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El médico suizo – norteamericano, Theodore Cherbuliez, visitó Chile para contar acerca de su experiencia con la apiterapia
 
La apiterapia en una charla magistral
El médico psiquiatra y presidente de la American Apitherapy Society de Estados Unidos, Theodore Cherbuliez, dictó una charla magistral acerca de su experiencia con la apiterapia, método de la medicina natural que trata algunas patologías a través del veneno de las abejas.
 
Carla González C.
 

Con un currículum que indica una vasta trayectoria en el tema de la apiterapia, el doctor Theodore Cherbuliez presentó su ponencia calificada como magistral el pasado martes 8 de julio en la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La actividad organizada por la Asociación Chilena de Apiterapeutas, ACHIA, contó con la participación de algunos medios y de profesionales en el área, quienes tuvieron la oportunidad de compartir con el especialista.

Las actividades en las que se desenvuelve el suizo – norteamericano, tienen en su mayoría que ver con las abejas. Presidente de la American Apitherapy Society de Estados Unidos y presidente de la comisión de apiterapia de Apimondia – organización mundial de las abejas – institución en la cual el médico se desempeña en la mayoría de los eventos que se realizan a nivel internacional.

Durante la charla, el médico psiquiatra dio cuenta de cómo a través de su experiencia con la apiterapia ha podido establecer algunos resultados que indican lo beneficiosa que es este tipo de terapia médica y de cómo mediante la inoculación con veneno de abejas, algunas patologías que no han encontrado curación por la vía tradicional, sí han recibido ayuda de esta terapia.

La idea principal que se consiguió en el simposio era la de entregar algunos puntos de importancia para que todos los allí reunidos – en su mayoría profesionales apiterapeutas – tuvieran algunas nociones novedosas acerca de esta terapia natural, en el fondo y como lo dijo Cherbuliez en su exposición, “qué hacer en beneficio de la gente que queremos ayudar”.

Para comenzar, Theodore Cherbuliez mencionó que la apimedicina está concebida como una filosofía que surge y se sustenta a partir de la armonía entre el individuo y el entorno. Explicó además, que “como técnica, es el uso médico de los distintos productos de la abeja y que como principio médico, se trata de tomar la enfermedad y reestablecerla cuando ha tomado su sitio en el organismo de las personas”.

A modo de aclarar cuáles son los productos que se utilizan en forma beneficiosa en la apiterapia, el médico enumeró aquellos que provienen de la abeja: miel, propóleo, polen, veneno, jalea real y cera de abeja. Las dos últimas fueron descartadas por el terapeuta porque, para su uso, la primera es muy difícil de mantener y la segunda no tiene gran importancia dentro de la terapia.

 
No hay dos abejas
 

Todos los productos anteriormente nombrados son naturales y en palabras del doctor Cherbuliez, “su composición no es totalmente conocida”, es decir, para estudiar el veneno de una abeja en particular, se someterá al insecto a un estudio que luego no le permitirá ser utilizada en una terapia y viceversa. Con lo anterior, el facultativo concluyó que cada abeja posee información propia y por ende, los estudios serán variables, cosa que no es aceptada por la ciencia convencional.

Aunque Theodore Cherbuliez está de acuerdo con la existencia de los antibióticos, mas no en su forma de uso, aclaró que los productos extraídos de la abeja y su panal tienen muchas más propiedades por ser ciento por ciento naturales, no así aquellos anticuerpos creados en laboratorios, donde se ha comprobado que existe gran resistencia con elementos tóxicos que dañan el organismo. “Así es como el hombre destruye el mundo”, sentenció.

 
     

Para el médico especialista en apiterapia, uno de los conocimientos más importantes que hay que tener en cuenta al utilizar esta disciplina, ya sea como terapeuta o como paciente, es la diferencia entre veneno de abeja y apitoxina. La segunda es el producto que se extrae del primero y sólo uno de estos insectos produce en promedio, 80 y 500 microgramos de veneno. El especialista aclaró que la cifra mayor (500) corresponderá siempre a las abejas reinas, pues una abeja regular produce entre 100 y 150 microgramos. Cherbuliez agregó que este alto número en la producción se debe a que las reinas tienen como tarea matarse entre ellas y como para cumplir su misión deben terminar con la vida de varias, deben poseer una mayor cantidad de veneno en sus cuerpos.

Acerca de las reacciones al veneno, Cherbuliez aclaró que existen diversas formas de atender a este tema. Así, existen reacciones locales y generales donde agentes como el dolor (reacción individual), calor (respuesta arterial), enrojecimiento (respuesta venosa) e hinchazón (respuesta del tejido), ‘hablarán por sí solos’ acerca de cómo el paciente está sobrellevando la terapia. En el tópico de la turgencia el facultativo hizo un alto para mencionar que si la piel aumenta en volumen, “no significa una infección y es por eso que dar antibióticos es un error en casos de hinchazón”.

 
Los beneficios de la apiterapia
 

En el momento de la picadura, la abeja mezcla glándulas ácidas y alcalinas, logrando que la efectividad del veneno en el organismo – paso de veneno a apitoxina - sólo carezca de algunos elementos volátiles que se pierden en el proceso de inyección.

“La apitoxina es por definición, un estabilizante y el veneno de abeja posee entre otras cualidades, el mejoramiento de la circulación sanguínea y aumento de la fuerza física. Al momento de aplicar, tiene un efecto inmediato de antiinflamatorio, analgésico, hipoalergénico; es un buen activador del sistema inmune, normaliza la presión de la sangre, entre otros”, manifestó Cherbuliez.

En cuanto a los campos clínicos donde está comprobado que la inoculación del veneno de abeja da excelentes resultados, el médico contó que la apiterapia es positiva en las áreas de enfermedades cardiovasculares, neurológicas, inmunológicas, reumatológicas, oftalmológicas y veterinarias.

 
     

También, mencionó que en problemas específicos del sistema respiratorio como el asma, enfisema pulmonar y una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, también ha dado resultados.

“En niños se ha comprobado que inhalar miel es muy bueno para despejar las vías respiratorias”, comentó.

En cuanto a enfermedades específicas, la apitoxina es beneficiosa en trastornos como la esclerosis múltiple, infecciones como el herpes y verrugas, síndrome de fatiga crónica y del túnel carpiano, soriasis, lupus, fibromialgia, tendinitis, entre otros. “Muchos de estos daños pueden revertirse”, advierte Theodore Cherbuliez.

A pesar de que la apiterapia es un método natural utilizado para el tratamiento de algunas enfermedades, existen ciertas contraindicaciones o trastornos donde no es recomendable la inyección del veneno. Al respecto, el presidente de Apimondia sentencia que aquellas personas que padezcan de insuficiencia cardíaca, renal y/o pulmonar, enfermedades endocrinas, hipertiroides, enfermedades psiquiátricas, tuberculosis pulmonar, etcétera, es mejor obviar esta terapia, “es una contraindicación y no tiene buenos resultados, así es que ahí no la practiquen”, dijo a los asistentes.

Por último, el especialista mencionó que la única contraindicación absoluta que se presenta en la apiterapia es la falta de voluntad: “si la persona no quiere someterse al tratamiento, no lo hagan jamás. La terapia del veneno de abeja se realiza en cooperación con los pacientes”, advirtió.

 
Apiterapia en Chile
 

Según la experiencia ganada por los años, el doctor Theodore Cherbuliez mencionó que la frecuencia en que las personas están usando la medicina no tradicional ha crecido llegando a un promedio del cincuenta por ciento, “mucha gente la usa”, afirmó.

El médico enfatizó en que también ha habido un aumento en el número de artículos acerca de la apiterapia que han sido registrados por algunos medios no especializados y desafortunadamente, esta situación conlleva a un mal manejo de la información.

“He leído varios artículos y son muy vagos e incluso entregan mal la información. Lo típico es que hable un grupo de neurólogos quienes trataron con el veneno de abeja a modo de investigación, donde se nota que no tienen experiencia en lo que están haciendo y por lo tanto sus juicios no serán totalmente válidos”, resaltó.

En cuanto a la realidad de la apiterapia en Chile, se refirió Ronald Huber, ecónomo apícola y apiterapeuta quien resaltó que en contraste con Estados Unidos, donde los profesionales temen utilizar estas terapias no reconocidas por la medicina por temor a ser sancionados en caso de error, en nuestro país, cada día se implementan más centros de salud donde incorporan este tipo de terapias naturales para complementar el tratamiento alópata.

“Tenemos un programa que gracias al Ministerio de Salud quienes nos dieron la oportunidad de implementarlo, presentándoles la apiterapia en forma completa con el objetivo de que se le reconozca como una terapia alternativa oficial. Estamos actualmente trabajando sobre ese programa”, sentenció.
 
Punto Vital Agosto 2008 ©
 
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