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No es la única técnica de la medicina tradicional china, pero sí la más reconocida
 
Acupuntura: entendimiento global del cuerpo
Entender el cuerpo como un todo. Ésa es una de las premisas por las cuales trabaja la acupuntura, técnica milenaria perteneciente a la medicina tradicional china que basa su trabajo en la estimulación de puntos a través de las agujas. Reequilibrar el flujo energético de la persona es su objetivo.
 
Carla González C.
 

La acupuntura es sin duda la mayor representante de la medicina tradicional china, a pesar de que existen un sinnúmero de otras especialidades tan o más antiguas como la fitoterapia, sistemas de masajes tuina y amma, ejercicios respiratorios (Chi Kung), entre otros.

Y como se trata de una de las terapias integrativas más conocidas y respetadas – en Chile  junto con la homeopatía son, hasta ahora, las únicas reguladas por el Ministerio de Salud – es necesario conocer en qué consiste, sus objetivos y la forma en que trabaja, después de todo por mucha regulación que exista, hay quienes dicen ser acupunturistas, pero que en realidad su única labor es colocar agujas, da lo mismo en el lugar del cuerpo que lo hagan.

Para el profesor de acupuntura de la Escuela Internacional de Medicina y acupunturista del servicio de acupuntura del Hospital de Carabineros, Gianfranco Maggiolo, esta técnica está estrechamente ligada a la punción con agujas, aclarando además que este método no es sinónimo de medicina tradicional china, sino más bien una de las tantas ramificaciones terapéuticas que se desprenden de ella.

A su vez, el terapeuta indica que de la misma acupuntura se desprenden diversas técnicas que también utilizan como base la estimulación de puntos. Ejemplo de ello son la electro acupuntura, la digitopuntura, la moxibustión (estimulación de puntos a través de la aplicación de calor), las ventosas (éstas abarcan áreas más extensas que un punto), entre otros.

 
Gianfranco Maggiolo afirma que para hablar de acupuntura – en términos estrictos – se debe hacer la relación con la utilización de agujas. Otros métodos que si bien estimulan áreas o puntos, pero que no utilizan agujas, no serían parte de esta disciplina.
 

Con respecto al principal objetivo con el que se utiliza la acupuntura, dice que mientras en términos tradicionales, es decir basado en la medicina china, “lo que busca la acupuntura al igual que todas las técnicas de la medicina tradicional china, es tratar de re equilibrar el flujo energético del cuerpo, es decir, el equilibrio natural del ser humano”.

En este contexto, cuenta que disciplinas como ésta difieren de la medicina científica porque parten su trabajo desde la salud de la persona y no desde la enfermedad, por lo tanto “consideran que lo normal es que el cuerpo esté equilibrado”.

 
Dolor y zonas reflejas
 

En cuanto a su forma de trabajar, la acupuntura maneja “zonas reflejas” que según cuenta el acupunturista se ocupan en el diagnóstico y tratamiento. “Un microsistema de acupuntura clásico de diagnóstico y observación es la auriculoterapia, también está la lengua, nariz y algunas zonas de la cara, ojos, manos, etcétera”, dice.

En relación al dolor, un tema importante para muchos que no se atreven a incursionar en la acupuntura y en general a ninguna terapia que implique molestias, Gianfranco Maggiolo dice que “hay que partir de la base de que cuando una persona se hace acupuntura algo tiene que sentir”.

 
     

A lo anterior agrega que “las agujas son de un diámetro bastante menor, pero son agujas al fin y al cabo”. Sin embargo, manifiesta que lo que se busca es “provocar una respuesta en el cuerpo” y en ese sentido menciona que “hay puntos particularmente sensibles por la localización en la que están, como las plantas de los pies, las palmas de las manos, las muñecas, articulaciones y contrarios a estos están aquellos lugares con más tejidos como los muslos, la espalda, glúteos, abdomen”, añade.

 
Muchos conciben a la acupuntura como un método reservado sólo para problemas musculares como el lumbago o la ciática. Gianfranco Maggiolo dice que esto se debe al gran poder analgésico que posee esta terapia, la que también es muy beneficiosa en patologías no dolorosas como la depresión, insomnio, parálisis facial periférica, trastornos ginecológicos, hiperactividad, entre otros.
 

Con respecto a la sensación que se tiene al momento de ser tratado con agujas, el especialista comenta que ésta debe ser experimentada no sólo por el paciente sino que también por el acupunturista. “Eso está descrito como sensación acupuntural (arribo del chi o ‘de chi’), lo que indica que la aguja está en la localización y profundidad adecuada y por lo tanto está estimulando la energía de manera correcta”.

La sensación que produce esta experiencia – dice Maggiolo – es descrita de diferentes maneras; así, mientras algunas personas hablan de una sensación eléctrica, otras             hacen alusión a vibraciones, sensación de agua corriendo por el área tratada, calentamiento y adormecimiento de la zona, etcétera.

Por otro lado, menciona que si bien no es algo frecuente, ocurre que a muchas personas luego de las primeras sesiones, se les manifiestan síntomas de manera más intensa. Esto, explica, puede deberse a la relajación que ocurre en los músculos luego de la terapia, sensación similar a lo que produce el ácido láctico luego de ejercitarse.
 
La importancia de la calidad de vida
 

La acupuntura, al igual que todas las terapias integrativas, necesita de la colaboración del propio paciente, quien si no acompaña el tratamiento con hábitos sanos (alimentación saludable, actividad física, etcétera), no verá resultados positivos en su camino hacia la salud.

“En parte, la recuperación de una persona depende de un tratamiento bien diseñado y de un diagnóstico bien hecho, pero la verdad es que el mayor porcentaje depende del mismo paciente y eso pasa básicamente por la edad y también por sus hábitos (esto sobre todo en los adultos). Un paciente que fuma, se alimenta y duerme mal, no va a andar igual que otro que es deportista y que tiene una buena dieta. Esto es súper intuitivo, natural y lógico”, dice.
 
“El estancamiento del chi puede ocurrir por cosas tan simples como una picadura de mosquito hasta cosas que a veces tardan mucho más en manifestarse” y que pueden tener relación con la mala calidad de vida, menciona Gianfranco Maggiolo.
 

En otro contexto, comenta que el acupunturista tiene la capacidad de diagnosticar y hace hincapié en que este procedimiento es diferente al que se realiza en la medicina alópata, ya que “van por una vía paralela y por lo tanto no sustituibles entre sí”.

En ese sentido señala que “el lenguaje que utiliza la medicina china y la forma de análisis del cuerpo es muy diferente, sobre todo en lo primero”, esto pues si bien en estricto rigor tendría el mismo objetivo que la medicina alópata, “el nombre y las formas de plantearlos es diferente”, lo que puede resultar difícil de comprender en una primera instancia, principalmente en nuestro contexto cultural.

Por último, el acupunturista dice que no da lo mismo dónde se colocan las agujas, pues ésta no es una terapia inocua. Para el especialista “el procedimiento mal ejecutado tiene riesgos que pueden ser bastante graves”.

En ese sentido cuenta que se han realizado estudios donde se utiliza “acupuntura falsa” (y donde hay resultados) a modo de placebo y también asegura que “donde hay dolor hay un punto”, por lo que a pesar de que todos ellos tienen una localización precisa, también existen algunos que son espontáneos y que surgen en algún momento y luego desaparecen. “Se utilizan sobre todo en lo que tiene que ver con dolores musculares”, cuenta.
 
Agujas para la emoción
 

El psicólogo y acupunturista Mauricio Haquin menciona – al igual que Gianfranco Maggiolo – que la acupuntura es “uno de los arsenales terapéuticos de la medicina tradicional china y por lo tanto, hay que mirarla como parte de todo el contexto que significa esta medicina”.

En relación directa a la importancia que tienen las emociones para la acupuntura, el terapeuta dice que “dentro de la medicina china, hay una parte que deriva del taoísmo, donde se hace una síntesis de los fenómenos que ocurren en el universo y que por lo tanto nos ocurren a todos”.

En ella – prosigue – y como una forma de contextualizar estos fenómenos, los “dividen en cinco elementos o movimientos energéticos que se comparan con los que suceden en la naturaleza. Estas fases son agua, madera, fuego, tierra y metal, elementos que se ayudan entre sí, uno es madre del otro y todos se llevan al ámbito de la fisiología humana” y de allí a su relación con las personas.
 
     

Y como la fisiología del ser humano también contempla a las emociones, Mauricio Haquin dice que existen cinco emociones que van muy de la mano con los órganos que en este caso la medicina tradicional china resalta e incorpora a un lado de los fenómenos antes descritos.

Estas emociones son la ira (hígado), el miedo inmediato o susto (pulmón), la acción de “masticar” los problemas (estómago), el miedo que se prolonga en el tiempo (riñón) y la alegría (corazón). Todas ellas, dice, están concebidas como energías que ocupan nuestro cuerpo sólo como un puente entre el cielo y la tierra.

Entonces, “lo que la medicina china no dice es cómo nosotros convivimos y manejamos esa energía de la mejor manera posible, lo que nos alejaría de las enfermedades o padecimientos”, explica.
 
En cuanto a la importancia de las emociones en esta medicina, Mauricio Haquin dice que “lamentablemente – al menos lo que se ha traducido a occidente – no se ve una gran importancia hacia el tema de las emociones, aunque ahora hay autores que están tomando el tema con mayor profundidad. Se ve eso sí que en la práctica taoísta existe el tema del control de las emociones y su sabia administración como algo muy importante”.
 

En relación a la acupuntura y más específicamente a los puntos relacionados con las emociones, el psicólogo menciona que éstas no tienen un punto en común, pero más allá de eso afirma que lo que se busca aquí en el tratamiento es la raíz, esto pese a que dice que existen puntos relacionados, por ejemplo con la ira y que están relacionados con el exceso de calor o yang de los órganos.

Para el terapeuta, la acupuntura tiende a ser aún más efectiva en casos de exceso más que en la debilidad o deficiencia en los órganos, ya sea por la falta de energía o a causa de malas prácticas nutricionales o de alguna otra índole.

“Se trata la raíz del síntoma de este árbol sintomático (síndrome), en esta combinación de cinco órganos y patógenos externos (naturaleza) e internos (emociones)”, todo mediante una evaluación energética la que pretende encontrar el desequilibrio”, cuenta.

En esta evaluación, dice el psicólogo, se ve “el cielo anterior” o carga genética, la historia inmediata de la persona, la que considera aspectos como el emocional, físico y ambiental y luego se une toda la información junto con otras acciones como la toma del pulso chino (palpación de al menos 60 puntos), la observación de la lengua y del shen o espíritu, ánimo, la piel y su luminosidad, etcétera” para sacar una conclusión, comenta.

Con respecto a la acción de la acupuntura en este tipo de terapia, dice que “modifica los síntomas que acompañan a la emoción y eso repercute en las condiciones, o sea, la persona ya no ve todo oscuro ni acotado, sino que se expande su conciencia y también fluye su chi o energía mental”.
 
Punto Vital Julio 2011 ©
 
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