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Diferentes técnicas meditativas basadas en la respiración son la guía para sanar
 
El Arte de Vivir: un espacio para elevar la calidad de vida
A través de técnicas que permiten eliminar el estrés de manera natural, la fundación El Arte de Vivir cuenta a Punto Vital acerca de su inicio, trabajo voluntario y proyectos para este año, todo enfocado a “elevar la calidad de vida de las personas” de manera consciente, individual y permanente.
 
Carla González C.
 

La fundación El Arte de Vivir es una organización no gubernamental (ONG) sin fines de lucro que fue creada por Sri Sri Ravi Shankar, líder humanitario y espiritual hindú quien a través de sus enseñanzas ha podido transmitir mensajes que promueven “los valores humanos, la paz global y el desarrollo del máximo potencial humano”.

Con aquel espíritu, este maestro hindú creó El Arte de Vivir en 1981 y hoy, a 28 años de su creación, cuenta alrededor del mundo con un numeroso grupo de voluntarios que conducen en más de 150 países las formas en cómo ayudar a las personas a sanar a través de diversas técnicas de respiración, las que a pesar de poseer un sinnúmero de beneficios, son utilizadas esencialmente para aliviar el estrés.

Myriam Yutronic, Alejandra Benasus y Javier Figueroa son los instructores con que cuenta esta ONG en Chile actualmente. Myriam es quien toma la palabra para comentar que El Arte de Vivir corresponde al conocimiento que recogió Sri Sri Ravi Shankar desde Oriente para traerlo a Occidente. “Con ello da el primer curso – al que llamamos Fase I – donde entrega las primeras técnicas para eliminar nuestro estrés”, cuenta.

Y es que a pesar de que este trastorno es el que más resalta a través de los cursos, la fundación tiene además otros compromisos terapéuticos, todos fundados en las técnicas de meditación que tienen como objetivo brindar un bienestar integral. “Hay todo un cambio fisiológico, psicológico y emocional dentro de las personas, por lo tanto tienen la posibilidad de sanar de diferentes cosas”, menciona Yutronic.

 
“Cada persona tiene distintos requerimientos, pero todos – y eso es lo que me maravilla – obtienen a través de estas técnicas lo que buscaban, ya sea en el área espiritual, emocional, física, etcétera”, menciona Myriam Yutronic.
 

Con respecto a los objetivos que se traza esta ONG, la voluntaria sentencia que pueden ser “infinitos, porque El Arte de Vivir la componen las personas y a medida que ellas van teniendo un sentido de pertenencia y van eliminando el estrés, florecen en ellos distintas necesidades”, las que van cubriendo según sus potencialidades con el fin de poder entregar parte de sí a los demás.

En relación a lo anterior, Alejandra Benasus cuenta que en la fundación poseen un programa denominado ‘5 H’, también creado por Sri Sri Ravi Shankar y que contemplan áreas de “vivienda, salud, armonía en la diversidad, valores humanos e higiene”. Con ellas, manifiesta, se pretende lograr como gran objetivo general “elevar la calidad de vida de las personas”.
 
La fundación en Chile
 

De los 28 años que esta organización internacional posee de vida, sólo una década es la que lleva en nuestro país. Hoy, cuenta con tres instructores (más dos personas que están en proceso de serlo) y un grupo de alrededor de veinte voluntarios que constantemente están ayudando y entregando lo mejor de sí por la agrupación.

“Hay que destacar que todos los trabajos que se realizan aquí son voluntarios” menciona Alejandra a lo que Myriam complementa diciendo que a pesar de no ser la más grande, “es la ONG con el mayor número de voluntarios en el mundo”.
 
Actualmente, El Arte de Vivir cuenta a nivel mundial con hospitales, escuelas e incluso universidades. En nuestro país aún no se viven estas experiencias y los voluntarios cuentan que no se descarta posicionar alguna de ellas en el futuro.
 

Para saber un poco más acerca de la fundación y su trabajo en nuestro país, los voluntarios sostienen que entre los trastornos que más se repiten entre quienes acuden a las sesiones buscando respuestas y una recuperación satisfactoria, la depresión es la que lleva la ventaja.

“Hoy hay cada vez más gente con este problema y además con alcoholismo, van muy de la mano”, manifiesta Benasus y añade que “hay diversos estudios a nivel mundial que demuestran cómo la persona se puede sanar sin la necesidad de una terapia con medicamentos”.

Con respecto a la sanación, Alejandra enfatiza en la idea del trabajo personal como lo más importante en el transcurso de la terapia. “Acá enseñamos las técnicas, pero depende de cada uno si las hace o no. Esto no es milagroso”, señala.

Asimismo, Myriam Yutronic explica que al terminar el curso “uno nota una diferencia sustancial, pero para que eso se mantenga en el tiempo, “es necesario el compromiso diario e individual”.
 
La terapia
 

El taller Fase I del que hablábamos anteriormente consiste en la entrega de algunas técnicas de respiración que servirán – entre otras cosas – para “el manejo de emociones negativas y la eliminación del estrés y de hábitos no deseados”.

Esta etapa se concentra en veinte horas distribuidas en seis días, lo que lo convierte en una especie de taller “intensivo, vivencial y divertido”, el que se vive de manera grupal y donde todos los asistentes tienen la oportunidad además de compartir el espacio con los demás.

Y para quienes luego de este curso sienten la necesidad de continuar aprendiendo cosas nuevas, Myriam habla de una segunda fase que difiere de la primera experiencia, pues se trata de un taller residencial donde además se suman algunos cursos de meditación.

Yendo más allá de la descripción de los talleres, el instructor Javier Figueroa destaca que “la columna vertebral de los cursos es la respiración, pues es lo que te lleva de vuelta al presente. Todo está centrado en eso”, por lo tanto asegura que todo el conocimiento que se pueda tener al respecto, no será palpable hasta la experimentación de algo propio. Además, sentencia que en cuanto a los resultados de estos cursos, serán tan relativos como expectativas tenga la persona, “lo puede repetir y se llevará cosas distintas”, confiesa.

Para los instructores, la respiración tiene una importancia fundamental en la recuperación de ciertos trastornos. Con ella – afirman – tomamos conciencia de lo que nos sucede y tal como menciona Myriam, “el resultado es increíble, maravilloso y es lo que vemos a diario. Nosotros sólo enseñamos a respirar”, cuenta.

Con respecto a los proyectos que El Arte de Vivir tiene pensados para este año, la instructora cuenta que a la reciente inauguración de la casa en calle Laredo 8352 (Las Condes), se suman otros que si bien no tienen un nombre específico, tienen que ver con todo aquello que vaya surgiendo en el camino.

En ese sentido, Javier Figueroa afirma que el foco de esta ONG es contribuir a que muchas más personas les nazca ayudar con el fin de que esta sociedad sea un poco mejor. “Lo que se necesita es alguien dispuesto a ayudar y en ese sentido, el servicio que entrega El Arte de Vivir es impulsar que cada vez hayan más de estos seres humanos”, concluye.

El próximo 3 de marzo, la fundación El Arte de Vivir entregará una nueva versión del “Yes +”, curso dedicado especialmente a universitarios y jóvenes profesionales y que tiene como objetivo proveer de herramientas a estas personas con las cuales puedan “alcanzar sus ideales con simpleza, creatividad, energía y sin inhibición.

 

De dinero y voluntarios
A pesar de que el trabajo que realizan los instructores de El Arte de Vivir es voluntario y por lo tanto no reciben ningún tipo de remuneración, los cursos y talleres tienen un valor monetario determinado.

Al respecto, Myriam Yutronic afirma que este dinero es utilizado en materiales para las actividades, la mantención de los lugares físicos donde se desarrollan las sesiones y para ayuda social, de las cuales no se refieren, pues se trata de una labor de la cual no se intenta presumir.

Según sus palabras, cualquier acción que una persona adoptara con el fin de sanarse debiera ser gratuita, pero admite que esta concepción corresponde al pensamiento que poseemos en Occidente. “En Oriente, el conocimiento tiene un valor superior y también se entrega algo material a cambio y por lo tanto si vas a recibir cualquier conocimiento, éste debe tener un costo”, sentencia.

En relación al quehacer del voluntario, Javier Figueroa lo describe como una paradoja, donde todo ocurre al contrario de un trabajo ‘normal’: “si quieres ser instructor, tienes que hacerte el tiempo, generar tus propios recursos para viajar a perfeccionarte, pagar por ello y luego dar ese taller gratis, por lo tanto, realmente se trata de una vocación”, remata.

Para más información, visite la página www.artofliving.org
 
Punto Vital Marzo 2009 ©
 
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