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Las Flores de Bach trabajan sobre las emociones y no sobre los síntomas
 
El autoconocimiento es fundamental
Encontrar la razón de por qué padecemos algún trastorno es clave para iniciar el proceso de recuperación. Para eso existen métodos como las Flores de Bach, terapia que ha dado muy buenos resultados en distintos trastornos como la depresión, ansiedad, déficit atencional, entre otros.
 
Carla González C.

El miedo, la soledad o el estrés no son precisamente algo bueno ni saludable. Pese a eso, emociones como éstas son cada vez más parte de las personas, por lo tanto saber que existen soluciones naturales para ellas es de gran ayuda para sobreponerse y no sufrir recaídas.

Una de estas soluciones naturales son las Flores de Bach, esencias extraídas de ciertas plantas, las que tienen como tarea trabajar sobre la causa de las enfermedades mediante un sistema de curación energético, el que funciona además como un apoyo para el autoconocimiento, pues la idea aquí es que la persona pueda conocer la causa de sus síntomas y desde ahí trabaje por una recuperación.

La terapeuta, profesora de este sistema y directora del Instituto de Terapeutas Florales Mount Vernon María de Lourdes Campos, comenta que cuando se recetan esencias florales, se hace desde la personalidad del paciente y su estado de ánimo. “Se trabaja en las emociones y pensamientos”, añade.

Bajo esta perspectiva, la terapeuta está consciente de que aún hay muchas personas a las que les cuesta mucho entender el proceso por el cual se desarrolla la labor de las Flores de Bach, pues si bien no se trata de medicina científica, de igual forma actúa en beneficio de la salud, pues “lo que se busca es la causa de la enfermedad”, trabajando en la energía del cuerpo y no en su parte química.

El creador: Edward Bach

El creador de este sistema fue el doctor inglés Edward Bach, médico y además homeópata que durante la década del ‘30 dio forma a sus estudios fijando su mirada en ciertas flores que coincidían de manera perfecta con lo que él llamó “tipos humanos”, es decir, personalidades o formas de ser que los individuos adoptan a lo largo de la vida.

Para Lourdes Campos, Edward Bach es sin duda, un aporte extraordinario a la medicina complementaria, ya que instauró este sistema natural de salud que actualmente se sigue utilizando y que nuestro país ha ido adoptando cada vez con más fuerza.

Según la terapeuta, Bach definió enfermedad como “una desarmonía entre el alma y la personalidad”, lo que podría entenderse como la intención de entrar en la esencia de la persona, en “la forma en cómo se para en la vida” para desde ahí trabajar por la sanación.

Más preocupado de la persona que del cuerpo, el médico inglés descubrió a través de sus estudios de inmunología y bacteriología que cuando “las personas tenían un aumento en la flora bacteriana del intestino grueso mayor en cierta bacteria, tenía equis carácter”, sentencia y agrega que también se dio cuenta de que estos microorganismos estaban muy relacionados con las enfermedades crónicas como la artritis.

De esta manera, afirma que Bach actuaba en la atención de pacientes revisando su personalidad y sin la necesidad de revisar en forma exhaustiva o realizar exámenes para confirmar sus diagnósticos.

Con respecto a las esencias florales, la terapeuta cuenta que se tratan de 38, las que equivalen al número de emociones arquetípicas del ser humano y que coinciden perfectamente con la manera en cómo se comportan las flores escogidas para desarrollar este sistema. “Todos tenemos estas 38 emociones”, cuenta.

Para trabajar con estas esencias, María de Lourdes dice que Bach planteó el concepto de los “doce curadores”, número de tipos humanos que tienen relación con la personalidad de los individuos; así tímidos, impacientes, dubitativos y posesivos, entre otros, serán parte de esta suerte de organización del sistema floral.

El autoconocimiento es fundamental

La directora de Mount Vernon afirma que en Chile hay un número considerable de personas que se enferma porque “no puede expresar la rabia” y eso es quizás uno de los motivos más frecuentes del por qué la mayoría se siente tenso, estresado y con un “algo” contenido y que no sabe cómo explicar.

Entonces, menciona que las Flores de Bach actúan precisamente guiando al paciente a que entienda que ese “algo” tiene un nombre (rabia, miedo, angustia, etcétera) y que es perfectamente entendible y recuperable. La idea es estar consciente de ello para poder manejarlo de manera eficaz.

Lourdes Campos menciona que las Flores de Bach le muestran al paciente que “detrás de su síntoma hay una emoción que él no maneja bien o que reprime e incluso que desconoce”, por eso se describe a este sistema como una terapia de autoconocimiento.

En relación al tratamiento, la terapeuta dice que las esencias actúan sobre los cuerpos sutiles de las personas y no sobre el físico, como lo hace la medicina tradicional. “Aquí hay otro tipo de vibración” sentencia aunque reconoce que de todas formas, las flores llegan al sistema límbico, lugar donde se procesan las emociones.

La terapia floral carece de químicos y de principios activos, por lo que puede considerarse un procedimiento totalmente natural (pero no por eso inocuo), que puede ser utilizado por cualquier tipo de persona. Así sus resultados dependerán del individuo, el terapeuta y su manejo del sistema y del diagnóstico.

“El único que se genera la enfermedad es uno mismo”, dice Lourdes Campos y es eso es esencial que lo entienda la persona a través de un buen vínculo con el terapeuta. “Cuando logra que el paciente entienda que es el propio gestor de su historia, está al otro lado y por lo tanto todos debieran sanarse”, confiesa.

En cuanto a una posible adicción, la profesora es enfática al señalar que la gente confunde al proceso de autoconocimiento con este concepto, puesto que hay personas que trabajan con este sistema por largos periodos de tiempo, lo que no significa que se hayan vuelto dependientes a las esencias.

Es entonces al momento de terminar un tratamiento, que algunos pacientes temen al no saber qué pasará con ellos sin estas gotitas que tanto les sirvieron de apoyo en el camino de la sanación. Frente a esto, la terapeuta dice que sentir esta inquietud “es algo súper humano, no es tan fácil vivir el día a día, por lo tanto si tengo en qué apoyarme, ¿por qué no?, no es signo de debilidad, sino de generar más recursos para enfrentar mejor la vida”, sostiene.

Flores chilenas que sanan

Durante estos años, Chile también ha desarrollado investigaciones con respecto a las cualidades terapéuticas que posee la flora nativa. Una de las más serias es la realizada por el químico farmacéutico Juan Riquelme, profesional que ha trabajado sobre algunas especies.

Según cuenta, el estudio de las flores nativas – bajo un contexto terapéutico – tiene directa relación con el país, pues “así como existían problemáticas idiosincrásicas para cada nación, también hay flores que podían ayudar a resolver esos problemas por la fuerza telúrica propia del lugar”.

De esta manera, el químico farmacéutico lleva estudiadas 14 esencias florales y su trabajo se basa en pocas palabras en “extraer las esencias florales desde lugares libres de contaminación; luego las experimento personalmente y las doy de probar a otras personas. Reúno el material y sintetizo la información”.

 

Por otro lado, dice que hoy estas esencias son utilizadas en las terapias y en base a su experiencia cuenta que se han empleado en investigaciones con niños diagnosticados con déficit atencional, donde se les ha complementado la terapia con estas flores nativas además de los sistemas ya conocidos.

Algunas de las flores y sus virtudes son el copihue (esencia que produce un contacto real con la alegría interior), la araucaria  (trabaja, coopera, y potencia la voluntad), el arrayán (permite hacerse cargo de situaciones de vida con responsabilidad), el canelo (permite acercarse a experimentar el amor fraternal) y el espino (ayuda a reencontrar la confianza), entre otros.

Punto Vital Noviembre 2013 ©
 
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