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La homeopatía también es una solución para tratamientos antidepresivos
 
La depresión puede ser controlada naturalmente
Tratar una depresión generalmente tiene que ver con el consumo de grageas, donde entre los antidepresivos, la fluoxetina es una de las más populares. Llamada la “píldora de la felicidad”, este medicamento puede ser reemplazado (o complementado) por la medicina homeopática, que de una manera más natural, contribuye tanto al tratamiento como a la prevención de esta patología contemporánea.
 
Carla González C.
 

La depresión es sin duda, una de las enfermedades más recurrentes en la población del siglo XXI. El concepto que encierra a este trastorno es muchas veces mal empleado, donde frases como andar bajoneado, achacado o haberse levantado en medio de un día gris, son parte de lo que la gente menciona como “anda depre”. Sin embargo, esta patología va mucho más allá de aquellas aseveraciones y los procedimientos para tratarla pueden además ser complementados con soluciones naturales.

Actualmente, la fluoxetina – fármaco que pertenece a la familia de antidepresivos inhibidores de recapturación de serotonina – es uno de los más recetados. Estas grageas son parte de la llamada segunda generación de fármacos contra este tipo de patología, cuyos resultados pretenden la disminución de los efectos secundarios.

La médico psiquiatra de Clínica Dávila, Magda Vercellino Bertucci, afirma que la fluoxetina “actúa aumentando la concentración del neurotransmisor (serotonina) en la sinapsis. La serotonina es conocida como la molécula de la felicidad, ya que su presencia en adecuados niveles y en determinadas zonas del cerebro, permite que la persona tenga la sensación de bienestar”, sentencia.

 
La fluoxetina es el nombre genérico del antidepresivo que también es vendido bajo nombres comerciales. El Prozac (clorhidrato de fluoxetina) es el más conocido entre ellos. Es el mismo remedio, pero vendido a mayor precio.
 

De esta manera, las personas que padecen de depresión – patología donde existe alteración de este neurotransmisor - son recetadas con este medicamento antidepresivo, el que normaliza la cantidad de serotonina, logrando la mejoría sintomática del paciente.

Para que el tratamiento resulte eficaz y por lo tanto haya una mejoría en el trastorno anímico, la doctora Vercellino menciona que “se requiere de un tratamiento constante y relativamente prolongado” – mayor a los seis meses o un año – y que a pesar de que no se obtiene con él ningún efecto biológico, la profesional destaca que “sí puede haber un efecto placebo o psicológico” al usar este fármaco cuando la persona se siente mal, o por periodos de tiempo menores a los prescritos por el médico.

En relación a algunas consecuencias que produce la ingesta de  fluoxetina, la psiquiatra de Clínica Dávila manifiesta que “los efectos adversos más frecuentes son la cefalea, mareos, náuseas, temblores, etcétera”. La profesional añade además que estos síntomas “por lo general se presentan al inicio del tratamiento, pero son leves a moderados y de corta duración, no mayor a una semana”, es decir, estarán presentes en el paciente “hasta que el cuerpo se acostumbre a este nuevo químico circulando”.

Otros efectos enumerados por Vercellino y que corresponden a secuelas de duración más prolongada, tienen que ver con “ciertos tipos de alteraciones en la función sexual, insomnio (dependiendo del horario de ingesta del fármaco) y la disminución del apetito que se puede presentar como efecto colateral”, lo que para la profesional “puede ser considerado como un efecto adverso o como uno beneficioso, según el cuadro clínico”.

     
La médico psiquiatra Magda Vercellino Bertucci sentencia que los síntomas que pueden producirse durante un tratamiento con fluoxetina, “pueden aparecer en algunos pacientes, pero no lo hacen en todos los casos. De hecho, en la mayoría de ellos no se hacen evidentes, si son prescritos y tomados en forma adecuada”, aclara.
 
En relación a una posible automedicación o una fármaco dependencia, la doctora de Clínica Dávila es enfática en comentar que “si bien la fluoxetina antes se vendía sin la necesidad de una receta médica, ésta se comenzó a exigir en el último tiempo, ya que mucha gente la automedicaba en forma incorrecta con los correspondientes resultados negativos”.

La psiquiatra aclara que la fluoxetina no es un psicotrópico, por lo tanto, “biológicamente hablando no tiene potencial adictivo. Aunque se utilice en forma incorrecta, o por tiempos muy prolongados, no se producen en el cerebro los cambios que determinan una adicción”, destaca.

No obstante, explica que como cualquier fármaco, la fluoxetina puede generar “dependencia psicológica” y es por eso que se insiste en la importancia de una supervisión médica especializada para su medicación.

 
Homeopatía: estimulación natural para alcanzar el equilibrio
 

Por otra parte, el médico cirujano homeópata y presidente de la sociedad médica homeopática de Chile, doctor Fernando Santana Villagra, manifiesta que no cualquier cosa puede ser llamada depresión. “Lo importante es tener el diagnóstico porque no siempre el andar achacado o falto de ánimo corresponde a un cuadro depresivo”, clarifica.

Para el doctor Santana, el problema en el consumo de estos antidepresivos químicos – que explica, “bien indicados y bien llevados bajo un tratamiento médico muchas veces son positivos y necesarios” – es la automedicación y “atribuir cuadros depresivos que realmente no lo son”, sentencia.

 
     

El médico afirma que en la homeopatía, el tratamiento está orientado al paciente que sufre de la enfermedad, a diferencia de la medicina alópata que trata el cuadro clínico, en este caso, la depresión. De esta forma, el profesional dice que “la homeopatía trata enfermos, no enfermedades y en este caso la depresión sería un síntoma y no la patología”.

En esta misma línea, el doctor Santana cuenta que bajo la visión de esta terapia, “si llega un paciente con un cuadro anímico depresivo, el médico homeópata se va a preocupar de quién es la persona que está sufriendo esa depresión y no solamente si se trata de un problema emocional laboral o de los afectos. Tiene que averiguar quién es la persona que está detrás, su estructura de la personalidad, sus síntomas generales y físicos. Es un enfoque integral”, expresa.

Para explicar en qué consiste el tratamiento homeopático, el doctor Fernando Santana cuenta que “es un medicamento que se utiliza en pequeñas dosis para estimular un equilibrio vital que está en desequilibrio”. De esta forma, recalca que para tratar aquella inestabilidad se debe considerar no sólo los síntomas de la enfermedad sino “la influencia de lo mental (síntomas psicológicos), sobre el estado general y local, como también de lo local (enfermedad orgánica) sobre lo mental”.

 
El doctor Fernando Santana menciona que a pesar de que en la homeopatía las dosis son mucho más pequeñas que en los fármacos químicos, “son energéticamente mucho más potentes para poder lograr un equilibrio”.
 

Otra de las características que posee la homeopatía en su desarrollo como medicina integrativa es su carácter de unicista, es decir, individual para cada uno de sus pacientes. Sin embargo, el facultativo destaca que a pesar de lo anterior, “dentro de la farmacología homeopática – que tiene su haber aproximadamente tres mil remedios – están los que llamamos ‘de mayor tropismo’, es decir, fármacos que tienen mayor inclinación hacia la parte anímica depresiva u otras enfermedades”.

Así, el homeópata destaca que en estos tratamientos antidepresivos, se utilizan ciertos metales como el aurum metalicum, el causticum, el natrum muriaticum, el mercurio (para síntomas de autodestrucción, pensamientos suicidas), arsenicum y fósforo, entre otros. Entre las plantas utilizadas, menciona la ignacia (para cuadros agudos depresivos), la pulsatilla, la chamomilla, etcétera.

Con respecto a la forma de administración, el doctor Santana es enfático al señalar que los preparados homeopáticos nunca se mezclan entre sí como lo podrían hacer por ejemplo, los fitofármacos. “Mientras más combinas, menos actúa e incluso pueden anularse entre ellos”, subraya, recordando el carácter individual de este tipo de métodos.

Por último, el facultativo opina que nuestro país, visto desde el punto de vista de la patología mental, “ha tenido unas tasas enormes de crecimiento, tanto en el ámbito de los trastornos del ánimo – ansiedad, depresión – como en los trastornos del sueño y la distimia”.

Para el médico, este fenómeno está directamente relacionado a la mala calidad de vida que lleva la mayoría de la gente y esto, según su opinión, tiene que ver con cosas como las malas políticas de salud que se orientan a una enfermedad y no al enfermo, la forma en cómo se atiende al paciente, el tiempo de dedicación en la consulta médica, la falta de visión integral de la medicina, el poco tiempo que se tiene para descansar y compartir social y familiarmente, entre otros.

“Cuando hay una persona depresiva en la familia, es sólo la punta del iceberg, porque no es sólo ella la que está enferma, sino que  muchas veces todo el núcleo familiar”, comenta.

 
Punto Vital Diciembre 2008 ©
 
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