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Biomagnetismo: sanación con imanes
Lograr el equilibrio energético es algo que puede sonar raro para muchos; sin embargo, los beneficios de esto dejan de ser extraños, puesto que son reconocidos y un eventual punto de partida para dar solución a ciertos males.
 
Claudia Sánchez M.
 

En 1988, Isaac Goiz Durán, célebre doctor mexicano descubrió que la aplicación de magnetismo en determinados puntos del cuerpo humano resultaba de gran valor a la hora de diagnosticar y sanar diferentes patologías.

En este sentido, Goiz concluyó que todos los seres vivos nos mantenemos saludables cuando existe un equilibrio energético en nuestros sistemas, órganos y tejidos; compuestos finalmente por una delicada y compleja estructura de células que constantemente intercambian información entre ellas. A su vez, las células requieren de un medio ambiente apto para mantenerse en buen funcionamiento y para ello es necesario el equilibrio iónico entre ellas, es decir, el equilibrio entre las cargas ácidas y alcalinas del cuerpo o equilibrio de lo que conocemos como el PH.

Ahora bien, las alteraciones de este PH corporal se producen cuando el cuerpo es invadido por virus, bacterias, hongos y otros agentes patológicos, alterando el funcionamiento de las células, fenómeno denominado: alteración iónica, la cual desaparece si se vuelve al punto de equilibrio de PH.

Y es de esto último de lo que se encarga el biomagnetismo, que gracias al efecto de su fuerza o energía de polaridad, es decir, la carga o polaridad magnética negativa se enfrenta a su similar inversa (carga positiva), anulándose hasta obtener un valor cero, eliminando así toda alteración del organismo producida por el desequilibrio energético.
 

“esta terapia permite no sólo establecer el punto de inicio de una enfermedad sino también permite dar soluciones definitivas a ciertos malestares, tales como: la acidez, el herpes, gastritis y tensión corporal”

Álvaro Scaramelli, cantante y terapeuta

 
Prevenir y Curar
 

En este sentido, el cantante Álvaro Scaramelli, terapeuta de esta especialidad señaló a Punto Vital que esta terapia permite no sólo establecer el punto de inicio de un malestar o enfermedad sino también permite dar soluciones definitivas a ciertos malestares, tales como: la acidez, el herpes, gastritis y tensión corporal. “En sólo tres sesiones de biomagnetismo, el paciente advierte profundos cambios en su cuerpo” explica Scaramelli.

Específicamente, la terapia diseñada por Goiz consiste en la utilización de imanes pasivos que se aplican en diversas zonas del cuerpo, efectuando una especie de rastreo o escáner biomagnético, para reconocer las zonas que están alteradas energéticamente, es decir, los órganos o tejidos que están sufriendo una distorsión. Posteriormente, el terapeuta aplica un conjunto de imanes en esos puntos por un tiempo que fluctúa entre 10 y 15 minutos.

 
     

“Cuando los imanes detectan ambientes alterados por alguna patología, el cuerpo del paciente reacciona con contracturas musculares al campo magnético de alta intensidad que generan los imanes”, explica Scaramelli.

El terapeuta agregó que “una vez detectada esta anomalía energética, se procede a desactivarla o neutralizarla, para lo cual se busca el par biomagnético, que es otro punto en el organismo que posee una carga contraria a la que tiene el punto encontrado y que está en resonancia magnética. Luego, se impactan ambos puntos o pares en resonancia y se anulan sus cargas energéticas. Esto genera un equilibrio que devuelve al organismo sus funciones naturales”.

 
Beneficios
 

En cuanto a sus efectos, teóricamente el biomagnetismo puede ejercer un efecto de corrección sobre todas las distorsiones energéticas que se alberguen en un organismo enfermo, cualquiera sea su origen. Sin embargo, la curación absoluta sólo será posible si el cuadro patológico no haya causado un daño estructural (celular) irreversible.

Otro punto relevante de la terapia Biomagnética se refiere a su compatibilidad con otros tipos de terapia de tipo energético, es decir pude utilizarse en conjunto con homeopatía, flores de bach, reiki, bioenergética, etcétera. También puede utilizarse en conjunto con tratamientos alopáticos tradicionales.

En esta línea, Scaramelli señaló que es importante establecer que ningún enfermo es igual a otro ante una misma enfermedad o cuadro sindromático. Por ello, el éxito de la terapia biomagnética dependerá de diferentes factores, tales como: la edad del paciente, su estado nutricional, la carga tóxica que presente, el tiempo de evolución de la enfermedad, los remedios recibidos previamente, las lesiones que ya están instauradas en su cuerpo, entre otras.

 
     

Sin embargo, el terapeuta recalcó que desde la primera o segunda sesión el enfermo ya comienza notar cambios positivos en su salud. En promedio para casos crónicos pueden requerirse 4 o 5 tratamientos, pero el número real lo determinará el mismo paciente y sus patologías.

Por su parte, el Dr. Eduardo Ávila comentó que hace un tiempo atrás los beneficios de este tipo de terapias son cada vez menos discutidos y poco a poco se han ido complementando con tratamientos tradicionales para combatir enfermedades tan complicadas como un cáncer.

“No podemos negar los beneficios que aporta complementar los tratamientos con terapias complementarias, ya sea la acupuntura, las flores de Bach o los imanes para logar una mejoría tanto física y psicológica en los pacientes, quienes luego de un sin fin detratamientos y exámenes incorporan, a veces con desesperación, estas terapias”, agregó el profesional.

 
Punto Vital Diciembre 2007 ©
 
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