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Hoy dormimos menos y los aparatos electrónicos son uno de los responsables de ello

 
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Estar hasta tarde frente a aparatos electrónicos como el televisor, el computador o el celular trae como consecuencia, dificultad para conciliar el sueño y por ende, un mal dormir, situación que acarreará otros problemas como el cansancio, irritabilidad y una deuda importante de sueño.

Carla González C.

Cuántos de nosotros nos pasamos todo el día frente al computador y luego, por la noche, no nos dormimos sino hasta que la televisión finalice sus transmisiones, la radio se apague automáticamente o el celular deje de sonar.

Luego viene el problema: quedarse dormido. Sentimos que estamos intranquilos y hasta que se nos quitó el sueño; algunos – quizás lo más sensibles - incluso tienen dificultad para dormirse a causa de la típica luz roja que indica que el televisor está apagado, la verde que muestra que el computador está encendido o de los números brillantes que indican la hora en el reloj despertador. Y ni hablar de apagar el celular, ¿cómo saber si durante la madrugada podemos recibir una llamada importante?

Y al otro día, lo típico, despertar sintiéndose como si durante la noche hubiésemos corrido la maratón; cansados, enojados sin razón alguna y pidiéndole permiso a un pie para mover el otro es algo que para cada vez más personas forma parte del día a día y la responsabilidad de ello muchas veces no la tiene ni el trabajo ni las obligaciones diarias, sino el mal dormir a causa del efecto que provocan los aparatos electrónicos.

Según un estudio realizado por la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos, “la dependencia de los celulares, las computadoras, así como ver televisión y jugar videojuegos antes de dormir, podrían estar interfiriendo en los hábitos de sueño”.

La neuróloga y directora del Centro Médico del Sueño de la Universidad Católica (UC), doctora Julia Santin Martínez, afirma que con el paso de los años “ha habido un cambio significativo en los hábitos de sueño desde la introducción de la luz eléctrica y de hecho ahora todo el mundo duerme menos y en parte tiene que ver con eso”.

Según comenta, “el ciclo de sueño-vigilia depende de varios factores, externos e internos” y mientras dice que el más importante en el caso de los primeros es la luminosidad ambiental (otros son la temperatura ambiental, los ruidos, etcétera), en el caso de los segundos cuenta que están la temperatura corporal (la que desciende a eso de las 3 de la madrugada) y “la secreción de ciertas hormonas donde la melatonina es una de las más importantes”.

En relación a esta hormona, comenta que “tiene un ritmo circadiano y su secreción empieza a aumentar aproximadamente cuando comienza a oscurecer para llegar a un máximo alrededor de las 2 y las 3 de la mañana”.

Dentro de los bloqueadores más potentes de la melatonina está justamente la luz y por esta razón, la doctora Santin dice que la luminosidad de aparatos electrónicos como el televisor o el computador afectará. “Es obvio que si me quedo pegada a una pantalla hasta muy tarde, estaré teniendo luz que bloqueará la secreción de melatonina y por lo tanto, va a retrasar el inicio del sueño”, explica.

Otro factor que va muy de la mano con el mal dormir es la hiper conectividad a la que estamos expuestos durante las 24 horas. Al respecto, la neuróloga hace énfasis en aparatos como el celular (dispositivo que muy pocas personas apagan durante la noche), a través del cual “puedes recibir mensajes a cualquier hora o una llamada que también hará que la persona despierte”.

Y al otro día…

Según menciona la directora del Centro Médico del Sueño UC, el retraso en el inicio del sueño trae como consecuencia varios problemas y todos ellos pueden verse al día siguiente cuando nos levantamos para iniciar nuestras actividades.

En ese contexto afirma que como “la persona queda con una deuda de sueño porque no alcanza a cumplir con el horario que habitualmente requiere para descansar, anda somnoliento todo el día y por ende, cansado, irritable, con dificultad para concentrarse, etcétera”.

“La persona queda sobre excitada porque está por mucho tiempo en una alerta muy importante porque todos estos aparatos electrónicos la estimulan. El estar largo rato frente a esa luminosidad obviamente la mantiene despierta”, asevera.
 
     

No quedarse dormido en la noche a causa de la luminosidad provocada por aparatos electrónicos lleva a la persona a andar con sueño en el día. Algunos duermen siesta, lo que los retrasa en sus tareas diarias y otros recurren al café, el que puede consumirse en exceso. “Todos estos malos hábitos llevan finalmente a que se produzca insomnio”, dice la doctora Julia Santin.

En cuanto a la posibilidad de que el retraso del sueño a causa del uso prolongado de aparatos electrónicos tenga implicaciones a largo plazo, la doctora Santin dice que “el reloj biológico interno se termina acostumbrando a este nuevo horario” y si bien asegura que hay quienes logran “resetearse” y volver a un horario de sueño más saludable, dice que también hay otros que no lo logran (muchas veces por predisposición genética), quedándose “pegados” en este hábito, terminando incluso por padecer de insomnio.

Además de las consecuencias anteriormente descritas por la especialista, existen otras que si bien parecieran no tener mucho que ver, sí son consideradas como un resultado del mal dormir. Una de ellas es el aumento de peso, esto pues según la médico “hay un cambio en el horario de la alimentación”.

Entonces, agrega, “como se duermen tarde, comen tarde también y como les cuesta despertarse en la mañana, no toman desayuno y luego comen cualquier cosa. Si uno duerme poco, se favorece el aumento de peso y eso se ha visto mucho en el último tiempo”, asegura.

Por último, la neuróloga menciona que si bien no existe una recomendación con respecto a las horas que debiéramos dormir – esto porque las indicaciones son absolutamente individuales y dependiendo de la persona – sí hay una media que normalmente se mueve entre las siete y las ocho horas.

Según menciona, hay personas que son dormidores cortos que necesitan menos horas de sueño – pero no por eso hay que pensar que no descansan – y otros, los dormidores largos¸ que requieren más de ocho horas (10 u 11 horas algunos) para descansar.

Algunas recomendaciones que entrega la neuróloga,  Julia Santin con respecto a cómo mejorar nuestra calidad de sueño son:

1) Apagar el computador entre las 20 y las 21 horas, no sólo por la luminosidad de la pantalla, sino porque además “cuando uno, por ejemplo, revisa su e-mail puede recibir noticias buenas, pero también malas y verlas tarde en la noche, provocará que la persona se quede dándole vueltas al problema, cosa que también repercutirá en el calidad del sueño”, dice.

2) Utilizar la pieza para descansar y dormir y no como oficina, sala de cine o comedor. “Es muy recomendable generar un ambiente apropiado para así lograr desconectarse del trabajo y otras actividades”, menciona.

3) En el caso de los niños y jóvenes, la doctora Santin cuenta que es fácil que padezcan del “trastorno de sueño por falta de límites”, lo que claramente queda en manos de sus padres y el control que estos ejerzan sobre el uso del computador, los videojuegos y el celular, entre otros.

 
Punto Vital Noviembre 2012 ©
 
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