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El uso del sauna aporta beneficios tanto a la estética como a la salud
 
Sudando al calor y humedad del sauna
Estar dentro de una cabina de madera durante minutos sintiendo una temperatura que puede incluso bordear los 90 grados Celsius es extraño para los primerizos, pero todo un placer para los experimentados. Los resultados pueden ser magníficos en personas sanas, pero ojo, no todos pueden someterse a tanto calor.
 
Carla González C.
 

Las indicaciones son claras: no permanecer por más de 15 minutos dentro de la cabina y entre las visitas al sauna seco (80°C – 90°C) y húmedo (40° - 45°C), tomar una ducha con agua templada para así deshacerse de la sudoración que se alcanzó durante la sesión. El uso de toalla y en algunos lugares, traje de baño, es esencial.

Así, una persona puede concurrir a los saunas que existen en nuestro país, tomar uno y ver qué es lo que se siente, cuál es la reacción que tiene su cuerpo y así decidir si continuar o no con esta suerte de terapia que además de aportar en la estética corporal, también hace lo suyo en la salud física e incluso emocional de sus visitantes.

Tan solo basta traspasar la puerta de entrada a un sauna para sentir qué es lo que va sucediendo en el cuerpo. El calor se siente desde el primer segundo, haciendo que la sudoración no espere en aparecer y – más temprano en los novatos y quizás más tarde en los avezados - el corazón aumentará sus palpitaciones, tal como si el organismo estuviera sometido a algún tipo de ejercicio físico de tipo cardiovascular.

Así, estas habitaciones facultadas para la recepción de grandes temperaturas han existido desde hace muchos años y quienes lo utilizan varían en los objetivos que los llevan a probarlo: mejorar el estado de la piel y cabello, descansar y salir de la rutina, encontrar un espacio para la meditación e incluso para la espiritualidad, son algunos de ellos.

 

La creación del sauna seco se le atribuye a los finlandeses, quienes hoy poseen 2 millones de estas cabinas de calor para sus aproximadamente 5 millones de habitantes. El sauna húmedo en tanto, es también llamado “baño turco” por su origen, Turquía.

 

El coordinador del Spa Providencia, Héctor Soto, afirma que generalmente las personas que visitan los saunas lo hacen principalmente como “una forma de tratar la piel”, pues estas cabinas revestidas de madera permiten a través de sesiones a intensas temperaturas “liberar toxinas del cuerpo por medio del sudor”.

Lo mismo opina la supervisora de Vespucci Spa, Erika Segovia, quien coincide con lo anterior diciendo que los saunas sirven “para botar impurezas” y que será la combinación de éste con el vapor donde se eliminará todo aquello mediante la transpiración corporal.

Es así como la inmensa cantidad de desechos que muchas veces se acumulan en el organismo debido a los malos hábitos alimenticios o consumo de drogas como el alcohol o el tabaco, son eliminados gracias al calor del sauna. De hecho, Soto menciona que ése es uno de los objetivos por los cuales fueron inventados estos sitios, “para eliminar desechos, ya sea en sauna seco o en el húmedo”, dice.

En este mismo contexto, señala que ambos tienen los mismos fines y que sus diferencias básicamente se basan en la temperatura bajo la cual actúan. “Ambos generan calor en el cuerpo, te hacen sudar y te hacen eliminar las toxinas”, sentencia.

Además, añade que entre sus disimilitudes están en que el sauna seco es “más fuerte”, pues actúa con más calor. “En el (sauna) seco se trabaja entre los 80 y los 90 grados y en el húmedo en tanto no se sobrepasan los 45 grados”, admite. En el caso del segundo, Erika Segovia manifiesta que los compartimientos húmedos no deben sobrepasar esta temperatura, ya que el vapor podría quemar la piel de las personas.

 
Desde los poros hasta la artritis
 

Héctor Soto menciona que el sauna tiene un sinfín de cualidades que aportan a quienes se someten periódicamente a sesiones dentro de estas cabinas. Entre algunos de esos beneficios, el coordinador de Spa Providencia cuenta que el calor permite que aumente la circulación sanguínea y la oxigenación del cuerpo y por ende, haya una positiva intervención en temas dérmicos y de algunas dolencias reumáticas.

Otro de los beneficios viene de la mano de complementos como el eucalipto, el que al agregarse sobre las piedras que generan el calor en el sauna seco, se expande por todo el espacio generando frescura y de paso provocando un efecto expectorante que ayuda a despejar los bronquios.

 

Si bien el sauna en general no está indicado para personas que sufren de hipertensión arterial, sí podría hacerse uso del húmedo, pero no sobrepasando los 40 grados de temperatura. “El sauna seco es muy caliente, lo que aumenta la constricción de las arterias, aumentando con eso la presión arterial”, menciona Héctor Soto.

 

Para la supervisora de Vespucci Spa, el hecho de botar toxinas permite que el cuerpo entre en un estado de bienestar, logrando que la persona se relaje e incluso se evada por un momento del estrés diario. “El sauna es salud”, admite y cuenta que incluso quienes visitan estos espacios dedican esta experiencia para conversar y hacer vida social con personas que tienen el mismo interés.

Por otro lado menciona que estéticamente, el calor y el vapor hacen que la piel se suavice y se estimule, logrando un efecto parecido al de la exfoliación donde se eliminan las impurezas.

Todo esto sumado al relajo muscular y mental que se genera dentro de aquel espacio, permite que la persona disfrute de un agradable momento ya sea en compañía de otras personas o tomándolo como una experiencia personal con la cual incluso lograr estados importantes de meditación.

 
Mitos y verdades del sauna
 

Existen muchas cualidades y también defectos que se le atribuyen a estas cabinas de calor que muchas veces tratan sólo de mitos que se fueron creando junto con el calor y la humedad de una sesión.

Una de las cosas que se desmienten es que gracias a la utilización del sauna, una persona puede bajar de peso. Al respecto Erika Segovia dice que esto es totalmente falso y cuenta que efectivamente hay personas que lo utilizan con este fin y que no toman conciencia de que “al final todo depende de la alimentación que se lleve y no es que solamente el calor vaya a lograr esa baja de peso”, admite.

Lo que sí es cierto es que se pierde mucho líquido en cada sesión y “quizás al pesarte veas que perdiste 800 gramos o medio kilo, pero eso es sólo agua que se recupera fácilmente, por ejemplo después de la sesión”, comenta.

 
     

Otro tema controversial es el que informan algunos artículos, que mencionan que la excesiva utilización del sauna puede ocasionar problemas de tipo sexual como la alteración en la menstruación y la esterilidad.

El tema sin duda genera discusión, pues los estudios ginecológicos y urológicos hechos hasta el momento son aislados y no permiten una respuesta definitiva. Es por eso que se recomienda “hacerle caso al cuerpo” y abandonar la cabina cuando ya se comiencen a sentir molestias no acordes al bienestar que se debería experimentar.

Con respecto a este tema y mientras Héctor Soto manifiesta que efectivamente el hecho de someterse a tan altas temperaturas podría causar un daño a nivel de espermios (eso si en excesos de baños de sauna), Erika Segovia menciona que no podría desmentir o asegurar que tal efecto se produzca. “Después de todo, los hombres son los que más los visitan”, manifiesta.

 
No todos pueden ser “saunistas”
 

A pesar de todos los beneficios que se le suman a los saunas, hay quienes no pueden someterse a este tipo de rutinas, pues el calor puede jugarles una mala pasada. Así, personas que padecen de hipertensión arterial, asma (a quienes sí se les recomienda el sauna húmedo), menores de 15 años y embarazadas deben antes consultar a un médico y revisar en qué condiciones está su organismo para este tipo de actividad.

Según Héctor Soto, el exceso de permanencia en un sauna puede “provocar un shock de calor, lo que hará que la persona pierda la conciencia, se deshidrate y aumente su presión arterial”. Es por eso que no se aconseja estar más de 15 minutos dentro de las cabinas y en sesiones de no más de tres veces por semana.

La advertencia también es para quienes se hacen incondicionales de esta rutina y según Erika Segovia sienten que su cuerpo pide una sesión, cosa que claramente corresponde a una suerte de adicción de la que hay que tener cuidado. “La persona adquiere el gusto y siente los beneficios, se relaja y después necesita estar así siempre; su cuerpo les pide el sauna”, opina.

 

Ojo con la higiene
Tema importante es cuidar la limpieza personal y del espacio que se está utilizando. Es por eso que se aconseja la utilización de toallas, paños, sandalias e incluso trajes de baño para así resguardar la higiene personal (la mayoría de las veces se experimenta desnudos).

La ducha entre sesiones de sauna también es importante. Así la persona se deshace de células muertas y sudor y con eso permite que el lugar mantenga una limpieza adecuada.
 
Punto Vital Octubre 2009 ©
 
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