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Aunque las causas son desconocidas, se sabe que lo emocional tiene gran participación
 
El vitiligo: ¿manchas emocionales?
La enfermedad del vitiligo se hizo mayormente conocida por los dichos del fallecido cantante Michael Jackson quien explicaba el cambio en la pigmentación de la epidermis por padecer supuestamente de esta patología, la que puede afectar a cualquier persona, sin importar su género, raza o color de piel.
 
Carla González C.
 

Observar cómo la piel va perdiendo su color para convertirse en un puñado de manchas blancas que pueden ir apareciendo progresivamente en algunas partes del cuerpo, es algo que seguramente traspasará la barrera de lo estético, pues según cuentan los especialistas, vivir este cambio en la apariencia de la piel puede incluso echar a perder la autoestima del paciente, esto por sentirse observado por el resto y fuera de lugar.

Esta pérdida de pigmentación se llama vitiligo, patología que es definida por el Manual Merck como “una enfermedad en la que la pérdida de melanocitos produce placas lisas y blancas en la piel”.

Según la publicación, esta decoloración “puede aparecer después de un trauma físico poco común, especialmente un traumatismo de la cabeza y tiende a concurrir con determinadas enfermedades, como la enfermedad de Addison, la diabetes, la anemia perniciosa y la enfermedad tiroidea. Además, puede ser psicológicamente devastador debido a la gran desfiguración que se produce tras el cambio en la pigmentación”.

Similar es la opinión de la dermatóloga de Clínica Santa María (CSM), doctora Hilda Rojas, especialista que menciona que a pesar de desconocerse las causas del vitiligo, “en general está relacionada con un estrés emocional. Esto actúa como gatillante y hace que el sistema inmune destruya las células productoras de pigmento”.

Con respecto a esta suerte de autodestrucción, la dermatóloga de Clínica Vespucio doctora María Laura Cossio, agrega que la causa de esta enfermedad hace que sea denominada como autoinmune y dice que su origen podría tener relación con “una cierta predisposición genética, por lo que es más común en personas que tienen un historial familiar”.
 

La doctora Rojas cuenta que “antiguamente el vitiligo era conocido como la enfermedad de la melancolía”, asegurando con esto que ciertamente hay una relación entre lo emocional y esta patología. La doctora Cossio en tanto afirma que en una persona predispuesta, “el vitiligo puede desencadenarse debido al estrés emocional, psicológico o físico”.

 
Difícil tratamiento
 

Ambas profesionales coinciden en que el vitiligo no tiene cura y además sostienen que a pesar de tener muchos tipos de tratamiento, es una enfermedad difícil. En algunas publicaciones incluso, se menciona que es mejor no someterse a ningún tipo de procedimiento médico.

Al respecto, la dermatóloga de Clínica Vespucio menciona que si bien es cierto hay muchos tratamientos, “ninguno es 100% efectivo”. Sin embargo, indica que “la combinación de ellos puede mejorar la enfermedad en porcentajes variables y con ello mejorar también la calidad de vida del paciente. También hay muchos casos en que la enfermedad remite completamente”, dice.
 
     

Para la doctora de CSM en tanto, el resultado de los tratamientos depende mucho de la causa que gatilló la enfermedad y por esa razón se haría difícil tratar a estos pacientes. “Mientras más pronto se instale algún tipo de procedimiento, mejor será la respuesta”, manifiesta.

 

Ambas dermatólogas afirman que una de las indicaciones más importantes para los pacientes con vitiligo es el cuidado de la piel ante la exposición solar. De esta manera dicen que al ser las áreas carentes de pigmento las más perjudicadas en caso de daño por la radiación UV, lo mejor es considerar como “estricta” la fotoprotección.

 

En cuanto a la posibilidad de incorporar otros elementos al tratamiento del vitiligo, las especialistas difieren en sus opiniones. Así, mientras la doctora Cossio indica que “aún no existe evidencia científica de buena calidad que nos permita recomendar productos naturales”, la doctora Rojas afirma que sustancias como la bergamota (fruta cítrica) son – en ocasiones - utilizadas en el tratamiento.

Lo mismo sucede con el tipo de nutrición, en donde existen diferencias tan opuestas como las de no recomendar ningún tipo de cambio en la dieta y por el contrario, aconsejar un régimen alimenticio equilibrado que incorpore el aporte de vitaminas, minerales y proteínas.
 
Punto Vital Enero 2011 ©
 
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