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Es importante que el desarrollo de la autoestima esté cargado de amor
 
¿Te quieres mucho, poquito o nada?
Valorar lo que se es, quererse con sus defectos y virtudes y sentir aprobación hacia uno mismo son parte de la construcción de una buena autoestima, que si bien nada tiene que ver con lograr el éxito, sí permite tener la capacidad de tomar buenas decisiones en la vida y poder disfrutar de los logros alcanzados durante el proceso.
 
Carla González C.
 

“Para que el resto te quiera debes comenzar por quererte a ti mismo”, dicen por ahí. Y quizás sea cierto, pues al fin y al cabo la tarea empieza por casa y si no valoramos el cómo somos, difícilmente podremos presentarnos de manera equilibrada frente al resto. Por lo tanto, hay que estar preparado.

Si bien esa preparación puede ser para algunos algo que viene casi inherente en su genética, para otros se trata de un proceso muy difícil de llevar, ya que la realidad que se nos presenta diariamente dista bastante de la idea del aceptarse tal cual somos, sobre todo en un mundo que actualmente exige perfección y enjuicia constantemente nuestros actos.

Aceptarse, valorarse y tener buenas autorreferencias tiene relación con el desarrollo de una buena autoestima. Para saber un poco más acerca de esta percepción emocional, la psicóloga clínica del Centro del Desarrollo Infanto Juvenil (CERIL), Natalia Salas Tejada, dice que este concepto podría definirse como “el aprecio que se tiene de sí mismo, del self, el cual debe ser relativamente independiente de los juicios externos”.

A pesar de lo anterior, la especialista comenta que hay muchos autores que mencionan que “la formación de una buena autoestima comienza justamente a partir de los juicios y la estima de otros, lo que se iría internalizando durante la niñez hasta convertirse en una sensación independiente”.

De allí que se vuelve sumamente importante la valoración que se va ganando y trabajando desde el nacimiento, momento en que comienza a existir la afectividad y las relaciones con los demás. “Debe formarse un lazo afectivo con el otro, quien hará sentir al bebé como visto, importante y querido”, afirma la psicóloga.

 
Natalia Salas menciona que lograr que la autoestima sea alta, sólida y estable “no es como la arrogancia o la presunción”. De esta manera sentencia que “una persona con una autoestima alta no significa que encuentre que hace todo bien o es perfecto”. La idea aquí es entender y ser capaz de formar un autoconcepto en el cual se esté consciente tanto de los defectos como de las virtudes.
 

Contrario a eso, la profesional menciona que en casos donde no hay identificación ni satisfacción de las necesidades del niño por parte de su madre – claro ejemplo de la falta de relaciones amorosas – pero donde de igual forma hay presencia de una buena valoración propia, “se plantea que la autoestima también se puede fundar en una sensación de valentía, coraje y de superación de sí mismo”.

Sin embargo, indica que para que ocurra esto, “probablemente se precede de al menos una relación positiva con otro, pues todo esto tiene que ver con tener la sensación de un sí mismo real y auténtico”.

 
¿Y de qué sirve tener una buena autoestima?
 

Si se piensa que para ser exitoso en la vida hay que tener un desarrollado amor propio, se está muy equivocado. Así lo plantea la psicóloga de CERIL, quien menciona que “hay muchas personas con baja autoestima y que son muy exitosos desde lo laboral”. Entonces, ¿cuál es su importancia?

Al respecto, afirma que tener una buena autoestima “permite disfrutar de los logros, atribuirse a sí mismo los méritos que sean pertinentes y tener una sensación de amor y aprobación hacia sí mismo relativamente independiente de los juicios de los demás o de los éxitos o fracasos que se alcanzan”.

De esta forma – comenta – no tendrá el mismo valor el que una persona sea muy exitosa en la vida, si se pasa todo el tiempo “trabajando para cumplir con las expectativas de los demás, para así lograr su aprobación”, pues aunque esto se convierta en su forma de proceder, “se sentirá insuficiente o a merced de los resultados y las opiniones del resto para determinar cómo se siente”, explica.

 
 
“Una buena autoestima permite tomar buenas elecciones, tener expectativas realistas acerca de sí mismo y disfrutar de los logros alcanzados”, señala la psicóloga Natalia Salas Tejada.
 

Con respecto a la merma de este sentimiento valorativo en un sujeto que anteriormente tenía una muy buena percepción emocional, la especialista dice que es totalmente posible que esto suceda y que las razones del fenómeno pueden obedecer a “experiencias negativas repetitivas”. No obstante, comenta que en el caso de los adultos, se considera que “una alta y sólida autoestima debiese ser relativamente independiente de las circunstancias”.

Lo anterior sólo podría ser diferente en casos de cuadros clínicos afectivos como por ejemplo la depresión, donde el paciente carga en él ciertos fracasos y atribuye los logros hacia otros sujetos o circunstancias. “Una persona con baja autoestima probablemente presente importantes dificultades emocionales, trastornos depresivos o ansiosos”, dice.

Para comenzar a quererse y valorar todo lo bueno que hay en nosotros, la especialista afirma que es posible trabajar la autoestima y desarrollarla para que gane fuerza en nuestra cotidianeidad. Al respecto manifiesta que será importante que desde el comienzo de la vida se vea al niño “como un ser único, apreciando sus fortalezas y transmitiéndole amor”.

A pesar de esto, la profesional enfatiza en que aquí la idea no es precisamente “bañar al niño en adjetivos positivos permanentemente”, sino que se especifica que lo correcto será “amarlo en su individualidad y su imperfección”, no sólo festejando y premiando sus conductas efectivas, “sino que también darle a entender que el amor que se le tiene es independiente de su hacer; es por él o ella como persona”.

En esta misma línea, se considera al entorno como un agente de suma importancia en el desarrollo de una buena estima propia, principalmente en las etapas de la niñez y la adolescencia.

Así, algunos ejemplos de actores fundamentales en el desarrollo de una buena autoestima son la familia, quien entrega amor y sensación de valor propio y el colegio, un ambiente donde se intenta identificar y reforzar las habilidades particulares de cada niño.

 

Los chilenos y la opinión de los demás
Pese a que la psicóloga infanto juvenil reconoce que para hablar de este tema se necesita una exploración sociológica, menciona que los chilenos tendemos a fijarnos mucho en la opinión del resto. “Le damos mucha importancia a los logros profesionales que se traduzcan en un mayor poder adquisitivo”, ejemplifica.

En palabras de la profesional, otros ejemplos que nos caracterizan tienen relación con “el sentirse más importante por tener un auto mejor, ropa nueva, etcétera” y por eso es común ver a personas que aunque tienen bajos recursos económicos, se las ingenian para endeudarse y así “comprar en muchas cuotas el nuevo play station o las últimas zapatillas de marca a sus hijos”.
 
Punto Vital Octubre 2009 ©