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La alegría es muy buena para sanar
 
Date momentos para producir endorfinas
Sentir bienestar y placer, permanecer alegre y tranquilo y poder recuperar la salud gracias al buen ánimo son cosas que a una población más bien pesimista como la chilena le parecerían muy poco probables. Lo bueno es que es totalmente posible y esto gracias a la producción de endorfinas, la llamada “hormona de la felicidad”.
 
Carla González C.
 

Hacer ejercicio, tener relaciones sexuales placenteras, comerse una barra de chocolate, mirar una puesta de sol o reírse un poco más, pueden ser elementos que contribuyan en el comienzo de la recuperación de muchos estados patológicos y no sólo emocionales, sino también biológicos como un resfrío, el dolor de cabeza e incluso la calidad de vida en un cáncer.

¿Pero cómo es posible que la risa o el chocolate ayuden a curar enfermedades? Esto según especialistas y también diversas investigaciones es posible gracias a la producción de endorfinas, definidos por el portal mexicano ‘Salud’ como “químicos naturales parecidos a la morfina que estimulan los centros de placer en el cerebro”.

“Las endorfinas son péptidos, especie de hormonas que han sido estudiadas desde 1950 y descubiertas por investigadores canadienses. Obviamente fueron descubiertas primero en ratones, donde se vieron estos receptores de moléculas parecidos a la morfina y al opio y eso llamó sin duda mucho la atención”.

La explicación pertenece al médico cirujano, doctor Rodrigo Alcázar (www.bioquantum.cl), quien menciona que luego de este descubrimiento “se fue identificando que estas moléculas tienen que ver con las encefalinas, moléculas que se producen en lugares del cerebro como por ejemplo en las amígdalas cerebrales, zona parecida a una nuez y que tiene que ver con nuestras emociones. También se producen en la corteza, el tálamo, en la hipófisis”, explica.
 
El doctor Alcázar afirma que las endorfinas se llaman así “porque son moléculas parecidas a la morfina y la sensación que producen es de bienestar y placer”. Además dice que comer sano también permite secretarlas y que alimentarse de “chatarra disminuye su producción”.
 

Con respecto a la capacidad que podrían tener las endorfinas para participar en la recuperación de enfermedades, dice que se ha demostrado que el aumento de estos neuro péptidos, “baja los niveles de cortisol, hormona que puede llegar a producir diabetes, aumenta la sustancia P (neurotransmisor), que tiene que ver con quitar y calmar el dolor, disminuye la adrenalina y la noradrenalina, hormonas características del estrés. Todo esto está demostrado, es una cadena”, sostiene.

 
Emociones placenteras
 

El doctor Rodrigo Alcázar menciona que “a través de una especie de scanner, se le pide al paciente que piense, por ejemplo, en algo alegre y ahí puede verse cómo estas moléculas se trasladan a una zona del cerebro llenándose de un color rojo. Entonces, a través de estos últimos estudios de neuro imágenes se ha podido avanzar en la investigación de estos elementos”, dice.
Estudios como éste, añade, se han realizado con el fin de ver cómo las emociones influyen en nuestro organismo. “De hecho hay uno en donde a través de la visualización se pudo contemplar que las emociones placenteras producen una gran descarga de endorfinas”, comenta.

Por otro lado, agrega que el deporte es esencial en esta producción hormonal. Para el especialista, realizar actividad física “es lejos lo que más conduce al aumento de estos neuro péptidos, porque cuando nuestro cuerpo está sometido al estrés derivado de una práctica intensa, siente inflamación y hay una gran descarga de ácido láctico en los músculos”.
 
 

“Entonces – continúa - tenía que haber un mecanismo compensatorio para esta inflamación producida por el deporte y por eso el organismo comienza a producir endorfina. Ahí estaría la respuesta a la increíble sensación de bienestar que siente una persona al salir a andar en bicicleta o correr una maratón”, asevera.

Para el médico, la visualización es una herramienta muy importante para que aquellos enfermos que no pueden levantarse y realizar alguna actividad física puedan también secretar endorfina y así sentirse en un estado más placentero tan sólo al verse a sí mismos ejercitándose.

Según sus palabras, “la imaginación también es capaz de aumentar el flujo de endorfinas para calmar el dolor después de una cirugía, en un proceso de recuperación de un paciente enfermo, etcétera. ¿En qué pacientes no funciona?, en los que no creen”, sentencia.

“No se ha podido crear una pastilla de endorfina, gracias a dios, si no estaríamos en un comercio de las endorfinas terrible”, comenta el doctor Alcázar, afirmando con esto que ninguna cadena farmacéutica es capaz de lograr lo que uno mismo puede, es decir, producir esta hormona y auto ayudarse a sanar y mejorar la calidad de vida frente a alguna enfermedad o estado de tristeza, depresión o decaimiento.
 
“La farmacia la tenemos dentro”
 

Para el Doctor en Psicología de la Universidad de Santa Mónica (California, USA), Vladimir Huber (www.vladhuber.cl), el dejar de ser amargados (la amargura sería una especie de “enfermedad por carencia de endorfinas”) y empezar por conocernos a nosotros mismos puede ser el puntapié inicial para poder gozar de esta verdadera “droga interna y natural” que todos podemos generar.

Según sus palabras, el tema de las endorfinas y en general de todo aquello que contribuye en la vida del ser humano y que no tiene que ver con fármacos o cosas más bien tangibles es “un tema cultural”, manifestando que a diferencia de Oriente, “en Occidente, se compartimentalizan las cosas, es decir, cada cosa va en un cajoncito separado”.
 
 
Para comprender la incidencia de las endorfinas, Vladimir Huber dice que primero debemos entender que “la sanación ocurre a nivel energético y por eso la persona necesita cambiar las creencias con las que funciona y hacer un proceso de sanación emocional. Mientras no se haga eso, se trabajará a nivel del cuerpo con cosas materiales como los medicamentos, los que van a ser paliativos y además crear nuevas patologías”, dice.
 

En cuanto a las llamadas “hormonas de la felicidad”, el psicólogo coincide en que pueden resultar sanadoras, pero destaca que para que hagan su tarea de manera efectiva, la persona debe encontrarse en un estado “de paz y armonía interna”, tomando en cuenta siempre sus cuatro pilares: cuerpo, mente, alma y emociones.

Además de lo anterior, afirma que “si la persona hace su trabajo, se pueden dar cosas realmente potentes. El detalle esta ahí, en querer y estar dispuesto a hacer el trabajo; no sólo se debe tener voluntad, sino también mucha valentía para mirarse hacia dentro y amor, que es en definitiva la base de toda sanación”, manifiesta.

Cuando ese equilibrio ya es parte de la persona, dice que “en ese momento uno sí está promoviendo una sanación interna. De hecho, tenemos toda la farmacia dentro, pero el tema es cómo podemos tener acceso a ella y se puede a través de las endorfinas y muchos otros procedimientos fisiológicos del cuerpo; con ellos podemos ser capaces de hacer una sanación propia”, asegura.
 
Las terapias energéticas ayudan en la producción de endorfinas
 

La respiración holotrópica (técnica de autoexploración profunda y de psicoterapia experiencial), el tai chi, el yoga, el reiki, las flores de bach y tantas otras terapias consideradas energéticas son para el especialista muy beneficiosas para ayudar a la persona a secretar endorfinas.

Lo importante para él es practicar alguna de estas disciplinas a diario y por lo tanto, mantener la producción de esta hormona siempre constante. Esto – dice – es frenado por “las trancas, las que nos impiden promover esa secreción continua”, esto porque “se encuentran bloqueando la energía”. A pesar de aquello es enfático al reiterar que las endorfinas están “al alcance de todas las personas”.
 
Restablecer el flujo energético es igual a promover la secreción de endorfinas. Para esto, Vladimir Huber afirma que hacer nuestra alguna terapia energética, cambiar los hábitos alimenticios y tomar la decisión propia de sanarse es un buen comienzo. “Los que no están dispuestos a sanarse, necesitan el camino de las pastillas, las cirugías, la quimioterapia, etcétera”, menciona.
 

Otra manera de producir más endorfinas es simplemente siendo feliz, estado que para muchos resulta más raro que normal. “Es mal visto andar alegre y si todos andan con el ceño fruncido por la calle, el que anda muerto de la risa es loco, se fumó algo o no es digno de confianza”, dice.

Para el psicólogo, nuestra cultura es muy depresiva y por lo tanto, la política sería entonces “no debes tener endorfinas” y ésa – dice – “es la receta ideal para una serie de trastornos tanto mentales como físicos”.

Una receta para estimular las endorfinas: llene la tina con agua tibia y vierta en ella un cuarto de sal marina. Sumérjase en el agua por un mínimo de 30 minutos y esto le permitirá relajarse y potenciar la secreción de esta “hormona de la felicidad”. Cuidado al terminar este baño; mientras más estresado esté, más mareado podría sentirse al salir de la tina.
 
Punto Vital Enero 2011 ©
 
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