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El uso de las algas y otros elementos marinos también son beneficios para la piel
 
Talasoterapia: belleza desde las profundidades
La talasoterapia no sólo trae beneficios para la salud, pues también es utilizada como un procedimiento muy positivo en estética. Es así como el poder de las algas y otros elementos como la sal de mar y el fango funcionan de manera terapéutica cuando entran en contacto con la piel.
 
Carla González C.
 

El mar y en general el entorno que lo rodea es para muchos, un magnífico espacio de relajación. El sonido de las olas al romper en las rocas, sentir la brisa en la cara, observar la inmensidad de las aguas y la sensación de sentir los pies en la arena, son algunas de las cosas que podemos rescatar de este ambiente, el que puede incluso permitir una beneficiosa meditación.

Con tanta maravilla, no es difícil pensar que este ambiente además puede resultar muy beneficioso en el ámbito terapéutico y es por eso que además de la relajación, este medio es utilizado para tratar en forma complementaria algunas enfermedades, potenciar el sistema inmune y entregar beneficios a nivel estético. Este último tópico es el que hoy nos convoca.

Entre las definiciones que pueden encontrarse fácilmente en Internet, se dice que la talasoterapia es una disciplina que utiliza las innumerables propiedades del mar y sus componentes para “curar enfermedades, tratar problemas estéticos o simplemente relajarse tras una jornada intensa”. Además, se cuenta que este concepto ya era utilizado en la antigüedad, primero por Hipócrates y luego por egipcios y romanos, quienes aconsejaban el uso de agua marina para tratar algunos padecimientos.

La directora técnica de Bowspa (www.bowspa.cl), Paulina Vargas, menciona que “una talasoterapia bien hecha es un verdadero lavado de sangre a través de la piel” y esto – prosigue – se logra a través de cosas como la “exudación producida por la capacidad de absorber toxinas de las algas y eso, en conjunto a la remineralización que entregan, otorga una sensación post tratamiento de un cuerpo liviano y limpio, además de una piel suave y mucho más oxigenada”, dice.

Por otra parte, dice que la utilización de agua y plantas marinas es muy positiva, pues poseen “maravillosas propiedades” (el agua de mar es rica en potasio, calcio y azufre, lo que ayuda a la mantención del tono muscular y algunas algas tienen propiedades diuréticas, mineralizantes y antioxidantes) las que incluso traspasan la aplicación en el cuerpo y rostro, ya que en el caso de las algas, pueden ser consumidas incluso como suplemento nutricional.

 

En estética, la talasoterapia – sobre todo la combinación de algas con el agua de mar – “permiten entre otras cosas exfoliar, desintoxicar, regenerar, nutrir y equilibrar”. Estos tratamientos pueden realizarse a través de “la aplicación de máscaras y soluciones de algas marinas naturales”. Fuente: Thalassus.

 

En cuanto a los cuidados en los que hay que fijarse al momento de tomar uno de estos tratamientos, Paulina dice que si hablamos de sesiones profesionales, siempre se debe poner atención a los implementos que allí se utilizan.

Así, indica que en el caso de las algas, éstas deben estar “absolutamente limpias” y sentirse livianas (micro pulverizadas). Por otro lado, afirma que si bien sería muy difícil toparse con una talasoterapia “falsa”, sí es recomendable fijarse en que el producto huela a mar y que al ser aplicadas haya “una sensación final de bienestar muy notorio”.

En esta misma línea, cuenta que “una talasoterapia requiere de ducha posterior, pues debe ser hecha con una gran cantidad de producto, el que debe reposar y no ser retirado en seguida”. Este proceso no tiene grandes contraindicaciones, pero sí puede causar algunos inconvenientes en personas “con índices de intoxicación elevada”, quienes podrían sufrir de “un rash alérgico debido a la alta concentración de toxinas que absorbe el organismo. Si la persona es advertida, entenderá que dicho efecto es pasajero y beneficioso”, comenta Vargas.

 
Emplastos, baños de tina y máscaras
 

La directora técnica de Bowspa cuenta que sólo basta con sumergirse en un mar descontaminado para estar haciendo una pequeña talasoterapia, pero si de tratamientos de estética se trata, puede ser efectuada de diferentes maneras, en donde las más comunes son las duchas, chorros de agua, masajes y la aplicación de fango.

En relación a los baños con algas, asegura que “son excelentes para la circulación y enfermedades articulares, las que son producidas por el estancamiento de toxinas. Esto es liberado con la terapia”, sentencia.

 

En el caso de los baños – especiales para personas que padecen de várices y problemas de circulación - el agua debe aplicarse a una temperatura que oscile entre los 35 y 37 grados. También es posible hacer hidromasajes o simplemente la práctica de la natación en piscinas climatizadas.

 

Por otro lado, la utilización del fango en la talasoterapia es también muy positiva, porque tal como explica Vargas, a través de la exudación se logra la “estimulación de la eliminación de toxinas a través de la piel”.

En este proceso, explica “el alga y el fango las absorben (a las toxinas) y aportan minerales y oligoelementos que actúan como antioxidantes. Esta terapia comprende un drenaje con talasoterapia y fangoterapia, además de sueros concentrados de fitoterapia. Posteriormente se cubre de calor infrarrojo localizado y se conserva por 30 minutos aproximadamente. La piel queda limpia e hidratada y hay una sensación general de desintoxicación y liviandad”, completa.

 
 

Con esto – y aprovechando que estamos en pleno mes del mar – someterse a la experiencia de probar con los elementos del medio acuático es sin duda, una buena instancia para relajarse, intentar con algo distinto y además hacer propias en la piel todas las cualidades que se esconden en las profundidades del océano.

 
 
Punto Vital Mayo 2010 ©
 
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