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Exponerse al sol sin protección puede causar graves consecuencias a largo plazo
 
Más respeto con el sol
Durante el año pasado, la noticia de los altísimos índices de radiación solar que hasta hoy afectan prácticamente a todo el país, hicieron que los especialistas retomaran la información acerca de cómo cuidarse durante la llegada del verano. Nuevos conceptos, formas de prevención y alerta por el aumento de cáncer a la piel, son algunos de los tópicos que se deben considerar.
 
Carla González C.
 

El cáncer a la piel en Chile ha aumentado en más de un ciento por ciento en la última década, algo que por supuesto hace que el tema de la prevención se vuelva de suma importancia para todas las personas, sin distinción de edad, sexo o condición de la piel, pues este trastorno puede afectar tanto a individuos de tez blanca como a aquellos con un cutis más bronceado.

Da igual si es otoño, invierno, primavera o verano. Durante todo el año los índices de radiación solar están presentes y nuestro país no escapa de ello. El alza de pacientes con cáncer a la piel hace que las autoridades estén preocupadas y realcen el tema de la prevención como el primer paso que se debe seguir para poder conservar la salud.

Una de las primeras recomendaciones es el uso de protectores solares, los que se presentan en diferentes factores, dependiendo del tipo de piel de su consumidor. Acerca de este tema, la dermatóloga de Clínica Orlandi – María Cecilia Orlandi – dice que lo primero es crear un cambio en las nomenclaturas de este tipo de productos.

De esta forma, menciona que “Chile recientemente se está guiando por las normas internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) las que han cambiado la definición de factor solar. Ahora se pide que no se mencionen palabras como bloqueador ni pantalla, sino que se solicita que nos refiramos a estos productos sólo como protectores o filtros solares”.

Entonces, se sugiere que conceptos como el de bronceador sean eliminados porque, en palabras de la profesional, “lo que se está tratando es que la gente no se broncee” y por lo tanto a partir de sus envases ya no podrá apelarse a este tipo de ideas.

 

Lo primero que hay que saber es que Chile adoptó las medidas interpuestas por la OMS, que entre otras, hablan de la nomenclatura con la cual debemos referirnos a los productos que ayudan a protegernos del sol. Ya dejamos atrás los nombres de bloqueadores o bronceadores. Hoy, sólo se habla de protectores y filtros.

 

En cuanto a los factores, la doctora Orlandi afirma que actualmente “lo más alto que vamos a encontrar será el que diga 50+, por lo que ya no encontraremos los de 60 ó 70”. Con esto explica que no se estará quitando protección, sino que sólo se trata de una nueva categoría. Así, el mínimo en protectores será de 6 (baja protección) y 50+ para la protección más alta.

 
Un factor solar para cada tipo de piel
 

La mejor protección es la de no exponerse a los rayos ultravioleta en forma directa. Sin embargo, la dermatóloga menciona que “si nos toca estar expuestos al aire libre, ojalá sea con ropa y si se trata de la realización de un deporte o alguna actividad que requiera del uso de traje de baño o shorts, hay que cuidar poniéndose el filtro solar en aquellas partes del cuerpo que quedaron fuera de lo que ocultan las prendas”, sentencia.

La especialista es enfática en comentar que la preocupación por protegerse de la radiación solar existe y que para ello las personas tienen un gran abanico de posibilidades para tomar conciencia y cuidarse de un posible cáncer a la piel u otras complicaciones. “Hay en muchas formas: cremas, gel, spray, en polvo, maquillajes, etcétera, todas para que las personas, hombres y mujeres, las puedan utilizar”, manifiesta.

 
     

Por otro lado, la doctora María Cecilia Orlandi cuenta para Punto Vital acerca de los grupos de piel que están presentes según el color y la respuesta que se tenga al sol. Así, las categorías que entrega la profesional son las siguientes:

Grupo 1: colorines y rubios de ojos azules o verdes. Ellos tienen la piel muy clara y en general al ponerse al sol, su piel se torna rojiza permaneciendo así sin lograr ningún tipo de bronceado.

Grupo 2: de cabello castaño claro (a veces también rubios) que al exponerse al sol, su piel se enrojece y en ocasiones conservan cierto bronceado.

Grupo 3: aquellos que se broncean siempre conservando un tono café.

Grupo 4: según la doctora Orlandi es el más frecuente en nuestro país y tiene que ver con aquellos que “pasan por el sol y se ponen cafés de inmediato”.

Grupo 5: llamado grupo mediterráneo, donde la médico destaca a quienes tienen ojos color aceituna y piel más o menos oscura, “tal como lo griegos o los italianos del sur”.

Grupo 6: piel correspondiente a la raza negra

Orlandi afirma que en Chile, “los grupos más frecuentes en nuestro país son el cuatro, el tres y el dos, en ese orden”.

Los protectores solares no gozan de la universalidad de sus beneficios, al contrario, son específicos para cada consumidor. Sin embargo, hay concesiones como las que están establecidas en la Ley de Ozono (Nº 20.096) que indica en su artículo 19 que “los empleadores deberán adoptar medidas necesarias para proteger eficazmente a los trabajadores cuando puedan estar expuestos a Radiación UV”.

Al respecto, la dermatóloga de Clínica Orlandi expone que en este caso, los trabajadores que estén expuestos al sol durante la mayor parte de su jornada laboral deberán utilizar mínimo el factor 30 en su piel.

Quienes padezcan problemas dermatológicos como la rosácea, hiperpigmentación, lupus o que estén medicándose con antiinflamatorios, antibióticos o anticonceptivos, “deben utilizar el factor 50+, “independiente del tipo de piel que se tenga”, insiste la profesional.

Otros factores que inciden en la elección del protector solar a utilizar son el lugar en el que uno permanecerá (playa, montaña, campo, ciudad). Al respecto, la doctora Orlandi dice que “mientras más arriba te encuentres, el factor también debe ser más alto, pues la radiación es mayor mientras a más altura se esté”.

 
“Sería mejor que estuviera de moda ser pálido”
 

Pasar mucho tiempo expuesto al sol puede ocasionar no sólo el bronceado, sino que también graves quemaduras en la piel, las que la doctora asemeja incluso a las ocasionadas por el agua hirviendo o por el fuego. “Puede ir desde una quemadura donde sólo se siente la piel caliente y enrojecida, hasta casos donde ya de vuelta de la playa la persona llega con ampollas en la zona afectada”, explica.

Para tratar este tipo de quemaduras, María Cecilia Orlandi dice que lo primero es tomar mucha agua y lubricar la piel. Para esto último, se recomiendan las cremas en base a aloe vera, llamadas post solares. En casos más graves, donde se presente fiebre, es imperioso dirigirse a un centro médico.

Según la dermatóloga, lo negativo – que para ella proviene de los medios de comunicación en su gran mayoría – es “promover el bronceado como algo deseable y la verdad es que habría que cambiar el concepto para que estuviera de moda lo pálido, sería lo ideal”, opina.

A pesar de esta declaración, Orlandi asegura que actualmente, las personas están mucho más preocupadas del cuidado de su piel, sobre todo en verano. “Incluso aquellas personas a quienes les gusta andar bronceados, también preguntan y se quieren cuidar”, relata la especialista.

Pese a la prevención que debemos tener al exponernos a la radiación ultravioleta, la profesional dice que no debemos catalogar tan negativamente al astro rey. “No es que el pobre sol sea malo”, afirma y añade que se trata “de una fuente de energía electromagnética y que dentro de ella, está lo que nos da el calor, la luz y la fotosíntesis en las plantas, etcétera”.

También, la especialista sentencia que la luz visible del sol tiene “un efecto antidepresivo que es muy bueno para el ser humano, siendo una pequeña parte la que da la radiación ultravioleta que es mala para la piel”, comenta.

 

Tanorexia: adictos al bronceado
La obsesión por mantenerse bronceados es una enfermedad que está presente en algunas personas, quienes nunca se manifiestan conformes con el color de su piel, anhelando tener siempre un tono más cobrizo.

La doctora Orlandi menciona que la tanorexia – o tanoholic – “agrupa a personas que se broncean en forma enfermiza exponiéndose al sol o a través del solarium y que se miran al espejo y se encuentran igualmente pálidos”.

Este “culto al tostado” puede, en casos graves, ser considerado muy peligroso pues la sobre exposición a los rayos ultravioleta conlleva a obtener una importante variedad de efectos secundarios, entre ellos, el cáncer a la piel.

Punto Vital Enero 2009 ©
 
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