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Las incomodidades producidas por las várices pueden ser atenuadas con Aloe Vera
 
Cuando las venas son de mala calidad
Muchas son las personas – en su mayoría mujeres – que sufren de várices en las piernas. Esta alteración en las venas produce molestias que pueden causar muchas incomodidades e incluso la necesidad de operar. Sin embargo,  para atenuar un poco este malestar, el Aloe Vera se presenta como una buena alternativa natural, esto por su cualidad de antiinflamatorio.
 
Carla González C.
 

Tener várices en las piernas no sólo tiene que ver con el tema estético, que por cierto es una de las primeras razones por las que la gente consulta a los médicos. Venas azulosas que se aprecian fácilmente y la tensión en las extremidades son el punto de partida de esta alteración.

A pesar de que en ocasiones las várices pasan desapercibidas - y sólo las delata una pequeña molestia confundida con el cansancio diario - hay casos en que su existencia puede invalidar al paciente, pues la hinchazón, los calambres y la picazón pueden causar muchas incomodidades que incluso pueden llevarlos al quirófano para que se les extraiga esas incómodas venas.

El flebólogo Rodrigo González Zeh comenta que las venas de las piernas son aquellas que sacan la sangre que llevan las arterias para conducirla al corazón y así lograr que se vuelva a oxigenar. El especialista menciona además que este retorno venoso se dificulta al estar de pie y para esto las venas tienen un sistema de válvulas, “como unas compuertas que se cierran cuando la sangre sube impidiendo que se devuelva. Entonces, cada vez que uno camina o mueve las piernas, el masaje de los músculos va empujando la sangre haciéndola avanzar”, explica.

Aunque el origen de esta alteración no tiene aún un origen definido, la genética es uno de los factores que más se considera a la hora de presentarla. “La gente que hace várices, la gran mayoría, tiene una tendencia hereditaria que hace que las válvulas y las venas en sí sean de menor calidad, por lo tanto, no cerrarán bien produciendo el retroceso sanguíneo, la dilatación de la vena, el estancamiento de la sangre y la posterior várice”, manifiesta.

El médico subraya que es muy importante conocer acerca de este síndrome, pues hay muchas personas que confunden sus causas con, por ejemplo, la mala circulación sanguínea y temen incluso perder una pierna si padecen del trastorno. “Nadie se muere de várices”, sentencia el flebólogo y agrega que estas venas corresponden a las ubicadas en la parte superficial de la piel y que no tienen incidencia sobre la circulación, “sólo sirven para regular la temperatura corporal”, complementa.

 

El flebólogo Rodrigo González Zeh dice que las molestias más comunes que producen las várices son la pesadez en las piernas, cansancio, picazón, calambres nocturnos y sensación de tener las piernas inquietas que dificultan el dormir.

 
Factor peso
 

Sin duda, uno de los factores que incide en el desarrollo de las várices es el peso corporal. Para el doctor González, la obesidad tiene mucha importancia, pues comenta que “el sistema circulatorio con el cual uno nace está diseñado para un cierto peso y si éste es mayor al promedio, habrá un porcentaje de circulación al cual no estaremos preparados, por lo tanto se forzará el sistema produciendo un esfuerzo mayor por parte de las venas al sacar sangre”.

Además, el especialista agrega que si a lo anterior sumamos el hecho de que la gran mayoría de las personas con sobrepeso es sedentaria y por ende camina menos, la situación será aún más negativa. “Si uno suma várices más obesidad, es un riesgo. La gente obesa también tiene mucha grasa abdominal y eso hace que sea aún más dificultoso el retorno de sangre”, comenta.

Otros factores de riesgo son la mantención de las piernas inmóviles – ya sea de pie o sentados – “porque hacen que la sangre se quede abajo y cueste sacarla”. Al respecto el profesional recomienda que lo ideal es que las personas que trabajan largas horas en estas posiciones, “muevan las piernas cada quince o veinte minutos, hagan ejercicio con los tobillos, ojalá caminen un poco para estirar las piernas. Esto ayuda a estimular el retorno de la sangre”, afirma.

El profesional dice que “todo el mundo ya sabe que si uno hace un poco de ejercicio, come bien y se cuida sanamente, alivia una cantidad tremenda de problemas en el cuerpo. La gente tiene que entender que todas estas enfermedades se agravan con los problemas de la obesidad y el sedentarismo y que tener una buena calidad de vida depende de uno, es para todos igual”, añade.

 
Aloe Vera, una planta que alivia
 

De entre los muchos productos que relacionan con el tratamiento de las várices, el Aloe Vera es uno de los más populares, esto por su condición de antiinflamatorio natural que en su aplicación es capaz de paliar las molestias producidas por este engrosamiento venoso.
 

“Esto de las várices es un problema anatómico donde existe un aumento del tamaño, que no es lo mismo que una inflamación”, aclara el doctor González y prosigue diciendo que de igual forma, el Aloe Vera sería un medicamento que si bien no sanaría de esta alteración, pues insiste “las venas son de mala calidad”, sí ayudaría a los pacientes a sentirse mejor.
 
 

Otros medicamentos naturales que ayudan en caso de síndromes varicosos son el castaño de las indias que según el doctor Rodrigo González, “ayuda a mejorar los síntomas y con él también se alivian las piernas”; algunos suplementos vitamínicos como el de la vitamina C y E, “que funcionan protegiendo los capilares, disminuyendo su fragilidad”; la centella asiática, entre otros.

 

Por otro lado, Naomí Trujillo – terapeuta de Spa Biosalud – comenta que el Aloe Vera posee nutrientes propios, entre ellos los esteroles, “que funcionan como antiinflamatorio”, lo que ayudaría con la hinchazón de las piernas por las várices.

Además, afirma que el uso del Aloe Vera puede ser variado. Entre estos, cuenta que cuando el consumo es líquido (en jarabe), se produce una liberación de toxinas en el organismo, “que posteriormente mejora la circulación de la sangre”. Y por otro lado, en el caso de tratamientos externos, es decir en masajes donde la planta ayuda como principio activo, contribuye a mejorar el retorno venoso. “Aplicando el Aloe Vera de manera ascendente ayudamos a reactivar el sistema linfático y mejorar irrigación en la circulación”, sentencia.

La creadora de productos naturales Aromas del Huerto (www.aromasdelhuerto.cl), Cecilia Aliaga, coincide con las aseveraciones anteriores y agrega que la aplicación directa de la pulpa interna de las hojas del Aloe Vera sobre las piernas afectadas, calma la inflamación y los dolores de las várices. “Los ungüentos y cremas indicados para el tratamiento de las várices son útiles, sin embargo, (y tal como se menciona anteriormente) sólo tratan el problema de manera externa”, reconoce.

Lo anterior tiene que ver con una recomendación que vale la pena indicar a los pacientes, quienes muchas veces creen que con los masajes o la ingesta de algunos medicamentos pueden librarse de aquel ensanchamiento de las venas. Al respecto, Cecilia sentencia que “si bien el masaje sí da resultados, ya que estimula la zona afectada, no es suficiente, ya que el problema radica en la circulación sanguínea”.

Por último, la dueña de Aromas del Huerto también contribuye mencionando otros productos naturales que también son utilizados con éxito en tratamientos para las várices. Entre ellos destaca el hamamelis, apio, arándano, llantén, tusílago mayor, toronjil cuyano, ajo, diente de león, semillas de ciprés, ginkgo biloba, hojas de parra, espuela de galán, bolsa de pastor o mastuerzo, entre otras, las que pueden encontrarse como pomadas, preparados de gotas medicinales o infusiones.

 
Punto Vital Diciembre 2008 ©
 
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