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Los beneficiosos resultados de la apiterapia pueden apreciarse mediante un proceso constante
 
Veneno que alivia
La inyección del veneno que transmiten las abejas es uno de los mejores antídotos naturales para curar enfermedades. A través del proceso de la apiterapia, enfermedades del sistema inmunológico y trastornos mentales pueden ser sobrellevados mediante algunas sesiones en la que el insecto cobra relevancia al convertirse en un agente sanador por excelencia.
 
Carla González C.
 

La apertura a las terapias alternativas de sanación es cada vez mayor y su aceptación podría mirarse como una nueva forma de adquirir salud, alejándose un poco de la medicina tradicional que muchas veces no responde frente a las necesidades de las personas, quienes finalmente buscan en lo natural la solución a sus molestias.

De esta forma, la apiterapia se instala como una de las opciones de recuperación que mediante la picazón de la abeja y el traspaso de su veneno desde el aguijón hasta el organismo de humanos y animales, puede resultar un gran remedio para problemas como inflamaciones y dolores.

Enrique Saldías Navarro, microbiólogo industrial de alimentos, comenta que dentro de las enfermedades a las cuales la apiterapia resulta un muy buen método de curación están las que pertenecen al sistema inmunológico y algunos trastornos como la depresión, en este último, actualmente ha dado muy buen resultado al ser aplicado en jóvenes.

Antes de entregar cualquier dato con respecto a esta terapia, el microbiólogo hace una recomendación con respecto a la posibilidad de un shock anafiláctico, que sentencia como la única precaución que podría tener una persona que se someta a un tratamiento con el veneno de abejas. Por esta razón, afirma que lo mejor es que el inicio de la terapia sea mediante la utilización de una o dos abejas por sesión y así asegurarse de una posible alergia, y de paso, acostumbrar al sistema inmunológico.

El especialista dice que hay casos en que el paciente está medicándose con ciertas drogas para una enfermedad y que éstas al ser reemplazadas por unas nuevas, puede que entren en contacto con la apitoxina, produciéndose una alergia o en el peor de los casos, un shock anafiláctico. Al respecto complementa: “hay gente que reacciona y que ha sido tratada un año e incluso más, sin embargo es susceptible a reaccionar cuando, por ejemplo, le cambian un fármaco”.

Enrique Saldías cita a Paracelso para explicar que la utilización del veneno de las abejas puede – si no se trata de manera adecuada – ser perjudicial para el individuo. “Cualquier sustancia puede ser medicina o veneno. Depende de la dosis”, agrega el profesional.

 
Abejas para el cuerpo y la mente
 

Variadas son las patologías físicas y mentales que pueden ser vistas bajo el ojo de la apiterapia, las que por cierto, tienen una recuperación que va desde el cincuenta al cien por ciento de efectividad.

Así, la artritis reumatoide, artrosis, osteoporosis, tortícolis, desgarros, tendinitis, depresión, ansiedad y angustia, entre otros, son padecimientos que pueden ser controlados en base a las inoculaciones con veneno de abeja. La cantidad de sesiones y de insectos a utilizar, dependerán del grado de la enfermedad y, por supuesto, a la tolerancia del paciente.

Frente a la posibilidad de ayudar a casos comunes de colon irritable u otras molestias, Saldías es enfático al recalcar que la apiterapia no serviría para una recuperación de estas dolencias, pero menciona que “uno puede experimentar y puede hacer un sinnúmero de pruebas. De hecho, la gente debiera probar”, recomienda.

Además de pertenecer a la medicina complementaria, según Enrique Saldías, existe la posibilidad de que el trabajo con abejas funcione además como una terapia preventiva frente a algunos trastornos. Para ejemplificar esto, el microbiólogo manifiesta que la depresión – la que según sus palabras está a la par entre chilenos y japoneses - es una enfermedad que aqueja a muchas personas, “este país no se caracteriza por ser muy alegre”, dice.

 

En estos casos, Saldías comenta que a través de las inoculaciones de la abeja, se estimula la autosanación. “Si hacen un análisis de sangre, se verá elevado el cortisol en el individuo. Esto estimula al sujeto y hace que se sienta bien, le da la sensación de bienestar”, asevera para explicar que en estos casos, la ayuda de la apiterapia iría directamente en el estado anímico el que dejaría de lado ciertos pensamientos recurrentes (como el suicidio) en quienes padecen este trastorno.

Otro ejemplo de carácter preventivo sería el que se ve a menudo durante la época de invierno, donde la asistencia a apiterapia aumenta para que la apitoxina ayude a la disminución de los resfríos.

 
     

Para el profesional, en el resultado beneficioso de una terapia tiene gran parte de responsabilidad la predisposición con la que la persona se presente. Saldías coincide con la idea de que hay muchos quienes son escépticos frente a la idea de una medicación que provenga de la naturaleza, esto porque estamos acostumbrados a los fármacos y a los laboratorios. “La colmena es un laboratorio natural, el planeta lo es por sí solo”, afirma.

En síntesis, el microbiólogo argumenta que la conexión entre mente y cuerpo es vital para la recuperación integral del organismo, “alguien viene para sanarse de algo físico y resulta que después duerme mejor, se siente más relajado”, afirma y agrega que el sistema nervioso está unido a través de reacciones químicas con el inmunológico: “de toda la gente que tiene una enfermedad al sistema inmunológico, la mayoría tiene su origen en alguna vivencia emocional fuerte”, comenta.

 

Terapia con abejas ayuda en la esclerosis múltiple

A través de un estudio nombrado como “Protocolo de dosis mínima”, científicos estadounidenses sometieron a prueba a 51 pacientes con esclerosis múltiple, a quienes inyectaron veneno de abejas en medidas dosificadas y de manera constante.

Los resultados arrojaron que los síntomas típicos de esta enfermedad (inestabilidad al andar, perturbaciones visuales, fatiga, trastornos sexuales y de vejiga, demencia y síntomas de trastorno del tallo cerebral) pueden ser tratados tomando como línea principal a la inmunoterapia.

Al encontrar en los corticoesteroides - tratamiento médico hasta ahora recetado, pues contiene propiedades anti–inflamatorias - efectos adversos como la inducción a la diabetes, hipertensión y osteoporosis y además la inhibición de la respuesta inmune natural del cuerpo, se decidió estudiar los efectos de la apitoxina en estos pacientes a quienes se les hizo un seguimiento constante cada 3 meses, donde todos debían proporcionar información con respecto a cualquier cambio sufrido a través de la inyección del veneno.

Los resultados del estudio de “Protocolo de dosis mínima” arrojó que luego de un año de tratamiento con inyecciones de veneno de abejas, el 68.6% de los pacientes (al contrario del 30% que reacciona frente a las terapias alópatas)  mostraron alivio, siendo uno de los síntomas mejor evaluados el de la pérdida de fuerza muscular, el que disminuyó de un 60% a un 19%.

Otras mejorías se vieron identificadas en actividades de realización diaria como “caminar, subir escaleras, subir a un automóvil, subir a la cama, ir al baño, pasar a la bañera, y acomodarse en la cama” (Ross A. Hauser, M.D., Marylou Daguio, R.N., David Wester, P.A., Marion Hauser, M.S., R.D., Ana Kirchman, R.N., y Catherine Skinkis, M.A. Febrero 2001).

En conclusión, las metas principales de la apiterapia para combatir la enfermedad de la esclerosis múltiple establecidas por la investigación son:

- Mejorar la calidad de las reacciones inmunes del cuerpo.
- Mejorar la calidad de todas las membranas celulares de todo el cuerpo.
- Disminuir las toxinas del intestino (principalmente del intestino grueso).
- Mejoran la calidad, cantidad y circulación de la sangre.
- Mejoran el funcionamiento de las glándulas suprarrenales, riñones, hígado, corazón y timo para que a su vez se  ayude a todo el sistema nervioso y todo el cuerpo.
 
Punto Vital Abril 2008 ©