pediatra dice que la homeopatía no sólo trabaja como un medicamento que cura y previene enfermedades, sino que también tiene la facultad de desempeñarse como “una gran herramienta que promueve un estilo de vida más sano”, esto porque funciona tal como las otras terapias complementarias, es decir, “fomentan todo lo que sea natural; una alimentación sana, una vida al aire libre, educa al paciente sobre el consumo de distintos químicos, tóxicos, etcétera”.

Una de las cosas importantes que la doctora Carrasco comenta acerca de la homeopatía y en general de todas las terapias naturales es que hoy no sólo son los médicos quienes comienzan a ofrecerlas, sino que los pacientes también las están buscando.

 
La homeopatía es amiga de los niños
 

Para los padres, tener un hijo enfermo es sin duda un momento difícil y por eso buscar soluciones que sean beneficiosas para una pronta recuperación son fundamentales para que el niño o la niña dejen el decaimiento que provoca la fiebre, el resfrío o el dolor de estómago y vuelvan a jugar con la misma energía de siempre.

Lo difícil en algunos casos es lograr que los pequeños logren tomarse las medicinas, que aunque hechas con sabores atractivos, pocas veces son toleradas por estos “mini pacientes”, haciendo del tratamiento una verdadera batalla.

En ese sentido, la pediatra menciona que la homeopatía resulta una “terapia amable” para los niños, resultando fácil la forma de administrar los glóbulos de manera en que los pequeños los puedan chupar o en el caso de los más chicos, disolver en agua para tragarlos sin ningún tipo de complicación.

En relación a la efectividad de la homeopatía y a qué enfermedades puede tratar, la doctora Carrasco afirma que funciona “en todo tipo de enfermedades, desde las agudas como la fiebre, cólicos, resfríos, otitis” hasta las relacionadas con enfermedades de la piel como las verrugas, dermatitis del pañal, hematomas, entre otros. “Se dice que aproximadamente un 20% de la patología de los niños es de tipo dermatológica”, dice.

Además cuenta que esta medicina posee una gran fortaleza en otro tipo de patologías como lo son la enuresis (orinarse en edades en que se espera un control de la micción), trastornos conductuales (hiperkinesia, dificultad de concentración, hiperactividad), cáncer infantil (donde funciona más bien como un complemento a la terapia médica), fracturas (donde la homeopatía funciona muy bien en el tema del dolor y la inflamación), bruxismo, irritabilidad, “niños llorones”, mañas, entre otros.

 
“Todo el mundo sabe que los químicos (con los cuales están compuestos los remedios alópatas) dañan, producen alergias, intolerancia y otras enfermedades”, asevera la pediatra.
 

En palabras de la profesional, los efectos de la homeopatía son extraordinarios, esto porque en ella no hay efectos secundarios. “Es increíble la cantidad de patologías iatrogénicas, es decir que se generan por el tratamiento que el paciente ha recibido. Aquí no hay iatrogenia, no existe porque son productos naturales”, sostiene.

 
Tratamiento individual
 

El profesor titular de homeopatía unicista, el médico argentino Eduardo Imventarza cuenta desde Buenos Aires que con esta medicina natural “se puede tratar todo tipo de padecimientos que no sean quirúrgicos” y cuyos resultados “obedecen a muchos factores que dependen del paciente, los padres y el médico. Cuando responden al tratamiento son excelentes”, dice.

Por otra parte, afirma que como se trata de un remedio individual que es entregado al paciente según sus condiciones particulares, no puede ser considerado como un medicamento que podría, por ejemplo, mantenerse en una especie de botiquín saludable. “No se trata la enfermedad (sino a la persona), por lo tanto no hay como en alopatía remedios para las infecciones, la fiebre, el dolor, la diarrea, etcétera”, manifiesta.

 
     

En ese sentido, el facultativo menciona que la homeopatía llamada unicista posee la característica de tratar a la persona “como una totalidad indivisible” y por lo tanto su tratamiento será trabajado de manera individual, donde se sostiene que “la enfermedad comenzó mucho antes que los síntomas, iniciándose con una desarmonización de la energía vital”.

En esta misma línea, el doctor Imventarza dice que saber esto “es muy importante de comprender, por ejemplo, para muchas madres que deambulan por psicólogos, psicopedagogos y neurólogos porque sus hijos tienen trastornos en la conducta y/o aprendizaje, miedos, dificultades para relacionarse con otros niños, etcétera”.

Con respecto a este tema, la doctora Raquel Carrasco dice que la medicina homeópata puede funcionar de dos maneras, una como medicina de fondo “que representa de alguna manera cómo es el niño, su manera de ser, pensar y ver las cosas” y como medicamento de la enfermedad, o sea, la medicina que corresponde a la patología que se está padeciendo en el momento.

Siguiendo con este tema, la pediatra cuenta que la homeopatía unicista – es decir la coincidencia entre el medicamento de fondo con el de la enfermedad - es difícil de llevar a cabo en la práctica, sobre todo con las guaguas, ya que no se sabe con exactitud acerca de su personalidad o características más especificas.

 
¿Medicina de largo aliento?
 

Ambos profesionales coinciden en que la homeopatía no es una medicina “lenta” o que sólo se basa en “agua” para tratar las enfermedades. En ese sentido – y mientras el médico argentino dice que aún se sigue pensando que la medicación homeopática sólo corresponde a sugestión – la doctora Carrasco menciona que muchos piensan que se trata de una acción terapéutica lenta y eso por lo tanto sería su mayor falencia.

Para el doctor Imventarza, se puede ver que la homeopatía está actuando a través de la llamada “ley de curación”, donde pueden observarse por ejemplo cómo los niños salen rápidamente de “estados febriles, neumonías e incluso meningitis. Es muy difícil, diría imposible, que se curen sólo con agua”, sostiene.

La pediatra en tanto reafirma el hecho de que la terapia homeopática no es lenta – ya que como se señaló anteriormente es capaz de bajar la fiebre rápidamente – sino más bien “se toma el tiempo que tiene que tomarse, todo siempre a favor de resolver la enfermedad desde su origen y no sólo ir al síntoma”.

 
En homeopatía infantil se usan regularmente algunos principios activos como la chamomilla, nux vómica, caléndula, belladona, gelsemium, pasiflora, entre otros.
 
Punto Vital Agosto 2010 ©
 
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