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Hay fumadores que no han probado ni un solo cigarrillo en su vida
 
Ojo con el aire que respiras
Múltiples consecuencias – todas negativas – puede conseguir todo aquel que nunca ha fumado, pero que sí se mantiene en contacto diario con el humo del cigarrillo. A ellos se les llama fumadores pasivos y a tanto puede llegar el daño, que a largo plazo estas personas pueden ser víctimas de cáncer al pulmón.
 
Carla González C.
 

A lo desagradable que puede resultar estar junto a un fumador, quienes no padecen de esta enfermedad crónica adictiva – pues no es considerado ni un vicio ni un mal hábito – además están expuestos a innumerables patologías que son causadas por el llamado “humo secundario”, peligro que resulta 100% prevenible.

A pesar de que la Ley Antitabaco ha impuesto algunas reglas como las de apartar a fumadores de los “no fumadores” en espacios públicos, lo cierto es que además de que existen muchos que no cumplen con la normativa, los lugares reservados para quienes no fuman no estarían del todo “limpios”.

Así lo indicó un estudio realizado por la Universidad de Chile, que menciona que lo dictado por la ordenanza no sería eficaz, pues a pesar de la separación de ambientes, los lugares destinados para los no fumadores tendrían de igual forma un nivel de contaminación importante.

Por otro lado, muy pocos se han detenido a pesar en cómo puede llegar a afectar el humo del cigarrillo en, por ejemplo, personas que trabajan en este tipo de recintos donde aún se permite fumar o en los niños de padres fumadores, quizás los más perjudicados, pues variados estudios han concluido en que son los más pequeños los más expuestos a desarrollar diversos tipos de enfermedades respiratorias.

“El tema del fumador pasivo es tremendamente importante, ya que tal vez no le hemos dado la importancia que se merece”, menciona el doctor Felipe Rivera Chávez, médico broncopulmonar y jefe del departamento de enfermedades respiratorias y cirugía torácica de Clínica Dávila, quien define al fumador pasivo como “el individuo que vive en un ambiente con humo de tabaco”.

De esta manera, el médico sostiene que dentro del grupo de personas que respiran a diario en este ambiente claramente contaminado, no están sólo “los familiares que conviven con el fumador, sino que además los trabajadores de espacios contaminados, quienes están expuestos a una enorme sobrecarga de tóxicos”, dice.

 
“Ser fumador pasivo es estar expuesto a los mismos cuatro mil compuestos químicos que los fumadores activos. Más de 60 de estos compuestos son cancerígenos”, por lo tanto aquellos que fuman no sólo se hacen daño a sí mismos, sino que también perjudican la salud de quienes los rodean. (Fuente: portal español De Medicina).
 

Con respecto a estos últimos – los que en su mayoría trabajan en lugares donde sí se permite fumar como algunos pubs y discotecas – el especialista es enfático al señalar que aún cuando estas personas no fumen, “tienen claradamente mayor porcentaje de enfermedades por humo de tabaco, ya sea respiratorias (cáncer pulmonar, bronquitis crónica, etcétera) o extra respiratorias (enfermedades cardiacas y cerebro vasculares, entre otras). “Al respecto, hay estudios de esposas de fumadores que muestran que tienen mayor porcentaje de cáncer pulmonar”, manifiesta.

 
Niños: “los fumadores” más perjudicados
 

Según cuenta el doctor Felipe Rivera, aquellos fumadores pasivos que resultan más afectados son los niños, en especial los más pequeños, ya que tal como menciona  cuando sus padres fuman, “presentan mayor frecuencia de muerte súbita y de enfermedades crónicas respiratorias, del oído y de los senos paranasales”.

Por otro lado, afirma que se ha demostrado que estos niños “tienen menor desarrollo de la función pulmonar”, lo que sería indicio de otro dato comprobado y que dice relación con la alta probabilidad de estas personas a morir a causa del cáncer a este órgano y por supuesto, de otras patologías relacionadas.

 
     

Otro tema de suma relevancia en relación a los fumadores pasivos es la contaminación a la que se ve enfrentado el ser humano desde el vientre materno. Y es que el feto también es capaz de recibir el humo del cigarrillo y por ende sufrir de sus consecuencias.

En relación a este tema, el médico de Clínica Dávila dice que son muchas las mujeres embarazadas que fuman y que debieran saber que si continúan haciéndolo sin tomar conciencia alguna del peligro que corren sus hijos, darán a luz a niños de menor peso de nacimiento, acarreando con esto enfermedades que “son más frecuentes y más graves acorde al menor peso al nacer en relación a la edad gestacional”.

Lo anterior es explicado por el doctor Rivera quien menciona que “en las fumadoras disminuye la irrigación en la placenta y tienen mayor frecuencia de insuficiencia placentaria”.

 
El médico de Clínica Dávila asegura que las mujeres fumadoras “tienen menor fertilidad que las que no fuman” e incluso indica que hay investigaciones “que demuestran alteraciones en la información genética de las fumadoras que podrían dar alteraciones fetales”, esto dependiendo de cuanto tiempo llevan fumando y la extensión del periodo en que dejaron el cigarrillo antes de quedar embarazadas”.
 

Por último, el médico broncopulmonar coincide con las conclusiones del estudio realizado por la Universidad de Chile y afirma que es necesario recordar que “el cáncer es multifactorial”, por ende para que se dé, “deben existir un agente, un ambiente y un huésped (paciente) y de la interacción de ellos puede o no resultar una enfermedad”.

Es por eso, prosigue, que “no todos los fumadores hacen cáncer pulmonar y no todos los cánceres se relacionan al tabaco, como por ejemplo lo que ocurriría en zonas de contaminación industrial”.

 
Punto Vital Septiembre 2010 ©
 
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