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El consumo de bebidas energéticas estimulantes puede traer consecuencias negativas
 
Cuidado con esta moda
Tomar bebidas energéticas estimulantes es hoy una práctica que puede verse cotidianamente en fiestas, pubs e incluso en la calle. Y es que al parecer el consumo de estos productos pasó de ser algo exclusivo a algo cotidiano, donde al parecer aún son desconocidas sus repercusiones negativas sobre el organismo.
 
Carla González C.
 

Sentirse cansado durante el día, no tener la fuerza necesaria para continuar estudiando o simplemente sentir que falta una chispa de energía en nuestra vida, son razones suficientes para que algunas personas decidan buscar alguna solución que les permite “recargar las pilas” y continuar con sus quehaceres.

Una de esas “ayuditas” las puede entregar el consumo de bebidas energéticas (o energizantes), productos que llegaron a Chile junto con el cambio de milenio y que de a poco se han ido ganando tal espacio que hoy sus latas pueden ser vistas en la mano de jóvenes y adultos quienes gozan bebiéndolas en todos lados y a cualquier hora del día.

Si bien la promoción que se le hace a estas bebidas es la de aportar energía a quienes las beban – especialmente en deportistas, estudiantes y los fanáticos de las fiestas electrónicas – la realidad es que muchos de sus asiduos consumidores son personas comunes y corrientes quienes durante un fin de semana prefieren saborear de este brebaje para que “el carrete” siga. Y si es mezclado con alcohol o drogas como la cocaína o el éxtasis, mejor.

Las bebidas energéticas son en la actualidad etiquetadas tal como se hace con el alcohol o el cigarrillo, es decir, como una droga lícita y aunque no se trate de una sustancia que por sí sola entregue tales efectos, ya al tener a la cafeína entre sus ingredientes y ser en la mayoría de los casos combinada con sustancias que sí son consideras como estupefacientes, ya puede ser perfectamente incluida como tal.

 
Las bebidas energizantes no son lo mismo que las isotónicas. Éstas últimas son utilizadas por los deportistas para reponer agua y sales minerales perdidas por la sudoración. Las otras en cambio, poseen un alto contenido de azúcar y cafeína, por lo tanto no permiten la adecuada absorción de agua a nivel intestinal, favoreciendo así la deshidratación. Fuente: Nutrar.com
 

El nutriólogo doctor Jaime García, es enfático al señalar que estos productos no fueron creados para nada más que para potenciar una “estrategia de marketing” y que por lo tanto y según su experiencia, no tendrían ningún objetivo ni indicación sobre la salud de las personas. 
 
Para el profesional, el problema está cuando los consumidores de estos estimulantes combinan este líquido con drogas. “Los jóvenes se ven tentados a consumir este tipo de sustancias, asociándolas al alcohol porque les da una falsa sensación de seguridad al momento de, por ejemplo conducir, aumentando con ello el riesgo de accidentes”, asevera.

En esta misma línea, el doctor García afirma que estos productos causan impacto sobre el sistema nervioso central y cardiovascular, aumentando el estado de vigilia y con esto, volviendo todo el sistema mucho más sensible. “Se potencia el estado de alerta en el organismo, lo que puede durar unas horas para luego dar paso al desgaste”, sentencia.
 
Cafeína: la madre del cordero
 

El psiquiatra del Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (CONACE), doctor Luis Caris, menciona que el gran problema de estas bebidas es su alto contenido de cafeína, lo que combinado con otros ingredientes como la guaranina (estimulante), taurina (acelerador del metabolismo), azúcar y vitamina B, entregan el efecto revitalizador por la cual muchas veces son requeridas.

Es tal el índice de cafeína que contienen que según el profesional del CONACE “una lata es equivalente a unas ocho o diez tazas de café”, lo que ciertamente es mucho e indudablemente causará algún tipo de efecto, ya sea en quienes estén acostumbrados al café como en aquellos que no son asiduos a esta bebida.

 
Para el doctor Luis Caris, las bebidas energéticas “no tienen ninguna función benéfica en el sentido nutritivo o terapéutico”, pero admite que sí la tendrá para quien busca reactivar su energía durante una fiesta de fin de semana.
 

El exceso en el consumo de energizantes también podría ser negativo para la salud de las personas. Al respecto el psiquiatra menciona que “si uno tomara muchas de estas bebidas, podría tener alteraciones cardiovasculares, pues aumenta la frecuencia cardiaca”, enfatizando que lo riesgoso tiene que ver con que muchos no saben que poseen este tipo de problemas y en ese sentido, estas bebidas podrían ser las que lamentablemente se lo hagan saber.

“Hay personas que no saben que padecen de por ejemplo arritmias cardiacas leves y que no tienen problemas porque no se someten a ejercicios extremos. Pero si tomaran un par de estas latas, éstas podrían (en personas susceptibles) ser un problema para su salud”, comenta.

 
La mezcla no suaviza
 

Concebir la idea de que las bebidas energéticas son una “alternativa sana” al consumo de alcohol es un error que muchos cometen. De allí la costumbre de combinarlas con licores puros como el ron o el vodka para tener la idea de que gracias a esta mezcla, se puede suavizar el efecto del trago.

Lo negativo de combinar estas dos sustancias no tiene relación con la disminución en el poder etílico, sino más bien con una especie de estímulo que de alguna forma ciega al consumidor, quien tendrá la sensación de no estar bajo los efectos de un trago y por lo tanto, sentir la confianza de realizar las mismas acciones que haría estando sobrio.

A partir de esto, el doctor Jaime García explica diciendo que “el alcohol tiene un efecto que no cambia sobre la parte motriz” y por lo tanto, al tomar de estas latas se potencia el estado de alerta, “pero de todas maneras queda un retardo en lo que a reflejos se refiere”, advierte.

 
     

De esta manera, concluye en que “la persona se sentirá un poco más despierta, pero igual tendrá una alteración en todos los reflejos que le impiden por ejemplo, conducir con la capacidad que tendría sin el alcohol”.

El psiquiatra del CONACE en tanto manifiesta que a nivel cerebral, “la persona que usa por ejemplo cocaína, tendrá la sensación de que no tiene esa alcoholemia que le brindó el trago, pero esto sólo será una percepción, porque en realidad – y coincidiendo con el doctor García – en función a lo motriz, tendrá los mismos problemas que con esa cantidad de alcohol”.

 
“Esto no es un medicamento”
 

El doctor García hace hincapié en que estos productos – que también son muy utilizados por los jóvenes que se quedan largas horas estudiando – “no es un medicamento” y que lamentablemente se utiliza como si lo fuera, intentando potenciar el estado de vigilia y permitiéndole a la persona poder continuar con las actividades académicas.

De allí que la precaución se eleva al momento de hablar de automedicación, donde los energizantes por su alto contenido de cafeína también pueden producir efectos adversos como gastritis y otra serie de problemas a nivel del tracto intestinal, como náuseas o vómitos.

 
Otros especialistas de la nutrición mencionan que el uso exagerado de las bebidas energéticas (más de 3 ó 4 al día), pueden producir problemas como insomnio, ansiedad, estados de hiperalerta, crisis de pánico y potencialmente, adicción.
 

El psiquiatra Luis Caris en tanto recalca que si un individuo no tiene un control cardiovascular que determine sus condiciones físicas, el resultado del consumo permanente de latas de bebida energética será igual como si se sometiera a grandes esfuerzos físicos. 

La idea entonces es para el especialista, consumirlas con cautela y en el caso de las fiestas “saber hasta dónde puedo llegar”, teniendo cuidado en los excesos. Por otra parte, en quienes beben de este brebaje para continuar con labores como las estudiantiles, la recomendación es tomar sólo una lata o de lo contrario, organizar mejor el tiempo y estudiar sin estar cansado.

Por último, el especialista manifiesta que el CONACE actualmente está vigilando este tipo de sustancias que si bien no son consideradas como una droga (aunque sí como una droga legal al poseer cafeína en grandes cantidades), sí son utilizadas como tal y es por eso que la prevención e información son la base de un trabajo por el bien de la salud de las personas.

 

La nutricionista argentina, Viviana Viviant menciona en la web nutrar.com algunos consejos con respecto al consumo de las bebidas energizantes:

- No se deben ingerir antes de ir a dormir.

- No se recomiendan en menores de 15 años.

- No son recomendables para personas sensibles a la cafeína.

- Están contraindicadas en mujeres embarazadas, en período de lactancia, en personas con presión arterial alta, problemas cardíacos, renales y/o diabetes. También en personas con trastornos de la ansiedad.

- Deberían sugerir en su envase el límite máximo aceptable de consumo diario de cafeína y que no es conveniente tomar más de dos latas diarias.

- No reemplazan a una alimentación balanceada ni a un buen descanso.

- No sirven para hidratarse.
 
Punto Vital Octubre 2009 ©
 
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