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Cromoterapia: el poder terapéutico de los colores
No da lo mismo ocupar un color u otro. Tampoco sentir atracción por ciertas tonalidades o más bien desagrado por tonos que jamás utilizaríamos en la ropa o las paredes de la casa. Los colores son relevantes, tanto que son utilizados para sanar y complementar tratamientos médicos. Este procedimiento recibe el nombre de cromoterapia.
 
Carla González C.
 

La importancia de los colores va más allá de lo estético. Se utilizan por ejemplo en los test psicológicos, en el Feng Shui, en publicidad y diseño y estudiarlos ha permitido cambiar señaléticas de tránsito, el color de la vestimenta de quienes trabajan en un quirófano, la tonalidad de las paredes de tiendas, consultas médicas, set de televisión, etcétera.

Tan relevantes son los colores que desde hace miles de años que se utilizan incluso para curar enfermedades. La terapia se llama cromoterapia y según los especialistas, puede resultar igual de efectiva si se practica como procedimiento terapéutico único o en combinación con otros métodos.

“La cromoterapia era utilizada antiguamente por culturas antiguas como la griega (algunos van más atrás mencionando a los egipcios quienes usaban la luz del sol que filtraban a través de piedras como las esmeraldas), quienes experimentaban ocupando diferentes colores”, cuenta el homeópata chileno y fundador del centro de terapias naturales, CITN (http://centrointegralcitn.wordpress.com), Hugo Fuchslocher Salgado.

El terapeuta además cuenta que existen diversos estudios que investigan acerca de la importancia que tiene cada color y al respecto, menciona que uno realizado en Europa tuvo como objetivo saber acerca de todos ellos y gracias a esto “pudieron cambiar muchas cosas en relación a la tonalidad de cosas cotidianas como los grifos - antes rojos – que luego cambiaron a amarillos, esto según Fuchslocher, porque “ese color es el más llamativo dentro de la naturaleza”.

Por otro lado menciona que antaño “los médicos operaban de blanco; ahora lo hacen de celeste o verde, esto pues el blanco excita, altera el sistema nervioso, en cambio los otros dos denotan tranquilidad y relajación”, explica. 

En esta misma línea, dice que otros colores como “el melón y  naranjas, dan la sensación de apetito y por eso muchos lugares donde se ofrece comida los utilizan en sus logos e infraestructura”.

En cromoterapia cada color tiene una definición clara. Y así como el tono que se utiliza es importante, también lo es dónde se utiliza. Así, “la zona superior del cuerpo, de la cintura hacia arriba (blusas, camisas, poleras, chalecos y bufandas) se relaciona principalmente con el mundo emocional, deseos y necesidades. La zona inferior (pantalones y faldas), transmite información acerca de las necesidades materiales y la energía física que maneja la persona, su fuerza y dinámica interna” (fuente: Akasic).

Para Hugo Fuchslocher, “los colores influyen directamente en las personas” y la idea de utilizarlos de manera terapéutica es precisamente para que contribuyan en el equilibrio perdido a causa de enfermedades o padecimientos físicos, emocionales o mentales.

Colores y terapia

En relación a la cromoterapia, el terapeuta y director del centro de salud natural y terapias complementarias Akasic (www.cromoterapia.cl), Jürgen Ziller González, menciona que desde sus inicios hasta la actualidad, esta terapia – tal como otros métodos de sanación energética - ha vivido “un desarrollo a nivel global”, dando paso a nuevas técnicas que utilizan el color de manera terapéutica.

La cromoterapia entonces podría explicarse como un método en el cual “se aplica color a través de instrumentos sutiles como el bastón atlante, que permiten redimensionar la energía de los chakras. Entonces, si equilibras, armonizas la energía de estos centros vitales y también las funciones del organismo”, menciona.
 
 

Una de las técnicas que hoy se utiliza en cromoterapia, cuenta Jürgen, tiene que ver con la incorporación de “una síntesis de antiguas tradiciones que usan la energía del color que viene del sol y la tierra y que uno la puede canalizar a través de técnicas de proyección. Algo similar al reiki, pero utilizando el concepto del color”, dice.

Según comenta el terapeuta, el concepto de cromoterapia es amplio y abarca distintas aplicaciones del color a las cuales se puede acceder. En ese sentido, Ziller cuenta que algunas “van lentamente hacia lo orgánico, trabajando el concepto de foto estimulación, similar a lo que en medicina se llama fototerapia, pero a diferencia de ella, acá se trabaja con los colores del espectro, es decir, no se usa ni el UV ni el infrarrojo”.

“Cada uno de esos colores tiene un efecto orgánico”, prosigue afirmando que “depende del tiempo en que se apliquen podrá verse el efecto que tienen”. A este tipo de cromoterapia se le llama “cromoterapia clínica” para diferenciarla de la “energética”, esta última relacionada específicamente con los chakras.
 
“La cromoterapia clínica trabaja con la luz de color y la energética, con la energía más sutil, el prana o energía vital, pero con cualidades específicas de acuerdo al color que se esté usando”, menciona Jürgen Ziller

En cuanto a los colores, el terapeuta menciona que desde tiempos ancestrales, tribus, pueblos y comunidades han utilizado diferentes tonos del espectro de colores con fines que a veces se asemejan y en ocasiones sólo representan a un grupo en particular.

Por otra parte, cuenta que ya adentrándose en los aspectos clínicos de la cromoterapia, “existen colores para bajar inflamaciones y otros para activar procesos orgánicos. Por lo tanto, todo va a depender de un buen diagnóstico de lo que se quiera tratar. Por ejemplo, si la persona tiene un problema de inflamación en una articulación, se pueden utilizar luces que van a producir la calma del dolor y la posterior desinflamación”.

En cuanto a las enfermedades más complejas, aquellas denominadas “patologías sistémicas” – diabetes y cáncer algunas de ellas – afirma que “se pueden beneficiar bastante con aplicaciones de luces por foto estimulación. Así sabemos por ejemplo que el color rojo es un activador de la reproducción celular y el azul por el contrario, inhibe o lentifica este proceso y por eso también está asociado con las propiedades antiinflamatorias, calmantes, etcétera. Tiene mucha afinidad con el sistema parasimpático”, comenta.

El mapa está en los chakras

Con respecto a cómo son “colocados” los colores (refiriéndose específicamente a la cromoterapia energética), Jürgen Ziller dice que en una primera instancia, el diagnóstico es fundamental tanto para identificar el problema como para comenzar con el trabajo terapéutico.

De esta manera dice que el test kinesiológico es una de las metodologías más clásicas de proceder para así poder detectar dónde se encuentra el bloqueo, el mismo que genera la patología, molestia o sentimiento incómodo.

Luego de esta suerte de mapeo, se inicia el procedimiento, en el que los colores elegidos para realizar la terapia serán colocados en los chakras – que se encuentran en el cuerpo etéreo, ubicado a su vez entre el cuerpo físico y nuestras emociones – dependiendo de si el problema está en el nivel químico o en el luminoso del éter. Sabiendo esto, “se trabaja proyectando la energía en los centros energéticos y en los niveles correspondientes de acuerdo a la patología”, explica Ziller.
 
Cuando es aplicada por sí sola, la cromoterapia funciona muy bien en problemas del sistema osteomuscular: huesos, músculos, articulaciones. También funciona de manera positiva en depresiones “por carencia de luz”; el color a nivel ocular puede ayudar a regular  disfunciones endocrinas y por lo tanto ayudaría a equilibrar naturalmente la serotonina y en general, la química del cuerpo.

Para el terapeuta, éste es un sistema “bastante universal” y por lo tanto, niños y adultos pueden ser tratados con ella. No obstante, recalca que en el caso de la cromoterapia clínica, se deben tomar resguardos y “aplicarse con mesura y dependiendo de cada patología. Ninguna terapia es totalmente inofensiva, por muy simple que pudiera parecer”, advierte.

Debido a lo anterior, resalta que los colores no pueden utilizarse al azar ni ser puestos en cualquier lugar del cuerpo, esto porque “un color equis aplicado por más de diez segundos puede generar el efecto contrario a que si se aplica por menos tiempo. Esto es porque el cuerpo responde de una manera polar”, indica.

Para Jürgen Ziller, la cromoterapia es una “disciplina en desarrollo y en la medida en que toda nuestra percepción del universo sea más sutil, ésta será una de las grandes medicinas del futuro”.
“Cuando la medicina convencional reconozca la existencia de los campos etéreos y de las energías sutiles, va a haber un gran desarrollo de las técnicas cromo-terapéuticas a nivel mundial porque el color y el sonido son vibraciones que afectan la energía y por lo tanto ambas disciplinas – cromoterapia y musicoterapia - van a ir en una curva ascendente”, concluye.

 
Punto Vital Septiembre 2011 ©