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Exceso de azúcar y gas, algunos de sus principales defectos
 
Bebidas gaseosas: dulce y peligrosa adicción
Bebidas cola, rojas, amarillas, verdes y moradas. Esos son algunos de los refrescos que muchos beben diariamente y que de saludables no tienen nada, pues con el tiempo provocan daños que pueden durar toda la vida.
 
Carla González C.

Hace algunas décadas atrás, tomar bebida era todo un acontecimiento reservado sólo para los fines de semana u ocasiones especiales como los cumpleaños. Allí, los niños tenían la oportunidad de probar sabores distintos, más dulces y cuyos llamativos colores invitaban a más de un vaso de este líquido azucarado, lleno de gas y tan distinto al agua.

Sin embargo, con el correr del tiempo estos productos pasaron a formar parte de la canasta familiar - para algunos incluso un bien prioritario – y a estas alturas es normal beber más de un vaso, el que incluso puede llegar a tamaños exagerados en las cadenas de comida rápida. ¿Se le hace conocida la pregunta, agranda su bebida por 290 pesos?

A pesar de que pueden ser refrescantes, de un sabor atractivo y que pueden efectivamente calmar la sed, las bebidas gaseosas no son saludables y su consumo en exceso trae consigo enfermedades que lamentablemente hoy son muy comunes en Chile. Diabetes tipo 2, obesidad, hipertensión arterial, problemas de triglicéridos e hígado graso pueden ser algunas de ellas.

Una investigación realizada este año en Dinamarca arrojó que “beber un litro de gaseosa cola común, aumenta la cantidad de grasa en el hígado, los músculos y alrededor de los órganos abdominales. Estos depósitos grasos son muy peligrosos, pues elevan el riesgo de desarrollar diabetes y enfermedad coronaria”.

La nutrióloga de Clínica Avansalud, doctora Pamela Rojas, afirma que a pesar de que la población conoce cuáles son algunos de los efectos nocivos que tienen las bebidas gaseosas en nuestro organismo, no las deja de consumir porque “prefieren tomar líquidos endulzados y actualmente el agua no es tomada en cuenta como una opción”.

Además, menciona que “ahora hay una amplia variedad de bebidas, por lo que su costo tampoco es prohibitivo para gran parte de la población, existiendo una disponibilidad importante de estos productos”.

Por otro lado, dice que algunos de los componentes más perjudiciales en las bebidas gaseosas son el azúcar, la que “contribuye a aportar calorías extra aparte de los alimentos que consumimos”; la cafeína (bebidas cola), la que “en poblaciones con baja ingesta de calcio, podrían aumentar el riesgo de desarrollar osteoporosis y también puede producir aumento de la frecuencia cardiaca”.

Son adictivas

Para la nutricionista Carolina Wittwer, consumir bebidas gaseosas tiene claras desventajas y no desconoce lo contrario. Sin embargo, asegura que hay también una ventaja, para ella la única, y que tiene que ver básicamente con la hidratación.

Al respecto, dice que “de alguna u otra manera, las personas que son malas para tomar agua y que son buenas para las gaseosas, igual la estarán ingiriendo. Pero lo mismo se logra con una sopa, la leche cultivada y hasta una ensalada”.

La idea, dice, es que el líquido por excelencia sea el agua potable, pero admite que “a muchos el agua de la llave no les gusta porque – seamos sinceros – la de Santiago es asquerosa al lado de lo que entendemos por agua. Basta con ver cómo quedan las cañerías, las teteras y hervidores eléctricos, todos taponeados de sarro”.

Por esa y otra razones, el consumo de bebidas gaseosas ha aumentado y según afirma la especialista, es un hecho que son adictivas. “Las que más se consumen a nivel nacional son las colas en todas sus versiones. Éstas se llevan el más grande porcentaje del consumo y el resto está repartido entre las aguas minerales (con y sin gas, con y sin sabor, etcétera) y el resto de las bebidas”, cuenta.

Otro problema que presentan los refrescos es la gran cantidad de gas contenido dentro del agua. Este aspecto es destacado por Carolina Wittwer, quien menciona que “no hay ningún animal en la naturaleza que tome agua con gas”, enfatizando en que “es como tragar aire, el que luego transitará por todo el tubo digestivo hasta salir por una de las dos vías de escape: el ano o la boca”.

Uno de los grandes mitos con respecto al gas es el que habla acerca de que sería el causante de celulitis. Al respecto, Carolina Wittwer afirma que “si esto fuera cierto, el gas debiera absorberse dentro del intestino y eso no es así. O sale por abajo o por arriba”, asevera.

Uno de los problemas que causa el gas en el cuerpo, según cuenta la nutricionista, es que su acumulación puede producir verdaderos “tacos” de aire en el intestino, los que a su vez provocan digestión distendida, tránsito lento, meteorismo e incluso reflujo, esto al momento de devolverse en contra de la gravedad para salir por la boca.

“Al devolverse el gas tan velozmente hacia arriba en forma de flatulencia, abre la tapa del píloro (que naturalmente debería abrirse hacia abajo) y ese movimiento es anormal y como lo hace tan seguido en los consumidores de bebida, es probable que genere mayores reflujos, en los que se devuelve además parte del alimento que viene del estómago”, explica Carolina Wittwer.
 
Otro problema: el exceso de azúcar, colorante y cafeína
 

La presencia de azúcar en altas concentraciones haría de las bebidas gaseosas un producto muy poco saludable. En este contexto, Carolina Wittwer aclara que este consumo podría ser sustituido por las bebidas light, pero que lamentablemente éstas aún no son preferidas por la población.

Con respecto a los aportes que podrían tener las bebidas light, la doctora Pamela Rojas afirma que “al no tener azúcar, no aportan calorías, pero tienen los otros potenciales efectos adversos de las gaseosas” (colorantes, gas, etcétera).

Por otro lado, Carolina Wittwer menciona que dentro de las bebidas “livianas”, las cola siguen siendo las más peligrosas, esto debido a la presencia de cafeína en ellas. “Siempre las cola tienen un nivel de cafeína muy alto y además tienen un ph muy bajo, son de hecho, más ácidas que beber jugo de limón”, sentencia.
 
     
“Si una mamá quiere mantener a su hijo despierto para que vea al viejito pascuero o los fuegos artificiales del año nuevo, que le dé una bebida cola. De lo contrario, ofrézcale otro tipo de refrescos. Los niños ahora toman mucha bebida y están sobre excitados; después terminan dándoles Ritalín a todos”, menciona Carolina Wittwer.

Esta acidez produce entre otras cosas, problemas con el esmalte dental, cosa que afecta aún más a los niños y jóvenes entre 8 y 14 años - edades en las que se terminan de formar los dientes – quienes pueden terminar con problemas por no lograr la solidificación del esmalte al diente y con ello resultando más propensos a las caries.

Además, al contener colorantes, tiñen los dientes. “El sarro es un buen fijador del café, el té y las bebidas cola y su consumo excesivo termina formando una película cafesosa sobre la dentadura, la que tendrá que ser sometida recurrentemente a limpieza y blanqueamiento”, manifiesta.

Otro efecto de los colorantes, dice la nutricionista, es la posibilidad de que estos sean agentes cancerígenos. Esta tesis podría tener una explicación si pensamos en que todas aquellas bebidas de colores fuertes – rojas, naranjas, moradas, verdes, amarillas –poseerían pigmentos y elementos químicos que podrían ser causantes de esta enfermedad.
 
Entonces, ¿qué beber?

Para la doctora Pamela Rojas, “es muy importante destacar el agua como principal fuente de hidratación, ya que actualmente está muy dejada de lado” e incorporar además refrescos como las aguas de hierba y el té, “el que además nos aporta antioxidantes”, señala.

Otras bebidas saludables son los jugos de frutas naturales, los que según la nutrióloga deben ser consumidos “en forma medida, dependiendo del estado nutricional de la persona, ya que por ejemplo un litro de jugo natural de naranja puede tener un aporte de 10 o más de estas frutas, siendo que una persona promedio, sería suficiente que al día sólo comiera tres, ya que las frutas también aportan hidratos de carbono y por lo tanto un consumo excesivo aportaría aún más calorías a la dieta”.

Carolina Wittwer en tanto, refuerza la idea del consumo de agua (filtrada) sobre todo en los niños, quienes según dice, la beberán en mayor cantidad mientras el líquido sea preferido en su casa e ingerido por sus padres.

También ingresan a la lista las aguas de cocción (pera, membrillo, etcétera), jugos de soya, infusiones, consomés, yogurt, gelatinas y leche.

Finalmente, la doctora Pamela Rojas menciona que “es importante destacar que todo lo anterior no implica que las personas no puedan consumir gaseosas, pero sí es importante que limiten su ingesta”.

Bebidas gaseosas, ¿causan adicción? Nota realizada por canal de televisión CNN Chile.

Punto Vital Agosto 2012 ©
 
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