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Los médicos expertos en dermatología no las reconocen como enfermedades
 
Tanorexia y tanofobia: cuando el sol es el enemigo
Exponerse de manera exagerada al sol o andar escondiéndose de él son claramente dos conductas poco saludables. A ellas se les denomina tanorexia y tanofobia respectivamente y si bien ambas no son reconocidas al menos por los médicos dermatólogos, sí se sabe de sus consecuencias y posible prevención.
 
Carla González C.
 

Se sabe que todos los extremos son malos y en estética esta aseveración también cobra sentido. En este caso, el protagonista es el sol, astro que puede ser amado con frenesí, pero también odiado hasta el punto de hacer que la persona camine por la calle tratando en todo momento de hacerle el quite.

El amor y el odio hacia el sol – tanorexia y tanofobia – son dos trastornos de tipo psicológico que afectan a algunas personas, quienes tienen un claro problema con la percepción de ellos mismos y por ende, no son capaces de medir las consecuencias de su conducta.

Hacerse adicto al sol – es decir, un tanoréxico – es una conducta más común de lo que se piensa, sobre todo si todavía hay muchas personas que aseguran que permanecer bronceado, moreno y hasta “anaranjado” todo el año es sinónimo de salud.

“Piel bronceada es piel dañada”, menciona el doctor Patricio Amaro, médico dermatólogo que afirma que la tanorexia no es una patología reconocida como enfermedad dermatológica, sino más bien la relaciona con “una conducta personal, un estado” que algunas personas hacen parte de sus vidas y que claramente perjudica su salud.

“Sin darle un nombre, ser adicto al sol es un hábito exagerado en el cual la persona se expone a factores médicamente importantes”, señala el doctor Amaro, quien cuenta que entre estas consecuencias, claramente las más graves son el cáncer a la piel, las quemaduras solares y el dolor y deshidratación que se desprende de ello.
 

Según el portal español cosasdesalud.com, “las personas más susceptibles de tener tanorexia son las mujeres de entre 25 y 35 años”.

 

Por otro lado, el especialista comenta que con respecto a lo estético, ser adicto al bronceado también trae consecuencias no muy lindas. Entre ellas, sostiene que las más relevantes y a la vez evidentes son el envejecimiento prematuro, la aparición de arrugas mucho más pronunciadas y las manchas o léntigos solares.

 
El solarium: mucho peor que el sol
 

Si hablamos de tanorexia y de la obsesión por estar moreno, no debemos olvidar que las cámaras solares – los solarium – también aportan negativamente a este hábito, sobre todo si pensamos que existe aún un número considerable de personas que recurre a este servicio durante el invierno para así no pasar por “pálidos” durante los meses fríos.

Con respecto a este tema, el doctor Amaro afirma que si ponemos en paralelo al sol con las cabinas de rayos ultravioletas, éstas últimas resultan ser las más perjudiciales. En ese sentido comenta que someterse a reiteradas sesiones de solarium significa tener muchas más probabilidades de padecer de cáncer a la piel, además de problemas aún más extremos como los de ruptura muscular.
 
     

Para el especialista, hoy en Chile lamentablemente aún no se hacen patentes las normativas que supuestamente existen con respecto a la regulación de los solarium, esto a pesar de que están de manifiesto las recomendaciones que aluden, por ejemplo, a quiénes pueden instalarse con este tipo de servicios. “Es algo que el Ministerio de Salud debe seguir desarrollando”, dice.

 
Cuídese del sol, no le tema
 

Tenerle un miedo irracional al sol parece ser algo extraño y digno de una historia de vampiros. Sin embargo, hay quienes realmente llegan a aborrecerlo y por eso se cuidan en exceso, evitando de cualquier forma exponerse a él.

A este extraño comportamiento se le denomina tanofobia y con respecto a él, el doctor Amaro también expresa que “no es una enfermedad acuñada en el ámbito dermatológico” y por lo tanto sostiene que es preferible referirse a quienes no pueden exponerse al sol, esto por padecer de patologías que pueden agravarse con los rayos UV.

En esta misma línea, el dermatólogo comenta que algunas de las personas que deben tener máximo cuidado frente a los rayos solares son aquellos que padecen de rosácea, algunas enfermedades inmunológicas como el lupus eritematoso, urticaria solar y aquellos que estén ingiriendo medicamentos especialmente fotosensibilizantes.
 

La revista española Eroski Consumer informó en junio pasado acerca de la tanofobia, diciendo que se trata de un “trastorno psicológico” que se caracteriza por “ser una aversión irracional al sol por sus potenciales efectos peligrosos”.

 

Para el especialista, el cuidado que toda la población debe tener con la exposición a los rayos solares no sólo debe relacionarse con la prevención de enfermedades, sino que también con la estética, que aquí cobra mucha relevancia, sobre todo si se piensa en el fotoenvejecimiento, quizás uno de los problemas dermatológicos más evidentes.

Entonces, la idea – tal como menciona el doctor Amaro – no es sobreexponerse ni tampoco esconderse del sol, sino que encontrar un equilibrio entre estas dos conductas. “Exponerse en forma moderada, por ejemplo salir a caminar por la calle es suficiente”, declara.
 
Protegerse demasiado es igual a carencia de vitamina D
 

Optar por el cuidado extremo, protegerse del sol en forma exagerada y evitarlo a como dé lugar tampoco es muy saludable, esto porque los rayos solares brindan vitamina D, esencial para los seres humanos, principalmente en aquellas personas de entre 50 y 60 años, quienes tienen mayor deficiencia de ella.

En relación a este tema, el doctor Patricio Amaro menciona que el uso de filtro solar es también muy importante, esto pues si bien protege de manera importante a la piel, también “ayuda a captar vitamina D” y con esto se protege al organismo de problemas como la osteopenia, el debilitamiento de los huesos y otros padecimientos como algunos tipos de cáncer como el de colon, mama y próstata.
 
 
Punto Vital Diciembre 2010 ©
 
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