Alimentación En Forma Cuerpo y Mente Salud Estética Sexualidad Emprendedores Suscríbase
+ SALUD

 
 
Los antidepresivos pueden fallar; además, no lo son todo en un tratamiento
 
“Empastillarse” no es la solución
Algunos estudios han echado por tierra la efectividad de los antidepresivos, diciendo que estos en realidad no cumplirían ciento por ciento con su trabajo. A esto se suma la prescripción de fármacos por parte de médicos no especialistas en el área y la automedicación como factores que pueden resultar negativos para el tratamiento.
 
Carla González C.
 

Sentirse un poco triste, “bajoneado” si se quiere, es para muchos un indicio de depresión, esa enfermedad que hace que una gran mayoría en vez de concentrarse en su recuperación de manera consciente y responsable, sólo se hunda en la experiencia sometiéndose a soluciones que además de fallar, pueden resultar perjudiciales para la salud.

Y es que esta suerte de “patología de moda” tiende a quedarse en algunos individuos por mucho más tiempo de lo que estos quisieran, abriéndole así paso a los antidepresivos, fármacos que se utilizan en el control de esta enfermedad y que se consumen muchas veces como si de ellos dependiera el ciento por ciento de la recuperación.

Lo que estos acérrimos consumidores - esos que terminado el tratamiento médico insisten en el uso de estas grageas, rogando que al momento de tragarlas se solucionen todos sus problemas – no saben, es que existen variadas investigaciones que mencionan que la efectividad de estas drogas fallaría en un porcentaje no menor.

 
En febrero de 2008 se informó de un estudio comandado por el doctor Irving Kirsch, el que concluyó que “aunque los pacientes experimentan cierta mejoría con los antidepresivos, también mejoran cuando toman una sustancia inocua y la diferencia entre uno y otro no es significativa”.
 

Es así como a principios de 2010, la agencia de noticias Reuters informó de un estudio que concluyó que los antidepresivos sólo tendrían un cincuenta por ciento de efectividad y por lo tanto la otra mitad fallaría en su actuar contra la depresión.

Para explicar esta tesis, se dijo que “la mayoría de los antidepresivos funcionan aumentando la cantidad de serotonina, un químico cerebral generado por las células del cerebro llamadas neuronas del rafe”.

Así, se informó que un grupo de investigadores pertenecientes al Centro Médico de la Universidad de Columbia (Nueva York) practicó con ratones y notaron que aquellos “genéticamente modificados y que tenían demasiada cantidad de un tipo de receptor de serotonina en esta región del cerebro, eran menos proclives a responder a los antidepresivos”, perjudicando la actividad de las neuronas antes mencionadas.

Entonces, ¿no todas las personas son “afines” a los antidepresivos y por eso estos fallarían?, ¿o se trataría nada más de un invento al que se le da mucha más importancia de la que realmente tiene? El profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, el psiquiatra doctor Pedro Retamal, dice al respecto que lo primero que hay que tomar en cuenta es que “la medicina ha estado destinada desde siempre a intentar resolver los problemas de salud de la gente”.

Bajo esta premisa, menciona que “no todas las personas van a obtener alivio y muchas de ellas van a seguir enfermas y otras lamentablemente, morirán”, siendo a partir de aquello donde indica que para patologías como la depresión aún se cuenta con insuficientes instrumentos para poder enfrentarse a ella.

“Pensar en herramientas farmacológicas como medida de solución para estas enfermedades es una muy buena aspiración, pero es insuficiente”, confiesa manifestando que los antidepresivos – “aún cuando poseen un alto índice de efectividad” - sólo forman una parte del tratamiento médico y para nada su totalidad.

La otra parte – agrega – “está constituida por la comprensión de parte del paciente para que éste se haga cargo de su enfermedad; el soporte emocional, social, económico y familiar que pueden brindar en general el resto de las personas y por la solución de los conflictos emocionales recientes y antiguos que esa persona tiene a través de la psicoterapia”, explica.

Para el psiquiatra, estos medicamentos pasan por rigurosas pruebas antes de ser puestos en el mercado y sentencia que en general, todos estos testeos son pasados en forma satisfactoria. “Otra cosa es que una buena cantidad de fármacos que se investiguen para el tratamiento de la depresión fracasen”, dice.

 
La importancia de la mente humana
 

Por otro lado, el académico afirma que las respuestas a placebo – sustancia inerte – son muy significativas. En el caso del manejo de la depresión, comenta que hay pacientes que reciben sólo este tipo de medicación, logrando con ello sentirse mucho mejor.

Para explicar esto, dice que “esas personas bajo el influjo de algo similar a la autosugestión consiguen mejorar” y añade que el número de aquellos pacientes no es menor. Se trataría de un porcentaje entre el 20 y el 30 por ciento. Por otro lado, el por qué de la ineficacia del antidepresivo en una persona, es para el médico, un tema no muy complicado de explicar. Se trataría del desconocimiento de la totalidad de las fisiopatologías de la enfermedad depresiva, “eso significa que sólo hay aproximaciones parciales que ayudan a entender el fenómeno”, manifiesta.

 
Para el doctor Pedro Retamal, no existe hoy una mala utilización de los antidepresivos, sino más bien se trataría de problemas en el diagnóstico de esta enfermedad. De allí la importancia que tras la prescripción haya un médico especialista.
 

En ese contexto, la alumna tesista de la carrera de Psicología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Karla Kraljevich, coincide con la idea de que “por sí solos, los antidepresivos no logran la recuperación del paciente”, pues “la diversidad de las manifestaciones de este trastorno hace que lo fiable de estos medicamentos esté sujeto a las características particulares de cada persona”, explica.

En cuanto al por qué de su posible ineficacia, comenta que en muchas ocasiones, “los pacientes que no adhieren a los antidepresivos por lo general tienen el origen de sus síntomas en heridas psíquicas, por lo que su simbolización en lo fisiológico no se trabaja con medicamentos, sino con una apropiada psicoterapia orientada a las necesidades y origen de la sintomatología”.

Asimismo – y en relación a sus resultados adversos – Kraljevich dice que existen efectos que se deben considerar. Algunos tienen que ver con la fármacodependencia y ciertas modificaciones a nivel fisiológico como son los trastornos del sueño, subida de peso y síntomas de angustia”, los que se presentan en la mayoría de los casos en personas que no continúan su terapia “y piensan que sólo la ingesta de medicamentos es suficiente para contrarrestar los síntomas depresivos”.

Para la seminarista, el tema de la fármacodependencia es un punto donde hay que detenerse. Según sus palabras, es la mala utilización de los medicamentos, el poco estudio, la deficiente profundización en la historia clínica del paciente y el apuro por los resultados, algunos agentes que pueden llegar a producirla.

De esta manera, menciona que “la actual modernización y la necesidad de una recuperación casi inmediata hacen que la utilización de medicamentos antidepresivos sean una fuente de bienestar rápido, donde habría sin mayor esfuerzo una recuperación del goce. Muchas personas diagnosticadas con esta enfermedad se centran en ese goce, por lo que prefieren el uso de sustancias más que el intento de recuperación”, manifiesta.

 
Sin alteraciones químicas
 

El uso de la medicina complementaria es sin duda, una opción a la que muchos hoy están optando, sin desmedro por supuesto de los tratamientos convencionales. Así, terapias como el Reiki, las Flores de Bach o el Biomagnetismo, se han ido incorporando en quienes deciden ir por un camino que en ocasiones es más lento, pero que según los especialistas, permite de igual forma la recuperación vía armonización de la persona.

Para el escritor y director de la academia de estudios holísticos Syncronia (www.syncronia.cl), Jaime Hales, estas terapias “ofrecen una serie de procedimientos y sustancias que actúan respecto a la voluntad de la persona para ayudarla a salir de la depresión sin producirle alteraciones químicas”.

 
 
Jaime Hales dice que no todos los que están tristes estarán deprimidos y por lo tanto “esos entristecidos no deben tomar antidepresivos”. Es por eso que destaca a la medicina natural y a las terapias psicológicas y holísticas como métodos eficaces para ir en busca de la recuperación.
 

Según sus palabras, métodos terapéuticos como las terapias psicológicas, la psicoterapia holística y otros procedimientos, “permiten salir de estados depresivos, pero siempre que se apoyen en tratamientos médicos tradicionales, naturales o complementarios”, dice, ya que “ofrecen mecanismos de acercamiento a la conciencia más profunda que permite con cierta rapidez y con alto grado de certeza acercarse a la fuente del problema y producir una solución eficaz”.

 
Punto Vital Abril 2010 ©
 
Artículos Relacionados
La depresión puede ser controlada naturalmente