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Alergias respiratorias: cuidados de verano
En los últimos años los casos de alergia han aumentado de forma dramática en nuestro país, un problema al que se suma a la diversificación de estas enfermedades respiratorias, que antes eranmás simples y poco comunes en los meses de primavera y verano.
 
Equipo Redacción Punto Vital
 

Llega por fin el ansiado verano, símbolo de descanso para la mayoría de los chilenos, pero también de ciertas incomodidades típicas de esta época del año como las alergias respiratorias, que suelen impedirnos el disfrute total. Estas enfermedades, asociadas al sistema respiratorio y que surgen como respuesta a un elemento que produce alergia, son las más comunes entre septiembre y mediados de marzo.

Según la American Academy of Allergy Asthma & Immunology la sola manifestación de los clásicos síntomas como estornudos, nariz roja u otras molestias no implica necesariamente que se sufra de este tipo de afección, ya que la reacción alérgica la define como “la consecuencia de varios sucesos que se producen dentro del sistema inmunológico”, y bajo este parámetro resulta muy importante la detección de la enfermedad ante la mínima sospecha.

 
Cómo diagnosticarlo
 

Cuando la persona se da cuenta de que lo que creía que era un resfrío se trata de algo diferente es necesario que vaya a un médico especialista, de modo que pueda realizarse los exámenes que determinen a qué se debe y cómo tratarlo.

Para el examen se aplican en la piel o en la sangre diminutas cantidades de los elementos alérgenos más comunes para evaluar el nivel de reacción que se tiene con ellas. Entre las pruebas que se aplican están: productos de ácaros del polvo, moho, árboles, pasto y polen de malezas, entre muchas otras posibilidades. La idea de este test es obtener la mayor cantidad de información posible sobre cómo está reaccionando el sistema inmunológico del paciente.

 
Factores de riesgo
 

Al igual que otras muchas enfermedades, siempre existe una predisposición genética a sufrir alergias respiratorias, pero eso corresponde sólo a un pequeño porcentaje de los casos, confrontado a las situaciones en que los culpables son los agentes que se dan a través del ambiente.

Al variar las temperaturas, y con esto cambiar la vegetación, cambia también el tipo de alergias que se puedan tener, según explica a Punto Vital el doctor Pedro Mardones, especialista en enfermedades alérgicas y presidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Chilena de Alergia e Inmunología.

En Chile, según la ubicación geográfica, también se da una diferencia entre los tipos de agente alergénico ya que, por ejemplo, quienes viven hacia el interior suelen verse más afectados por el polen, mientras que quienes están más cercanos a la costa son mayormente afectados por los ácaros del polvo.

 
El veneno que las abejas transportan en su aguijón esta repleto de propiedades terapéuticas y, aplicado correctamente en las zonas adecuadas, se convierte en una excelente medicina natural.
 
Agentes alergénicos
 

En lo referente al polen es importante saber que se trata de diminutas células masculinas que producen las plantas en flor para su reproducción, asimismo sucede con otro tipo de vegetación, como es el caso de algunos árboles, pasto y hierbas de poca altura.

Para quienes sean alérgicos al polen, la American Academy of Allergy Asthma & Immunology recomienda tener en cuenta lo siguiente, con el fin de evitar los efectos del polen.

  • Mantener las ventanas de la casa cerradas en la noche para evitar la entrada del polen o moho a la casa
  • Disminuir o evitar las actividades al aire libre en las horas de mayor riesgo (de 5 a 10 am.)
  • Al viajar en auto, mantener las ventanas cerradas
  • Tomar vacaciones en lugares como la costa, donde se registra menos polen
  • Tome los remedios recetados por el especialista en la dosis recomendada
  • No corte el pasto ni se exponga al que está recién cortado
 
     

Por su parte, los ácaros del polvo son animales microscópicos, de la familia de las arañas, que habitan en zonas de clima templado y humedad relativa alta. Su peligrosidad radica en que tanto sus deposiciones como partes de su cuerpo contienen partículas que al volatilizarse y tomar contacto con la mucosa (revestimiento interno) nasal o bronquial producen una inflamación que derivará en rinitis alérgica y/o en asma bronquial.

Para evitar las reacciones de alergia a los ácaros del polvo, se recomiendan los siguientes puntos:

  • Eliminación de alfombras, principalmente en el cuarto del paciente. Preferir pisos de madera y cerámica
  • Eliminación de peluches, libros, y otros elementos que acumulen polvo
  • Uso de cobertores antiácaros para colchones, almohadas
  • Sacar el polvo de las superficies con trapo húmedo (no sacudir)
  • En ocasiones es útil el lavado de sábanas, frazadas y cubrecamas cada 10 a 15 días a temperaturas iguales o mayores a 55ºC, con un buen secado a la intemperie
 
Tratamientos
 

Frente a la presencia de este tipo de afecciones existen 3 formas de proceder según explica el Dr. Mardones.

Una vía es la de la prevención, por la que ya asumida la alergia, el paciente evite el contacto con los agentes que puedan afectarlo, “lo cual muchas veces no se puede evitar y ahí es donde parte el problema de nuevo”, afirma.

La segunda opción es el de los medicamentos específicos, que se determinan luego de los exámenes. Estos tratamientos deben ser muy rigurosos en su aplicación para que sean efectivos. La afirmación de que todo remedio antialérgico produce sueño, ya es un mito, explica el profesional, “ya que los fármacos de última generación contienen otros compuestos que no afectan la lucidez de quien lo consuma”.

El tercer camino es conocido como inmunoterapia o como vacunas antialérgicas, a través de las cuales -sólo en casos seleccionados y muy específicos- se intenta cambiar la respuesta inmunológica del paciente.

 
Punto Vital Octubre 2006 ©