Observar cómo la piel va perdiendo su color para convertirse en un puñado de manchas blancas que pueden ir apareciendo progresivamente en algunas partes del cuerpo, es algo que seguramente traspasará la barrera de lo estético, pues según cuentan los especialistas, vivir este cambio en la apariencia de la piel puede incluso echar a perder la autoestima del paciente, esto por sentirse observado por el resto y fuera de lugar.
Esta pérdida de pigmentación se llama vitiligo, patología que es definida por el Manual Merck como “una enfermedad en la que la pérdida de melanocitos produce placas lisas y blancas en la piel”.
Según la publicación, esta decoloración “puede aparecer después de un trauma físico poco común, especialmente un traumatismo de la cabeza y tiende a concurrir con determinadas enfermedades, como la enfermedad de Addison, la diabetes, la anemia perniciosa y la enfermedad tiroidea. Además, puede ser psicológicamente devastador debido a la gran desfiguración que se produce tras el cambio en la pigmentación”.
Similar es la opinión de la dermatóloga de Clínica Santa María (CSM), doctora Hilda Rojas, especialista que menciona que a pesar de desconocerse las causas del vitiligo, “en general está relacionada con un estrés emocional. Esto actúa como gatillante y hace que el sistema inmune destruya las células productoras de pigmento”.
Con respecto a esta suerte de autodestrucción, la dermatóloga de Clínica Vespucio doctora María Laura Cossio, agrega que la causa de esta enfermedad hace que sea denominada como autoinmune y dice que su origen podría tener relación con “una cierta predisposición genética, por lo que es más común en personas que tienen un historial familiar”. |