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Para las flores de Bach todas las emociones inciden en nuestra salud
 
Las emociones nos mueven
Pasarse la vida enojado, tragarse la ira, no disfrutar de la alegría y no permitirse llorar aún cuando sean muchas las ganas, pueden causar enfermedades en nuestro cuerpo. En ese sentido, una adecuada guía con flores de bach puede ayudar a que estas emociones fluyan de manera saludable.
 
Carla González C.
 

Cuando se habla acerca de que las emociones afectan nuestra salud, no solamente se habla de lo negativo que pueden ocasionar en nuestro organismo, sino que también de lo positivo que pueden aportar. De esta manera, sentimientos como la ira, la tristeza y el resentimiento quedarán impregnados dentro de nosotros, pudiendo ser el inicio de padecimientos como el resfrío, ciertas dolencias o el cáncer.

De esta manera, se dice que las emociones – cuando afectan de manera negativa – inciden directamente en el sistema nervioso, lo que de paso incide en el desequilibrio del sistema inmune y por ende, provocan enfermedades que después pueden tornarse incluso crónicas si la persona no entiende que la raíz de ellas es aquella emoción.

La psicóloga y terapeuta floral del Instituto de Terapeutas Florales Mount Vernon, María Pastora Campos, es una convencida de que las emociones también afectan de manera positiva. Es así como afirma que “si nosotros estamos viviendo situaciones de felicidad que finalmente están asociadas al placer, estaremos generando ciertas sustancias, como por ejemplo las endorfinas o activando las dopaminas, que ayudan finalmente a fortalecer tu sistema inmune”, manifiesta.

 
Para María Pastora Campos hay una relación estrecha entre las emociones y nuestra salud física, “en resumidas cuentas para nuestro bienestar o para nuestro malestar. Entonces están asociadas tanto con las situaciones de placer como de displacer”,  sentencia.
 

Para la especialista, emociones y sentimientos son similares, pero es importante – dice – hacer la salvedad con el ánimo, pues éste “es como un estado, el resultado de situaciones más subjetivas. Las emociones en tanto, son una resultante final de lo que uno decodifica cognitivamente, esto depende del background emocional de cada persona”, menciona.

“Por ejemplo, una persona puede recibir un estímulo y sentir que eso es un desafío que le provoca miedo. Pero esa misma información, otra persona la puede decodificar como un reto y decir esto no me la va a ganar. Entonces, mientras uno siente miedo, otro sentirá una motivación”, explica.

Lo anterior tendría, según María Pastora Campos, un origen tanto en el temperamento como también en la situación ambiental del individuo. Así, menciona que si un niño tiene una mamá muy miedosa y aprehensiva, lo más probable es que genere una condición y una estructura mental poco sana en el pequeño aún cuando él no sea miedoso.

En este contexto, cuenta que se habla acerca de la existencia de emociones transpersonales que serían transversales a todos los seres humanos. Sin embargo, afirma que desde la mirada de las flores de bach, “cada persona es un mundo y por eso se hace tan importante conocer la esencia humana, pues a pesar de estos patrones, un mismo evento puede gatillar una emoción distinta en cada individuo”.

A pesar de lo anterior, menciona que sí existen generalidades con respecto a determinadas emociones y su incidencia en el organismo. Es así como indica que “las emociones de miedo están asociadas a los riñones, las de rabia al hígado, las de pena a los pulmones y a todo el aparato respiratorio; las rabias a los dolores de cabeza, pues lo que hace es inflamar”, etcétera.

Debido a lo anterior, la psicóloga afirma que es a partir de la idea de que cada persona es un mundo, que se hace necesario identificar las razones y emociones que provocaron la enfermedad en el paciente, esto porque “puede estar muy conectada con sus emociones corporales o no registre nada, entonces hará sólo conducta o por el contrario, sólo enfermedad”, asevera.

 
Las flores vibran al son de las emociones
 

Por su parte, la terapeuta floral (www.terapiafloresdebach.cl) Camila Cariaga menciona que para el sistema creado por Edward Bach, “ninguna emoción es negativa” e incluso asevera que “las enfermedades tampoco lo son, sino más bien son un aviso”, una suerte de oportunidad para que la persona tome las medidas correspondientes y cambie actitudes, hábitos y en definitiva, su calidad de vida.

Lo que sucede es que emociones fuertes como la rabia o el miedo – las que según la terapeuta son unas de las más complicadas de tratar con la terapia floral – “se van acumulando en tu cuerpo”, lo que hace que en algún momento de la vida, se hagan notar a través de las enfermedades.

 
     

En relación a cómo las flores de bach trabajan con la persona y sus emociones, Camila menciona que éstas “inciden a nivel emocional, pero a nivel científico trabajan a través del postulado de lo vibracional. Entonces, como las emociones también son vibración, lo que hizo Bach fue encontrar en las flores las vibraciones parecidas a cada emoción, para que así cada flor pudiera armonizar a nivel positivo o negativo y así lograr el equilibro”, dice.

Según cuenta, actualmente se ha descubierto que existen flores que actúan sobre órganos, hormonas o sistemas específicos del cuerpo. Al respecto menciona como ejemplo al Scleranthus, el que “trabajaría muy bien en la corteza cerebral, entonces por ejemplo a las personas que tienen epilepsia les haría muy bien”, cuenta.

A lo anterior, agrega que esta flor “trabaja en las descargas eléctricas y en las polaridades, o sea en el estoy bien/estoy mal, por lo que es también muy bueno en el sistema premenstrual, por los cambios hormonales”, sostiene.

Otra generalidad a la que apunta Camila es la relacionada con el cáncer de mama o de útero. Al respecto afirma que “tienen mucha relación con las relaciones familiares, ya sea con los hijos o con la pareja y generalmente tiene que ver con un trauma”.

Para la terapeuta, “la gente le toma poco peso a las emociones, porque dicen me pelié con tal persona y llevo 20 años con la rabia dentro, pero no importa y eso no es tan así”, asegura y para explicarlo dice que “las emociones y vibraciones como tienen relación con nuestro organismo, van acumulando todo esto para luego somatizar todo lo que tiene que ver con las emociones. Entonces podría decirse que el cuerpo es un poco ‘traicionero’ con nuestros sentimientos porque se mantiene callado, aunque por dentro sigue acumulando”, menciona.

 
Ambas terapeutas coinciden en que a pesar de las generalidades con respecto a las emociones, ciertas esencias florales y su relación con algunas patologías, lo importante es conocer cómo la persona percibe sus dolencias. La forma en cómo interpretan su patología y la manera en que están conectados con su cuerpo es esencial para un tratamiento efectivo.
 

“Lo que sí es real es la existencia de una flor para cada emoción, pero no existe una fórmula específica para las enfermedades”, afirma Camila Cariaga, quien además agrega que “una enfermedad es un cúmulo de cosas, de emociones y vivencias distintas, entonces una flor puede que ayude a alguna enfermedad específica, pero no puede ser indicada en forma estándar para el mismo padecimiento en todas las personas”, aclara.

 
Depresión y estrés: los mayores enemigos del sistema inmune
 

Todos alguna vez nos hemos topado con alguien que siempre se manifiesta enfermo. El resfrío, los dolores de cabeza, ‘el bajón’ y las alergias son para ellos pan de cada día. ¿En estos casos, las emociones también jugarán un papel determinado?

Para María Pastora Campos sí y en ese sentido menciona que esto sin duda también tiene una base emocional, puesto que se trata de algo recurrente. “Es probable que en estos casos, la persona no registre sus emociones. Ahí podríamos hablar de una alexitimia – incapacidad de identificar emociones – o no ser consciente de qué es lo que se está sintiendo”, afirma.

En esta misma línea, dice que con las terapias, el paciente comenzará a darse cuenta que “cada vez que le pasó tal cosa, terminó resfriándose o con dolor de cabeza”. Para esta especialista, el conocerse a sí mismo lleva directamente al autocuidado y por ende a la prevención.

 
     

Por otro lado, la psicóloga menciona que en el caso de aquellas personas cuyas defensas se encuentran recurrentemente bajas – y desde la mirada floral – los dos más grandes enemigos del sistema inmune son la depresión y el estrés. “Son cosas que debilitan mucho porque desbalancean muchas cosas en el organismo que están asociadas al equilibrio de nuestras hormonas, neurotransmisores y finalmente del ánimo”, comenta.

 
María Pastora Campos afirma que las flores de bach no son una poción mágica que arregla todos los problemas, pero sí indica que son “un descubrimiento guiado; un catalizador que permite generar las condiciones para hacer cambios”.
 

Para la especialista, “la salud está asociada a un bienestar y hay mucha gente que está consciente que tiene estrés y que sigue para delante. Debemos tener claro que probablemente hoy la persona puede llevar ese ritmo, pero hay que pensar en el ahorro que se está haciendo, es decir, la calidad de vida que hoy puedo tener, se condice con la que tendré a los 70 años”, asegura.

 
Punto Vital Noviembre 2010 ©
 
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