Alimentación En Forma Cuerpo y Mente Salud Estética Sexualidad Emprendedores Suscríbase
+ SALUD

 
 
Abejas y agujas se complementan para dar salud
 
Apipuntura: veneno y agujas
Para el alivio de dolores musculares y óseos y también para aminorar el estrés, la depresión y otros trastornos de tipo mental y emocional. La apipuntura resulta según quienes la aplican, un procedimiento sumamente efectivo que trabaja con – quizás – dos de las técnicas más “poderosas”, el veneno de abeja y la medicina tradicional china.
 
Carla González C.

Cuando se habla del concepto de “terapias complementarias” no sólo hay que tomar en cuenta el hecho de que pueden ser perfectamente trabajadas de manera paralela a un procedimiento, por ejemplo alópata, sino que además es importante saber que entre ellas también hacen un buen equipo.

Una de esas relaciones es la que surge desde la apiterapia y la acupuntura. La llamada apipuntura reúne todas las cualidades de la terapia con el veneno de abejas y la de las agujas, esta última quizás la técnica más conocida de la medicina tradicional china y que de paso se trata de una de las que se encuentra aprobada en Chile por el Ministerio de Salud.

En pocas palabras, la apipuntura trabaja inyectando el veneno de la abeja en los meridianos y puntos donde (según lo que postula la acupuntura) transita la energía en el ser humano. Así, la llamada apitoxina puede ser aplicada en diferentes partes del cuerpo, dependiendo del objetivo que se quiere lograr a nivel terapéutico.
 
Ambas, tanto la apiterapia como la acupuntura, son técnicas muy antiguas, así mientras se sabe que el uso terapéutico de las agujas es considerada una técnica milenaria, hay registro de los productos apícolas como el propóleo, la cera y la miel desde la época de “los antiguos egipcios, romanos, persas e incas” (Ecured.cu).

Según informó el diario español El Mundo, la apipuntura “se ha utilizado tradicionalmente en la medicina oriental para aliviar el dolor que provocan enfermedades como la artritis y la artrosis” y su procedimiento en pocas palabras difiere de la acupuntura pues “en lugar de clavar agujas, se administra veneno de abeja – diluido en una solución salina – en los puntos de la acupuntura clásica”.

La médico rumana especialista en medicina ayurvédica y vicepresidenta de la Sociedad Rumana de Apiterapia, Cristina Aosan, dice que no sólo es la apitoxina la que protagoniza esta terapia, pues la utilización de todos los productos provenientes del panal (cera, miel, jalea real, polen, propóleo e incluso la energía de la colmena y las abejas) tienen cabida en el desarrollo de ésta.
 
Relacionados con la naturaleza

La doctora Aosan advierte que para aplicar la apipuntura es necesario conocer los meridianos y puntos con los cuales trabaja la terapia con agujas, lugares que asegura, serán claves para poder iniciar el trabajo terapéutico.

De esta manera dice que así como hay puntos en todo el cuerpo que pueden estimularse para así desbloquear la energía que se mantiene en desequilibrio – y con ello generando una enfermedad – hay partes en donde “se concentran todos los meridianos y puntos  de acupuntura”. Dos de estos son las orejas y las plantas de los pies, los que  generan a su vez mapas propios donde es posible trabajar (auriculoterapia, reflexoterapia).

La especialista comenta además que según la medicina tradicional china “cada órgano del cuerpo corresponde a diferentes elementos de la tierra” y por lo tanto cada uno de nosotros estaría estrechamente unido a las figuras del fuego, la tierra, el metal, el agua y la madera.

En este contexto dice que mientras la correspondencia del fuego se relaciona con “los tejidos nerviosos, el intestino delgado, el corazón y los vasos sanguíneos, la tierra lo hace con el estómago, el vaso y el páncreas; el metal con los pulmones y el intestino grueso; el agua con la vejiga y el riñón y la madera con el hígado y la vesícula”.

Al respecto afirma que “en apipuntura es muy importante conocer la relación entre la persona y los elementos de la medicina china” para poder así desarrollar la terapia de manera adecuada. Además dice que para saber cómo proceder, es transcendental que los terapeutas tengan la capacidad de apreciar la característica dominante de una persona y esto se puede lograr al momento de ver su cómo se mueve y se expresa.

A lo anterior comenta que también existe una correspondencia entre estos 5 elementos y los productos de las abejas. En ese sentido dice que para el fuego, está el veneno de abeja; para la tierra la miel; para el metal, el propóleo; para el agua, la jalea real y para la madera, el polen.

Algunos de los métodos que la doctora Aosan llama “compatibles” con la apipuntura son el masaje tuina, la reflexoterapia, stiperpuntura, preso puntura, las palpaciones abdominales y la aplicación de elementos como los conos de vela de algodón con cera de abeja y las copas con veneno de abeja que se deslizan sobre la piel (como ventosas).
 
“El veneno de abeja no es peligroso”

El médico veterinario japonés, vicepresidente de la Sociedad Japonesa de Apiterapia y experto en micro-apipuntura, Hirofumi Naito, cuenta que la primera abeja occidental (Apis Mellifera) que se ingresó a Japón fue hace más o menos cien años atrás, años en que según cuenta, Europa ya estaba trabajando con el veneno de la abeja con fines terapéuticos.

Luego, prosigue, durante la década de los treinta “apicultores japoneses comienzan a usar la apitoxina en ellos mismos para controlar dolores de cabeza y caderas”, iniciando así la proliferación de esta terapia. “En 1979 se estableció la asociación de terapia con veneno de abeja en Japón y 4 años después de fundó una organización simular en Corea”, relata.
 

Para el terapeuta una de las cosas más relevantes en el uso de la apipuntura – en el caso de quienes practican esta técnica – es el conocimiento del paciente e ir más allá de los síntomas que le está provocando la enfermedad, esto pues según dice “por lo general la persona no dice la verdad y por eso hay que ser cuidadoso y escucharla para así poder aplicar el tratamiento con total seguridad”.

De allí que enfatiza que saber cómo durmió el día anterior a la sesión, cómo es la relación con su pareja o si tiene o no problemas económicos, etcétera, son indicadores sumamente relevantes para hacer un buen trabajo.

“Hoy, en la vida del ser humano hay mucho estrés y a causa de éste se producen muchas enfermedades, especialmente el cáncer”, comenta el japonés Hirofumi Naito.

“El veneno de abeja no es peligroso, pero si las condiciones del paciente no son buenas puede resultar delicado” comenta y por eso es necesario dialogar antes con la persona y saber lo más posible acerca de ella. La labor del terapeuta en ese sentido es fundamental, pues es él quien debe recordar el estado del paciente, la primera vez que lo atendió, las emociones con las cuales se desenvuelve, sus gestos al expresarse, entre otros.

Otro punto importante que destaca Hirofumi Naito es la importancia del “lugar del cuerpo donde se coloca el veneno” y al contrario de la doctora Cristina Aosan, el japonés confiesa no utilizar tanto los meridianos, sino que aprovecha los puntos donde se estimulan los nervios parasimpáticos, los que en ocasiones coinciden con meridianos de acupuntura.

Uno de esos puntos son los “seiketsu” y están ubicados en ambos pies y manos a unos 2 milímetros de la uña de cada dedo, excepto – aclara – “el dedo anular, pues ahí se estimula el nervio simpático. Ahí no se debe colocar el veneno, pues ese no es el objetivo de la apipuntura a no ser que se quiera provocar un shock en el paciente”, indica.

Para el terapeuta la clave en el resultado del veneno de abeja está en el contenido de acetilcolina, “sustancia que tienen los vegetales y animales y que funciona de manera contraria a la adrenalina”, sustancia que en exceso, asegura, “produce un aumento de granulocitos y estos de radicales de oxígeno, lo que pueden llegar a cambiar la información genética de una persona y provocar, entre otras cosas, dolor de estómago y colon”.

“Cuando estamos sufriendo, estamos preocupados o tenemos algo que nos complica, se produce mucha adrenalina y es por eso que debe estar en nuestro organismo, tal como la acetilcolina en los niveles adecuados. Cada una por sí sola es peligrosa para nuestra biología”, manifiesta.

Para Naito, terapias como la apipuntura – pertenecientes al concepto de biomedicina – “buscan finalmente la potenciación de los antioxidantes, los que sirven para contrarrestar a los  radicales de oxígeno. Entre ellos podemos encontrar el propóleo, la jalea real, té verde japonés, jugo de noni y el açaí (fruta brasileña)”, dice.

Punto Vital Abril 2012 ©
 
Artículos Relacionados
Acupuntura: entendimiento global del cuerpo
Veneno que alivia