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Darle poder a los medicamentos sería igual a no ver la realidad
 
Abusar de los fármacos es no vernos a nosotros mismos
Tomar pastillas para todo junto con las atractivas promociones que hoy nos ofrecen las grandes cadenas de farmacias hace muy fácil que se produzca un abuso en el consumo de fármacos, acto que no sólo daña al organismo, sino que también permite que nos vendemos los ojos ante nuestra realidad.
 
Carla González C.
 

Ya es sabido que casi la totalidad de los seres humanos se resiste a verse a sí mismo para desde ahí encontrar respuestas a sus problemas, padecimientos, miedos, etcétera. Entonces, otorgar poder a cosas externas se vuelve prioridad para muchos quienes prefieren – consciente o inconscientemente – no reconocer lo que realmente les está pasando y así continuar viviendo cegados ante la realidad.

Esta idea es compartida por Anne Obellianne, terapeuta Nei Dan Gong Fa (sanación alquímica), quien afirma que desde la mirada de la medicina energética, el malestar es el “desfase de uno mismo con el mundo”, por lo tanto explica que todos nacemos “con una especificidad que tiene que ser manejada dentro de un entorno, lo que va construyendo finalmente el condicionamiento con el mundo y generando a su vez la ‘emoción de reacción’”.

En cuanto a lo anterior, la terapeuta afirma que este concepto funciona tal como “una reacción química entre el condicionamiento y nuestro ser más profundo”. Entonces, añade que “normalmente el malestar o la enfermedad debería llamar nuestra atención a algo que no es coherente y en donde se dejó influir demasiado el entorno o lo que nos condiciona o limita”, manifiesta.

De esta manera, Anne dice que lo correcto no sería entregarse al mundo o en este caso a los medicamentos, que lo único que logran según sus palabras es hacernos perder la visión de nosotros mismos, sino más bien descubrir (nos) tal como si se tratara de un juego de ajedrez, en donde cada pieza debe moverse a conciencia y con reflexión.

En ese sentido menciona que la idea es estar atento a los síntomas – ya sea de una depresión como de una úlcera – y comprender por qué se están manifestando en nuestro cuerpo. En detrimento de aquello, los medicamentos y más aún el abuso en su consumo, “borrarían la huella” que aquel malestar estaría intentando comunicar.

 
Para Anne Obellianne, la enfermedad tiene como objetivo llamar nuestra atención y hacernos buscar dentro de nosotros mismos qué es lo que queremos y necesitamos para así dárnoslo. Así, dice, podremos retomar nuestro espacio sin la necesidad de limitarlo con “fuerzas externas”. Los fármacos serían una de ellas.
 

“Uno toma medicamentos generalmente para que desaparezca el síntoma y muy pocas veces el fármaco es realmente curador. Es más bien algo que te permite tapar el daño que la mayoría de las veces proviene de otra cosa más profunda”, complementa.

 
“Los remedios causan fascinación”
 

Para la terapeuta en sanación alquímica, los medicamentos causarían atracción en las personas porque de alguna forma vendrían a “solucionarnos el cuento” de una manera evidentemente más fácil que lo que implicaría sentarse a reflexionar acerca de qué es lo que nos sucede.

“Es como en una prueba de matemáticas, donde puedes tener un torpedo que te llevará directamente hasta la nota, sin obligarte a estudiar. Entonces, teniendo eso, aunque no entiendas nada no importará, pues de igual forma obtendrás una buena calificación. El problema es que después pasará el tiempo, entrarás a la universidad, trabajarás, tendrás familia y aún no habrás solucionado el problema de base”, reflexiona.

De esta manera, además de opinar que “el ser humano es un flojo”, vuelve a la metáfora del ajedrez para decir que todo realmente se parece mucho a este juego donde “se deben manejar muy bien las piezas, ser ubicado y tener muy en cuenta el fin que uno tiene en la vida. Si no quiere aprender, entonces tomará pastillas”, dice.

En ese sentido, afirma que para lograr una sanación, nuestro propio organismo podría servirnos de medicina y así terminar con resfríos, dolores o cualquier otra afección. Sin embargo, aclara que nada se logrará si la persona no se vuelve hacia sí misma, cuestiona su existencia y se abre a la posibilidad de sanar.

Es por eso que menciona que a través de técnicas como la meditación o simplemente dándonos el tiempo para descansar, dejando de ser competitivos y encontrándole un sentido a lo que hacemos, el cuerpo puede ser “capaz de auto resolver el problema por sí mismo. La idea no es perder un síntoma, sino ganar salud”, concluye.

 
Los fármacos: la excusa que la gente necesita
 

En nuestro país, el tema del abuso en el consumo de fármacos y el de la automedicación son de sumo cuidado, pues tenemos una evidente falta de cultura con respecto a este tema, esto a pesar de que contamos con un Programa Nacional de Farmacovigilancia (el que para la población es poco conocido) y con la bioequivalencia, la que no se ha probado en todos los medicamentos disponibles comercialmente.

Al respecto, la químico farmacéutico y directora de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad San Sebastián (USS), Doctora Pamela Cámpora, menciona que hoy el tema de la automedicación, el que tradicionalmente supone connotaciones negativas, se mira desde un punto de vista particular donde incluso es aceptada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 
     

Es así como la profesional afirma que esta entidad mira a la acción de consumir fármacos sin la previa visita médica (venta directa) como “una fórmula válida” en países desarrollados o en vías de estarlo, para prevenir y tratar síntomas y problemas menores de salud que no requieren consulta médica.

Entonces, la denominada “automedicación responsable” promovida por la OMS “constituye una forma de descongestionar el sistema de salud, pues es sabido que en muchos casos la gente acude a estos centros por sintomatologías o desórdenes auto reconocibles para los cuales existen medicamentos que se venden sin receta y que contienen la información necesaria para poder utilizarlos de forma racional y segura”, explica.

Junto con lo anterior, dice que el hecho de que existan fármacos que se pueden vender directamente sin una receta médica de por medio no significa que están exentos de efectos secundarios. Un ejemplo es el paracetamol, el que “en dosis supra-terapéuticas puede producir una falla hepática fulminante que puede requerir inclusive de trasplante hepático”, advierte.

Otros fármacos a los cuales mucha gente acude de manera irresponsable, incluso adquiriéndolos por Internet o en el “mercado negro” son los antidepresivos, los ansiolíticos, aquellos que se usan para bajar de peso o para mantener la concentración. Para la profesional, “el uso de estos medicamentos requiere de diagnóstico, supervisión y control médico, por ende son prescritos bajo receta”, condición que según sus palabras, “en nuestro país no se cumple en todos los establecimientos, ni para todas las medicinas”.

 
Aunque se piense que las aguas de hierbas – muy utilizadas como tratamientos – son inocuas, la Doctora Cámpora menciona que también pueden tener efectos adversos y por lo tanto el paciente debe informar al médico de este consumo, sobre todo si lo está complementando con medicamentos alopáticos.
 

En este mismo contexto, la docente de la USS afirma que en cuanto al abuso de medicamentos, el omeprazol también es uno que encabeza la lista. Si bien esta medicina está indicada para algunos trastornos tales como úlcera duodenal o gástrica, esofagitis por reflujo gastroesofágico (que no responde a otros medicamentos) y otras patologías de hipersecreción, también se indica en pacientes polimedicados y en personas que están usando fármacos que tienen como efecto adverso el daño en la mucosa gastrointestinal.

Lo malo, continúa, es que por su mecanismo de acción, el uso indiscriminado del omeprazol puede enmascarar los síntomas de otras patologías. “El paciente no siente acidez o ardor estomacal, pero podría estar cursando un cáncer gástrico y no saberlo”, enuncia.

 
Todos tienen efectos secundarios
 

Basta ver el folleto que viene inserto en una caja de remedios para darse cuenta de la innumerable cantidad de efectos secundarios que puede traer su consumo. En ese sentido, la Doctora Cámpora dice que “todos tienen la capacidad de generar efectos no deseados”, aún cuando la condición básica de un fármaco sea causar más beneficios que riesgos.

Debido a esto, se hace aún más necesario que la población no abuse del consumo de estos productos, ya sea tomándolos en exceso como también utilizándolos para otros fines. Tal es el caso del modafinilo, sustancia indicada para tratar a pacientes con excesiva somnolencia diurna, pero que también es utilizada por muchos jóvenes para lograr permanecer despiertos en tiempos de exámenes o durante “el carrete”.

 
     

Otros que lideran los ranking en abuso son la sibutramina (que posee innumerables y muy peligrosos efectos secundarios), los analgésicos y antiinflamatorios (ambos perjudiciales para el estómago), ergotaminas (utilizadas para el dolor de cabeza y que como efecto secundario pueden causar migrañas de rebote), los ansiolíticos (cuyo abuso exacerba los efectos de la depresión del sistema nervioso central), laxantes, antibióticos, antihistamínicos, entre otros.

 
La Doctora Cámpora es contraria a la venta de remedios en los supermercados, medida por la cual hoy aboga el Ministerio de Salud. Al respecto señala que previo a esto habría que educar a la población en el uso racional de medicamentos, porque de lo contrario, esta práctica conducirá a la  automedicación irresponsable, aumentando las intoxicaciones por fármacos y en consecuencia el gasto en salud derivado de estas conductas.
 

Con todo lo anterior, la químico farmacéutico comenta que en nuestro país se le da un valor muy grande a los medicamentos, el que tendría relación principalmente con “aspectos asociados con las emociones humanas, como la disminución del sufrimiento, favorecer la esperanza de vida y la felicidad de las personas”.

Es así como indica que a pesar de que “nuestra cultura asocia la restitución de la salud a algo externo que debo proporcionar a mi cuerpo para poder recuperarme, actualmente esa mentalidad está cambiando gracias a las terapias naturales”. Con ellas, dice, “la población está dándole un sentido distinto a las cosas y a cómo enfrentarlas; empieza a interesarse en el tema de las energías y con eso ha empezado a abrir su mente”, comenta.

Aún con esto, sostiene que todavía hay “muchos que utilizan medicamentos en base a la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en el organismo. De esta forma generan la tranquilidad mental de estar haciendo algo para recuperarse. Es la excusa que utilizan ciertas personas para estar mejor”, concluye.

 
Punto Vital Agosto 2010 ©
 
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