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Fuente terapéutica importante desde hace miles de años
 
Agua que ayuda a sanar
Desplazarse en ella, aplicarla caliente o fría y utilizar sus elementos en tratamientos médicos. Esos y muchos otros usos son los que se le han dado al agua a lo largo de los años y hoy la hidrología médica se alza como una forma de aprovechar los beneficios de esta verdadera fuente de salud.
 
Carla González C.
 

El uso de algas, barro y sal marina; recibir chorros de agua salada, sumergirse en una piscina con agua caliente, aprovechar el vapor y los minerales del agua de las vertientes para darse baños saludables, ingerir agua “mineromedicinal” para ciertos padecimientos, entre otros.

Los anteriores, son sólo algunos ejemplos de los múltiples usos que se le pueden dar al agua en tratamientos médicos (también estéticos) y de los cuales se han observado buenos resultados en padecimientos no sólo físicos, sino que también emocionales y que tienen al cuerpo como vía de escape.

Todos estos procedimientos son parte de la hidrología médica, “especialidad médica de carácter oficial creada en 1955 y de ámbito no hospitalario” (reconocida como herramienta complementaria para la salud en 1986 por la OMS) y que tiene como objetivo “el estudio de las aguas mineromedicinales, minerales naturales, marinas y potables ordinarias y, en particular, de sus acciones sobre el organismo humano en estado de salud y enfermedad” (Hidromed).
 
El uso del agua termal no sólo es recomendable en personas enfermas, sino que también – según los especialistas – la exposición breve y de manera periódica a ella en individuos sanos resulta muy saludable, provoca bienestar y mejora la calidad de vida.

El Doctor en medicina, especialista en hidrología médica y presidente de la Sociedad Española de Hidrología Médica, Doctor Juan Carlos San José comenta desde España para Punto Vital que efectivamente el uso terapéutico del agua es muy antiguo y que por lo menos “hasta casi los inicios del siglo XX, su uso ha estado basado en el empirismo”.

“Lamentablemente, el ritmo de investigación de la hidrología médica va muy por detrás de la farmacología, básicamente porque la industria termal no tiene el poderío de la industria farmacéutica. No obstante, en la última década ha habido un renacer de la hidrología ya que la misma sociedad va exigiendo tratamientos menos agresivos, con menos efectos secundarios para llegar a los mismos resultados, sobre todo en las enfermedades crónicas”, cuenta.

A pesar de aquello, comenta que “afortunadamente, cada vez hay más estudios científicos sobre las acciones de las aguas mineromedicinales sobre el organismo y actualmente hay una utilidad terapéutica reconocida y comprobada” en patologías como la artritis, artrosis, fibromialgia, entre otras.

Rehabilitación y terapia

Con respecto a los principales beneficios del agua en la hidrología médica, el Doctor San José afirma que lo primero que hay que tener en cuenta son los tipos de agua y sus usos, esto pues sus elementos no sólo son positivos en tratamientos médicos, sino que también en procesos de rehabilitación y prevención de enfermedades.

De esta manera, menciona que si se habla de hidroterapia – que es la que utiliza el agua potable – podemos encontrar todos aquellos procedimientos donde la piscina es la protagonista, “sobre todo en clínicas y hospitales para la rehabilitación de pacientes”, indica.
 
 
Por otro lado, dice que si se hace alusión a las aguas con propiedades terapéuticas, debemos referirnos a las aguas mineromedicinales (aguas termales). Sus beneficios provienen de “su especial composición, existiendo diferentes clases: sulfuradas (especiales en determinados procesos reumáticos, dermatológicos y respiratorios), bicarbonatadas (se usa mayormente en bebidas y estimula la secreción enzimática pancreática, aumenta el poder saponificante de la bilis, alcalinizan la orina y también el ph gástrico), carbogaseosas (por vía oral son estimulantes de la secreción gástrica y en baños medicinales producen vasodilatación de las arterias, entre otros beneficios), etcétera.
 

Dentro de la hidrología médica se pueden encontrar la talasoterapia (uso de agua de mar, algas, barro, etcétera), la balneoterapia (baños medicinales) y la crenoterapia (aplicación terapéutica de aguas mineromedicinales).

En este contexto, afirma que es sumamente importante saber que cada clase de agua tiene indicaciones propias para ser utilizada y esto es debido “a los minerales que llevan disueltos en ellas”.

Por otro lado, el Doctor San José menciona que dentro de las diversas aplicaciones que se le hacen a la hidrología médica, sin duda la más frecuente son los procesos reumáticos. Sin embargo, asegura que “hay aguas especiales para otras patologías”, algunas de ellas son el “asma alérgico, la psoriasis, inflamaciones ginecológicas crónicas, estreñimiento”, etcétera.

El uso del agua de mar también está inserto dentro de esta especialidad médica. Al respecto, el especialista dice que las características principales de esta terapia – que incluye tanto al agua de mar como su clima marino – “son útiles en los reumatismo y otras enfermedades”.
 
“No es una herramienta única”

Según cuenta el presidente de la Sociedad Española de Hidrología Médica, esta especialidad “no es una herramienta única, sino más bien un tratamiento coadyuvante”, es decir, en casos especiales – especialmente en patologías que requieren el uso constante de medicamentos - no suele ser utilizada por sí sola y por lo tanto no se le pide a la persona que deje de tomar sus fármacos.

En ese sentido, el especialista recalca que “el paciente no deja sus medicinas para seguir una terapia termal”, eso sí, agrega que “lo que muchas veces se llega a conseguir es que la persona reduzca su medicación o no la necesite debido a la mejoría experimentada por las curas termales, alivio duradero que por lo general permanece en torno a los 6 meses”, asegura.
 
 
Punto Vital Enero 2012 ©
 
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