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Para hacerse un tatuaje se deben tomar ciertas precauciones
 
Huellas (in) borrables
Sin duda, el verano es la época donde la idea de hacerse un tatuaje aflora aún más sobre todo en los jóvenes, quienes a conciencia o no, toman la decisión de pintar su piel con los más diversos dibujos, los que en algunas ocasiones pueden ser causantes de infecciones y del arrepentimiento por parte de sus portadores.
 
Carla González C.
 

Un corazón en honor a ese bello amor de verano, un retrato con la cara de un amigo a quien recordar, flores, animales, símbolos extraídos de otras culturas y muchos más son parte de los diseños que pueden ser tatuados en la piel.

Es cierto que cualquier época del año puede ser especial para tatuarse, pero no cabe duda que es el verano el período donde los lugares donde se realizan este tipo de prácticas, reciben a muchas más personas que consultan por algún diseño para llevar consigo en forma permanente sobre la piel.

A pesar de las innumerables razones que puede tener alguien para tatuarse, no hay que desconocer que junto con esta decisión, van de la mano algunos consejos que valen la pena tomar en cuenta, pues así como esta marca con tinta está hecha supuestamente para toda la vida, también puede ser inicio de algunos problemas dermatológicos causantes de futuras incomodidades.
 
La dermatóloga de Clínica Santa María (CSM), doctora Perla Calderón, afirma que desde el punto de vista médico, los tatuajes pueden traer una serie de problemas de salud, sobre todo si no están hechos en lugares debidamente habilitados y luego de haber tomado todas las precauciones del caso.

Según la especialista, tatuarse (principalmente en el caso de los jóvenes) va de la mano de una decisión no muy consciente que muchas veces tiene que ver con determinaciones apresuradas e incluso motivadas por la presión del grupo de amigos, cosa que puede resultar perjudicial para quien se someta a esta acción.

De esta manera, sentencia que “la gran mayoría que se hace tatuajes, luego se arrepiente” y que de allí surgen problemas y deseos de retirarse el dibujo, lo que a juicio de la profesional es “costoso, un poco doloroso y puede acarrear problemas de salud a largo plazo”.

 

La dermatóloga de CSM, Perla Calderón, menciona que tatuarse es una decisión personal que implica considerar una serie de cosas, entre ellas, tener claros los riesgos, estar bien informado, acudir a un lugar autorizado y por sobre todo saber que es permanente y que la opción de borrarlo es cara y dificultosa.

 

Para quienes están decididos a llevar este arte sobre la piel, la doctora Calderón menciona que entre las cosas que se deben tener presentes, está el cerciorarse de que el lugar donde se vaya a realizar el tatuaje no tenga ningún tipo de infección cutánea. En el caso de la región del tórax – anterior y posterior – dice que es preciso tener en cuenta cualquier cicatriz hipertrófica, ya que a partir del tatuaje, pueden formarse queloides.

Otro cuidado a considerar es el que se refiere a las contraindicaciones con respecto a los tatuajes. Es este sentido, la dermatóloga de CSM sentencia que quienes se efectúen un grabado deben, primero que todo, ser mayores de edad y además fijarse muy bien en no poseer ningún tipo de infección o verrugas que puedan incidir en posibles contagios.
 
Además, es fundamental que el sitio que realiza esta práctica cuente con los permisos correspondientes, lo que disminuirá riesgos de contagio y enfermedades como la hepatitis B y C, virus de la verruga, sífilis e incluso el virus del VIH Sida.

Aunque una evaluación médica no es algo usual en quienes desean tatuarse, la especialista manifiesta que “sería conveniente consultar a un dermatólogo”, para así examinar la piel de la persona y explicar de manera profesional acerca de los posibles problemas que pudieran ocasionarse.

 

¿Qué podría pasar en caso de una mala práctica? Frente a esta interrogante la doctora Calderón es enfática en señalar que además del contagio con patologías como las anteriormente mencionadas, podrían ocasionarse “reacciones alérgicas a los pigmentos que pueden producir problemas de inflamación crónica de la zona y en algunos casos -  y debido a colorantes que contienen metales como el plomo y otras sustancias - el paciente “puede incluso experimentar quemaduras al someterse a exámenes como la resonancia magnética”.

Entre todas las recomendaciones que existen para este proceder, la médico indica que lo más importante es “ser criterioso” y fijarse en cosas que por más simples que sean son de mucha importancia.

 
 

De esta forma, ver que las agujas estén selladas, esterilizadas, que el material sea desechable, el tatuador una persona con experiencia, resguardar que se utilice una pinza por cada persona, que el lugar sea limpio y que se cumplan las medidas básicas de prevención, son algunas de las medidas.

Otras precauciones:
- Luego de hacerse el tatuaje, procurar no exponer la zona intervenida al sol por un tiempo determinado.
- Utilizar vaselina y mantener cubierto el tatuaje hasta su cicatrización.
- No donar sangre hasta luego de un año de haberse hecho el dibujo.
- En caso de cualquier molestia, consultar de inmediato a un dermatólogo.

 

En 2002, se aprobó el decreto ley número 304 que habla acerca del reglamento de tatuajes y prácticas similares, con la intención de “regular el ejercicio de prácticas que actúan sobre la piel de las personas, con el objetivo de velar porque ellas se efectúen en condiciones sanitarias que eviten daños a la salud”.

De esta forma, el reglamento publicado en el Diario Oficial en agosto de 2003, habla de las consideraciones que se deben tener en cuenta – tanto por el tatuador como por el cliente – en este tipo de trabajo.

Así, se habla detenidamente tanto de los establecimientos y sus condiciones (superficies limpias, buena iluminación, recipiente para la basura, etcétera) como de los procedimientos y la prolijidad en estos (la persona que realiza el tatuaje debe informar los riesgos del procedimiento, los cuidados de la zona tratada, necesidad de consultar a un médico en caso de infección, entre otros).
 
Punto Vital Febrero 2009 ©
 
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